‘Endurance. Edición centenario’, indomable

Endurance

‘Endurance’ fue, contra todo pronóstico, una de las mayores sorpresas lectoras que servidor se encontró hace cinco largos años. Por aquél entonces, el que esto suscribe comenzaba a querer abarcar cuanto más terreno mejor en lo que a diversidad aviñetada se refiere, y empezaba su súbita apertura a un mundo, el del cómic europeo y español, que hasta entonces había supuesto una tímida parte de las adquisiciones mensuales. Por lo que puedo recordar, el motivo principal que en su momento me impulsó a acercarme a la obra de Luis Bustos fue mi disposición a recordar (tiempo hacía que había leído la historia completa en no recuerdo bien qué libro) los detalles la impresionante odisea que los veintiséis hombres que acompañaron al capitán James Shackleton vivieron en aras de una aventura casi imposible: cruzar la Antártida en trineo. Hazañas similares había había contado ya en el pasado con nombres tan ilustres, en un sentido u otro, como Admunsen o el Capitán Scott, y Shackleton, un soñador e inquieto personaje, perseguía repetir el triunfo del primero, intentando a toda costa evitar la tragedia que envolvió al segundo.

Para mostrarnos el viaje, Bustos opta inicialmente por una narración fragmentada en lo temporal, llevándonos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo durante las primeras páginas para después abandonarla por un hilo conductor continuo que sigue a los intrépidos hombres en su viaje por el Atlántico hasta llegar al continente helado. A los guiones, Bustos se descubre como un asombroso escritor de personajes, definiendo con precisión casi clínica (aunque no exento de pasión) a todos aquellos a los que otorga la capacidad del diálogo y dotándolos de unas personalidades que casi en ningún caso se ajustan a patrones estereotipados, un detalle que, sinceramente, es de agradecer. Así, a lo largo de las ciento ochenta y cuatro páginas de que consta el relato, el autor sigue a unos personajes que por más que vivieran hace casi un siglo no se nos antojan anticuados, fundamental para que el énfasis que el español pone en la narración no se pierda en un sólo momento y el lector logre la empatía suficiente como para sufrir por el incierto destino de los personajes.

Endurance_interior

Gráficamente, la traslación de lo que Bustos idea para el guión es, a falta de más epítetos, impecable: con un estilo de dibujo tan desenfadado que ya le conocíamos de las hilarantes viñetas de Zorgo editadas por Dib-buks, una narrativa portentosa que no tiene miedo de experimentar con los recursos que sean necesarios (desde la inclusión de fotografías retocadas a la ruptura de la página tradicional, pasando por múltiples diseños de aviñetado), el dibujante refleja con intensa pasión las vicisitudes en las que se ve envuelta la tripulación del Endurance, evitando en todo momento caer en la monotonía, algo que consigue reinventándose con cada nueva página, en cada nueva viñeta, componiendo una lectura épica a la par que intimista en la que en ningún momento se pierde la perspectiva acerca de lo que se quiere transmitir: lo indómito y perseverante del espíritu humano, ya sea en la lucha de este contra si mismo y sus semejantes o contra la impávida naturaleza de los hielos eternos de la Antártida.

Esta nueva edición de Planeta, publicada para coincidir con los cien años de la odisea, se altera el papel de impresión del mate original a uno satinado de menor gramaje (un error bajo mi punto de vista, el gramaje original añadía algo a la experiencia lectora), incluyendo en sus últimas páginas bocetos de Bustos y una completa narración de lo vivido por Shackleton y sus hombres en el continente helado. Una oportunidad espléndida de descubrir (o redescubrir) un cómic soberbio.

Endurance. Edición Centenario

  • Autores: Luis Bustos
  • Editorial: Planeta DeAgostini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 200 páginas
  • Precio: 25 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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