‘El resto del mundo’, diario de un apocalipsis

Todo un género en sí mismo si de lo que hablamos es del mundo del séptimo arte, no creo que exista algo similar en cómic al cine de catástrofes, ese que parte siempre de un reparto coral y que lo va sesgando a golpe de muerte efectiva mientras un rascacielos arde, un transatlántico vuelca en mitad del oceáno, la falla de San Andrés se propone hundir a toda la costa de California o el mundo pende de un hilo por la amenaza de un meteorito o de un complejo sistema de satélites de control meteorológico que se ha vuelto en contra de sus creadores. No existía —hasta donde yo sé, claro, lo mismo alguno me saca las vergüenzas citando a más de un ejemplo— hasta ahora, porque si hubiera que utilizar un calificativo para acotar aquello en torno a lo que gira ‘El resto del mundo’, eso es precisamente una catástrofe que, hasta dónde parece querer dejar ver Jean-Christophe Chauzy, es de una escala gargantuesca.

Como toda buena historia de catástrofes que se precie, ‘El resto del mundo’ empieza presentándonos a sus protagonistas principales, aunque en este caso bien cabría hablar de protagonista principal, ya que Chauzy habla al lector a través de la voz de Marie, una sufrida madre separada que no está llevando muy bien que su marido la haya abandonado por un bombón de veintitantos años y que, a punto de terminar las vacaciones con sus dos hijos, queda atrapada en un valle de los Pirineos por una serie de accidentes naturales que comienzan con una sobrecogedora tormenta y siguen con temblores de tierra, dejando a todo un área completamente aislada del resto de Francia. Sobreviviendo a esta ordalía como puede, es el análisis que Chauzy hace de la condición humana y de aquello que estamos dispuestos a dejar atrás dejando aflorar nuestro instinto de supervivencia lo que más resalta de la solidez que caracteriza al conjunto: llegado el momento, cuando la protagonista comienza a escribir páginas en el particular diario del apocalipsis que le ha tocado vivir, los pensamientos que el escritor pone en letra impresa resultan tan elocuentes como realistas y espeluznantes, y todo lo que va aconteciendo se siente a este lado de la página preso de una tremenda plausibilidad.

La espectacularidad visual que preña las 120 páginas del álbum publicado por ECC, no hace sino aumentar todas las sensaciones que ya tendríamos si sólo estuviéramos atendiendo a la historia, y la fuerza de los lápices de Chauzy, de sus composiciones y de la sobrecogedora forma en la que recoge la naturaleza desatada se quedan empequeñecidos cuando hemos de valorar lo espectacular de sus colores acuarelados: el francés demuestra un dominio impresionante sobre unas veladuras que no hacen sino poner el acento encima de esa personalidad tan tridimensional que adquiere todo el conjunto, y la puntual inclusión de splash simples o dobles, tan atípica en el mundo del tebeo francobelga, refuerza aún más la impresión de estar ante el equivalente impreso de un blockbuster hollywoodiense. Con un final de esos que deja los ojos como platos, no por su efectismo, sino por las grandes incógnitas que deja sin resolver, es de agradecer que ECC no se haya demorado en exceso en publicar una segunda parte de la que hablaremos, no os quepa duda, en muy poco tiempo.

El resto del mundo

  • Autores: Jean-Christophe Chauzy
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 120 páginas
  • Precio: 17,05 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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