‘Ether. Los gólems de cobre’, imaginación al poder

Si bien nada nos gustaría más que volver a ver a David Rubín al frente de una creación propia como autor completo para dejarnos llevar de nuevo por el sentido de la maravilla que desplegaron —y seguirán desplegando siempre— su «tetería», su «circo», su «tormentoso cuaderno» o las andanzas de su «héroe»; no podemos dejar de celebrar el que el artista gallego se haya hecho un hueco tan merecido en la industria estadounidense y esté conociendo el éxito allende los mares gracias a las dos miniseries de seis números que, por ahora, conforman el microcosmos de ‘Ether’, una serie de la que se nos pasó hablar cuando Astiberri publicó el recopilatorio correspondiente al primer volumen, y a la que ahora nos acercamos con motivo de la aparición del segundo, un ‘Los gólems de cobre’ que, más allá de rubricar viñeta a viñeta lo que ya sabemos de sobra acerca de nuestro artista, sirve para seguir demostrando el gran y portentoso nivel de imaginación de la que hace gala Matt Kindt a la hora de llevarnos de la mano a un mundo paralelo al nuestro poblado por toda clase de criaturas fantásticas.

Dicho recurso, más que trillado en la literatura, el cine y los cómics del género, no es que encuentre en esta instancia un parangón de singularidad que lo revolucione por completo, pero lo que sí halla, a manos llenas, es una de esas lecturas que atrapa a los pocos compases; que cautiva —y de qué manera— gracias a unos personajes con un carisma a prueba del hechizo más terrible y que, preñada de muy diversas sensaciones, siempre nos tiene en vilo bajo el nada desdeñable logro de nunca saber por dónde diantres va a discurrir la historia de Boone Dias, ese aventurero interdimensional que lo sacrificó todo por continuar explorando las maravillas que le ofrecía el mundo de Ether y que, no cabe duda, es el epicentro de ese mar de emociones contradictorias que Kindt sabe manejar con tanto acierto a lo largo de las páginas que conforman tanto éste como el anterior volumen de la cabecera.

Y para dar respuesta visual a todas ellas, ahí está al pie del cañón un David Rubín tanto o más imaginativo que su compañero de travesía, y no ya en la fascinación que siempre generan sus lápices y lo maravilloso de sus diseños, que también, sino en un uso del color que, en tonalidades de una expresividad extrema, hacen aún más llamativo adentrarse en las páginas de ‘Ether’ y dejarse llevar por el viaje que proponen. Un viaje lleno de vericuetos, de giros inesperados, de instantes para el recuerdo —lo del volcán en este volumen es espectacular— y de un final que, sin llegar a la categoría de cliffhanger de la primera entrega, sí que comporta una carga emocional que deja el ánimo tocado y las ganas por las nubes de saber qué nos tendrán reservados los autores de cara a ese prometido tercer volumen que ya está tardando demasiado.

Ether. Los gólems de cobre

  • Autores: Matt Kindt y David Rubín
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 15,20 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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