‘El Escorpión vol.12’, punto y aparte para unos, punto y final para nosotros

20 años, 12 álbumes y una colección que empezó siendo tremendamente interesante, fue perdiendo paulatinamente fuelle y ha llegado a su docena carente del encanto que una vez atesoró. Ese es el saldo, a vuelo de pájaro, de lo que ‘El Escorpión‘ nos ha ofrecido de mano de Stephen Desberg y Enrico Marini. Y si abrimos de forma tan finalista la reseña correspondiente al duodécimo volumen de la serie, y hemos optado por el titular que hemos optado es debido a que, para nosotros, estas dos décadas con el personaje terminan aquí. Lo hacen, fundamentalmente, por una razón de peso: tras cuatro lustros al frente gráfico —e incluso cooperando en los guiones llegando el momento—, Enrico Marini abandona la cabecera. Bien es cierto que su sucesor, Luigi Critone, es un artista tremendamente solvente, pero la marcha del italiano es el empujoncito que nos hacía falta para abandonar una serie que, como apuntábamos al comienzo del párrafo, lleva ya cierto tiempo sin ser lo que era.

Bien es cierto que, en inestimable ayuda de esa percepción está el hecho de que los autores hayan tardado la friolera de ¡¡cinco años!! en poner en pie el álbum que hoy os traemos y que, ese tiempo, herida mortal para cualquier colección, haya venido a unirse a una revisión de los tomos previos para refrescar un entramado que se antojaba complejo en nuestra lejana memoria —cinco años no son nada en según qué aspectos de la vida pero os puedo asegurar que en lecturas son el equivalente a un siglo considerando lo mucho de lo que damos cuenta por aquí— y que, al ser comprimido en un par de sesiones de lectura, se ha revelado mucho menos atractivo y apasionante de lo que recordábamos. Sí, es incuestionable que cuando Desberg arrancó con las aventuras del carismático truhán que es el Escorpión, la serie rezumaba frescura, ingenio y ganas de hacerlo pasar bien al lector. Pero veinte años después, las páginas de esta entrega van por otros derroteros más serios, menos entretenidos y, por qué negarlo, algo fatigados.

Eso al menos en lo que a Desberg y Marini concierne en cuanto a la responsabilidad que a ambos competa en materia de guión; porque en lo que al artista se refiere, y aún dejando claro que cualquier página suya sigue siendo un portento de narrativa y belleza plástica, hemos de admitir que éstas también han conocido mejores y más superlativos tiempos —en este proyecto, cuidado—. Las planchas de Marini acusan, aunque ya decimos que de forma tremendamente sutil, cierto cansancio, y creemos que, viéndole lo que le hemos visto en este último lustro en sus prodigiosos paseos por las calles de Gotham en ‘El príncipe oscuro‘ o por la antigua Roma en el último álbum de ‘Las águilas de Roma‘, salta a la vista que el dibujante busca nuevos retos y que esos no están en una cabecera que parece haber perdido su rumbo. En ese sentido no deja de ser curioso que la última página de este álbum, titulado ‘El mal augurio‘, apunte a un nuevo giro de la trama llamado a prolongarla aún más cuando lo que requeriría, en nuestra humilde opinión, sería un cierre digno. Desafortunadamente no estaremos ahí para saber si, cuando éste llegue, lo hace con la cabeza bien alta o, por lo contrario, de tapadillo. Una lástima, la verdad.

El Escorpión vol.12

  • Autores: Stephen Desberg y Enrico Marini
  • Editorial: Norma Editorial
  • Encuadernación: Cartoné/Rústica
  • Páginas: 64 páginas
  • Precio: 17 euros en cartoné, 14 euros en rústica

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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