‘El cliente’, todoterreno emocional

El cliente

A riesgo de terminar convirtiéndome en uno de esos plastas que no hace sino insistir una y otra vez en una misma idea, no puedo sino rendirme una vez más ante esa aplastante evidencia que me ha llevado a afirmar hasta en ocho ocasiones diferentes que, si hay una voz única y con personalidad propia identificable a la que vale la pena seguir de forma íntima hoy por hoy en el saturado mercado francobelga, esa es la de Zidrou. No volveré a recitar una a una, cual tabla de multiplicar aprendida de memoria, la lista de títulos que Norma nos ha hecho llegar en los últimos años del genial guionista. Tampoco reincidiré en calificar a la práctica totalidad de ellos de lecturas imprescindibles. No. EN esta ocasión voy a centrarme de forma exclusiva en abordar ‘El cliente’, una historia de amor y esperanza a contracorriente que se desarrolla en nuestro país y para la que el escritor ha contado con el talento gráfico de Man.

Si la memoria no me falla, la última vez que servidor le leyó algo al artista, fue la primera edición que La Cúpula hizo de ‘El hombre con miedo’, el cómic que sirvió a Hernán Migoya para alzarse con el Premio al Mejor Guión Original en un Salón del Cómic de Barcelona a principios de siglo y que era reeditado no hace mucho por la maltrecha EDT. Aún a sabiendas que la experiencia es un grado y que, en términos artísticos, trece años son un mundo, sorprende (y de qué manera) encontrarse en ‘El cliente’ con un Man completamente diferente al que servidor conociera década y poco atrás. Como suele decirse, el paso de estos dos lustros largos ha sentado al trazo y las formas narrativas del catalán como al buen vino, y la calidad que desprenden sus páginas está a la altura de aquella que exuda del relato ideado por Zidrou.

Un relato que, como viene siendo habitual en el guionista, atrapa desde la primera página, ya sea por una premisa de partida capaz de mantener intrigado al lector hasta la última viñeta, ya (sobre todo) por esa maravillosa galería de personajes que se mueve ante nuestros ojos como si de cualquier persona de la calle se tratara. Y esa es quizás la mayor virtud de todas las que Zidrou ha puesto en juego hasta ahora en sus numerosas incursiones en el noveno arte, su forma de construir a los implicados en la trama. Si ya resulta complicado que un actor, un director y un guionista nos puedan hacer creer que lo que estamos viendo en la gran pantalla tiene visos de veracidad, aún más si de lo que estamos hablando es del papel impreso, pero ahí es donde el talento de Zidrou entra en juego, consiguiendo que el lector se olvide de tener en frente una ficción aviñetada y sienta, sin visos de otras opciones, que aquello que se despliega ante sus ojos podría haberle ocurrido perfectamente a él. Conseguir eso está al alcance de unos pocos iluminados. Zidrou es uno de ellos.

El cliente

  • Autores: Zidrou y Man
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 56 páginas
  • Precio: 15 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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2 Comentarios

  1. Jo: ahora tendré que ir pillando cosas de Zidrou.
    De entre esta nueva hornada de autores yo me estaba poniendo al día con Bastien Vives, que me gusta bastante: ¿qué te parece a tí? Saludos

    • Pues a Vives, querido Winch, le he perdido un poco la paciencia. Me gustaron bastante ‘El gusto del cloro’ y ‘En mis ojos’ pero todo lo que ha ido sacando después me ha parecido bastante irregular. Me quedo con Zidrou (que aunque no sea dibujante se rodea de profesionales espléndidos) de lejos.

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