‘El trono de arcilla’, vivir la historia

El trono de arcilla

Mucho de lo que en su momento comentamos por aquí a colación de ‘Leonor. La leyenda negra’ cabría ser aplicado de forma directa a enorme y épico relato que es ‘El trono de arcilla’, un volumen que asienta de forma definitiva —si es que ya no se había hecho— la clara inclinación de Yermo por el tebeo de corte histórico y que aquí, en lugar de trasladarnos a las convulsiones de la Europa de hace ocho siglos, nos lleva de la mano al más prolongado conflicto armado que haya vivido la humanidad en sus veintiún centurias de historia escrita. Nos referimos, cómo no, a la Guerra de los Cien Años.

Evitando pecar de extremadamente ambicioso, aunque sin ser capaz de sortear por completo el coqueteo con dicho epíteto —algo razonable si, por otra parte, uno atiende a la vastedad del contexto en el que se desarrollan los tres álbumes aquí incluidos—, el trabajo de narración de los guionistas Nicolas Jarry y France Richemond se establece en los mismos superlativos parámetros en los que ya lo hicieran Simona Mogavino y Arnaud Delalande al acercarnos a la vida de Leonor de Aquitania. Acaso con un mayor nivel de complejidad que en aquella, el entramado de intrigas, personajes y localizaciones que aquí se nos presenta podría haber derivado en un completo desastre de no ser porque la extrema habilidad de sus dos escritores consigue dotar al conjunto, no ya de una semblaza de cohesión espléndida, sino de un ritmo endiablado que, presentando los hechos con asombrosa claridad, traslada al lector a una velocidad de vértigo por los últimos años de la contienda que hizo debatirse a los tronos de Francia e Inglaterra.

El trono de arcilla 2

Y, de nuevo, como ya sucediera en la citada ‘Leonor…’, si el aplauso para la vertiente escrita del volumen debería ser unánime, el correspondiente a la gráfica terminaría transformándose en ovación generalizada. No en vano, las planchas que el italiano Theo Caneschi cuaja para ‘El trono de arcilla’ se sitúan al mismo nivel que las que le viéramos al argentino Carlos Gómez aunque unas y otras queden determinadas en estilos bien diferentes, sobre todo en aquello que respecta a la concreción de la figura humana. Con un mimo y cuidado por los escenarios que en ambos artistas raya lo genialmente demencial, el estilo de dibujo de Theo se decanta más por la inmensa e inagotable fuente que supone la línea clara, y en sus rostros pueden adivinarse muchas influencias de algunos de los maestros de tan influyente escuela.

Unido, en última instancia, al prodigioso uso del color que aporta su compatriota Lorenzo Pieri, hemos de terminar con una nota algo amarga por cuanto prolongada va a ser la espera hasta poder tener en nuestras manos el segundo volumen de ‘El trono de arcilla’: si bien Theo ya ha terminado de dibujar el sexto álbum de la serie, todavía se desconoce fecha de aparición del mismo en el país vecino. Esperemos que el reencuentro con tan espectacular historia no se haga demorar en exceso y que al menos para finales de año tengamos en nuestro poder una continuación que, entre otras cosas, dedicará su tiempo a la famosa batalla de Agincourt, aquella en la que Enrique V venció a las fuerzas francesas y que tan bien quedó reflejada en la obra de Shakespeare y, por qué no, en la gran adaptación cinematográfica que de ésta hizo Kenneth Branagh.

El trono de arcilla

  • Autores: Nicolas Jarry, France Richemond y Theo
  • Editorial: Yermo
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 152 páginas
  • Precio: 32,30 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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