‘El lama blanco’, misticismo fascinante

El lama blanco

Abrir un cómic de Jodorowsky implica casi siempre dar un salto al vacío por el hecho constatado de que resulta imposible saber a priori lo que realmente nos vamos a encontrar en las páginas del volumen en cuestión, sobre todo en lo que respecta a cualidades de discernibilidad de la trama y nivel de aprehensión global de aquello acerca de lo que versa la historia. Vamos, que leer algo del psicomago chileno y tratar de sacarle todo el jugo puede implicar, en no pocas ocasiones, bien intensos dolores de cabeza, bien el uso de sustancias psicotrópicas que nos acerquen al estado de enajenación en el que probablemente escribió el guión.

Encontrando dicha cualidad con mayor o menor intensidad en la totalidad de su tebeografía, el temor a que ‘El lama blanco’ se inclinara hacia la vertiente poco comprensible de su trayectoria era la sensación más apremiante antes de comenzar la inmersión en un volumen del que, si algo podía destacarse en el hojeado previo, eso era la apabullante calidad del arte de Georges Bess. El artista, al que ya conocía por la lectura, años ha, de ‘Juan Solo’, ya me parecía por mor de aquél contacto un narrador consumado capaz de moverse en un rango de belleza plástica muy superior al habitual. Dichas sensaciones no son más que refrendadas cuando uno se acerca a las planchas producidas por el francés y (re)descubre a un dibujante que puede con todo, que se apoya en un virtuosismo cromático sublime (con una paleta muy reducida que huye de vacuos efectismos) y que, aún dando muestras de cansancio (o premura) en el tercio final del volumen, es capaz de concretar unas viñetas que harían enrojecer de envidia a cualquiera de esos artistas «hot» salidos de la maquinaria de fabricar churros que en muchas ocasiones es el mundo editorial del noveno arte estadounidense.

Con tamaña ventaja de su lado, que el guión de Jodorowsky podría haber quedado eclipsado por el trabajo de Bess y que ello nos habría importado bien poco es tan cierto como que la historia ideada por el multifacetado artista está, sin lugar a dudas, a la altura de las circunstancias. Mezclando realidad (hay referencias constantes al cruento destino que la revolución roja reservaba al valle de Lhasa a mediados del siglo pasado) con una fuerte componente fantástica que entronca con sus muchas obsesiones, el trabajo del guionista es, entre otras cosas, un apasionado análisis del espíritu humano al tiempo que una locuaz disertación sobre la aceptación de uno mismo y de aquello que le rodea.

Envuelto el conjunto en ese halo con el que suele caracterizarse todo aquello que sale de su pluma, sorprende (aunque no tanto si se consideran las raíces universales del discurso de la obra) que en los veinte años que han pasado desde que se publicó por primera vez ‘El lama blanco’ no haya envejecido ni un ápice. Si a eso le sumamos la espléndida edición por parte de Random House y que, tantos años después de su finalización, este 2014 haya visto el primero de los álbumes destinados a dar continuidad a ese «Fin del primer ciclo» con el que se cierra la lectura, no debería resultar extraño que esta no fuera la única ocasión que terminemos hablando de las aventuras de Gabriel Marpá.

El lama blanco

  • Autores: Alejandro Jodorowsky & Georges Bess
  • Editorial: Random House Mondadori
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 288 páginas
  • Precio: 48 euros

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.