‘Dylan Dog: Mater Morbi’, la sórdida fascinación de la enfermedad

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Pese a que cuando hablamos de investigadores de lo oculto y lo sobrenatural el primer nombre que nos venga a la cabeza suela ser el de John Constantine, tampoco podemos olvidarnos de Dylan Dog, uno de los personajes más queridos del cómic italiano. Desde que el escritor Tiziano Sclavi lo creara a mediados de los 80 para la editorial de Sergio Bonelli, sus peripecias han cosechado una estupenda acogida en multitud de países gracias al carisma del personaje, a la combinación de horror y misterio de sus historias, y al hecho de que esas fuerzas siniestras y sobrenaturales que se despliegan en sus cómics suelen tener su contrapartida en inquietudes, miedos y problemas de la vida real.

En España, las aventuras de Dylan Dog nos llegan desde hace unos años de la mano de Aleta, si bien el cómic que hoy nos ocupa ve la luz bajo el paraguas de Spaceman Books. ‘Mater Morbi’ se nos presenta en un grueso volumen de tapa dura y gran tamaño que lo diferencia del formato habitual de los cuadernillos de Dylan Dog, que en su Italia natal conservan ese formato de tebeo popular a precio asequible y venta en kioscos que, lamentablemente, cada vez es menos frecuente en España. La historia de ‘Mater Morbi’ fue escrita por Roberto Recchioni —que entre otras muchas obras ha escrito numerosos guiones de Diabolik, otro personaje emblemático del fumetto italiano— e ilustrada por Massimo Carnevale, al que posiblemente recordéis por sus magníficas portadas para ‘Y: el último hombre’ y ‘Northlanders’. Se publicó originalmente en diciembre de 2009, conformando el número 280 de la colección regular de Dylan Dog, y su impacto fue tan notorio que mereció esta edición tan cuidada que tenemos ahora entre manos.

Como decíamos antes, los enfrentamientos de Dylan contra las fuerzas del mal y la oscuridad suelen tener un trasfondo que nos remite a cuestiones de la vida real. En este caso, ‘Mater Morbi’ es una reflexión cargada de crudeza sobre los efectos que una enfermedad grave produce en el ser humano, sobre el miedo a veces irracional a los hospitales y a la pérdida de la salud, el terror que provoca la cercanía de la muerte, la actitud con la que cada persona afronta su enfermedad y convive con ella. Y para ello, los dos autores provocan que Dylan sea presa de un misterioso mal al principio de la trama, que le hace dar con sus huesos en un siniestro hospital donde se dan cita todos los estereotipos del género que podamos imaginar: médicos desquiciados, enfermeras siniestras, pacientes agonizantes… El dibujo de Carnevale, pese a no alejarse demasiado del estilo practicado por otros dibujantes que han pasado por la cabecera de Dylan Dog, no hace sino potenciar la sensación de claustrofobia y desasosiego, plasmando escenas con un tremendo potencial gráfico, como aquella en la que Dylan se encuentra ante el Árbol de las Penas.

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Igual de interesante es la recreación de Mater Morbi, la madre de la enfermedad, que simboliza en el cuerpo de una mujer siniestra y escultural la fascinación y el miedo que nos provoca la enfermedad. Según leemos en los extras del final, Carnevale tenía una idea distinta sobre cómo diseñar a este personaje, la antagonista de la historia, si bien al final se impuso el criterio del guionista. Posiblemente, de haberse utilizado el diseño original de Carnevale, la historia hubiera resultado aún más inquietante, aunque la mujer ideada por Recchioni, con su hipnótica mirada y su piel cubierta de grotescas cicatrices, provocará sin duda más de un estremecimiento en el lector. Además de lo expuesto anteriormente, ‘Mater Morbi’ es un cómic que también puede dar lugar a un intenso debate social, referido al derecho a la eutanasia y a una muerte digna. Una cuestión, de hecho, que levantó ciertas ampollas en su Italia natal. Prueba, una vez más, del papel que puede llegar a jugar el 9º arte a la hora de remover y despertar conciencias, y también de que Dylan Dog, con casi tres décadas de trayectoria a sus espaldas, sigue siendo un personaje con plena actualidad.

Un último detalle a destacar, y no por ello menos importante, es el hecho de que no hace falta haber leído aventuras previas de Dylan Dog para disfrutar con esta historia. Al tratarse de una aventura autoconclusiva, el trasfondo del personaje no resulta indispensable para comprender y exprimir al máximo lo que aquí nos cuentan Recchioni y Carnevale. De hecho, puede ser una muy buena manera de descubrir a Dylan Dog y de estimular la curiosidad lectora por acercarnos a su serie regular. Además, uno de los personajes que podrían descolocar un poco si no se conoce a Dylan sería su ayudante, Groucho —¿qué pinta aquí uno de los hermanos Marx?, podría preguntarse alguien—, pero su presencia es meramente anecdótica, así que no despista demasiado. Al fin y al cabo, su papel suele ser el de contrapunto humorístico de Dylan, y en una historia tan descarnada como esta no hay lugar para muchos chistes. Por último, aquellos que sí sigan habitualmente a Dylan Dog tendrán en esta edición el aliciente de acompañarlo en un aventura con un formato muy diferente al que nos tiene acostumbrados. Un Dylan presentado a lo grande que vive una de sus aventuras más sobrecogedoras.

Dylan Dog: Mater Morbi

  • Autores: Roberto Recchioni y Massimo Carnevale
  • Editorial: Spaceman Books
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 144
  • Precio: 20 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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