‘El mono de Hartlepool’, la ignorancia es peligrosa

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Con el espléndido referente que suponen los cuatro volúmenes de ‘Alim el curtidor‘ publicados por Norma, pocas dudas podía albergar acerca de la potencial solidez del trabajo que Wilfrid Lupano iba a ofrecer al lector en ‘El mono de Hartlepool‘, una historia inspirada en una leyenda del norte de Inglaterra que, de similares maneras a su anterior obra, sirve al guionista para criticar de frente la ignorancia humana y los peligros que la acompañan.

Puesta en valor, y de qué manera, por el magnífico trazo de Jérémie Moreau, el relato escrito por Lupano nos acerca a Hartlepool, un pueblo costero de Inglaterra al que, en plenas guerras napoleónicas, llegan los restos de un navío francés varado del que sólo han sobrevivido un joven grumete que al conocer el idioma pasa desapercibido, y la mascota del buque, un mono que, ataviado con el uniforme del ejército del país vecino, será confundido con un soldado por la ira descontrolada de los mastuerzos que habitan el lugar.

La crueldad que Lupano refleja en sus palabras es de una elocuencia asombrosa, y la moraleja de la historia, trasladada a dos siglos más tarde, es de una actualidad que a nadie debería escapar: metáfora del natural miedo humano a lo desconocido, al tiempo que reflejo pervertido de lo que muchos integristas piensan acerca de la inmigración ilegal, el mono sirve de acicate a las estrechas mentalidades que se apoyan en el nacionalismo como excusa para esconder su racismo e intolerancia. Con la crudeza con la que se emite el mensaje, ya sea en las palabras de los personajes, ya en la fuerza visual de la narrativa de Moreau, ‘El mono de Hartlepool’ se convierte en uno de esos libros que deberían ser de obligada lectura…y no sólo para los amantes del cómic.

El mono de Hartlepool

8GRAN REFLEXIÓN
  • Autores: Wilfrid Lupano y Jérémie Moreau
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96
  • Precio: 18 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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