‘Daredevil: el Hombre sin Miedo 9. Chinatown’, de vuelta a las sombras

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Desde que Brian Michael Bendis y Alex Maalev lo tomaran, lo revolucionaran y lo dejaran en lo más alto, la duda ha sido el sentimiento mayoritario que ha gobernado a los lectores de ‘Daredevil’ cada vez que Marvel ha anunciado un nuevo equipo creativo acompañando a un nuevo volumen de la colección del hombre sin miedo. Una duda más que obvia si consideramos que los cinco años que Bendis y Maalev estuvieron al frente del «cuernecitos» son tenidos por muchos, entre los que me cuento, claro, como la mejor de las etapas que ha conocido el guardián de Hell’s Kitchen, por encima incluso de aquella que siempre se apunta como la que está en lo más alto, la de Frank Miller.

Con la incertidumbre cual espada de Damocles, después de que la pareja detrás de la fabulosa ‘Scarlett’ o la muy interesante ‘International Iron Man’ emigraran a otros pastos, nos adentrábamos en lo que Ed Brubaker y Michael Lark tuvieron a bien plantearnos en una estancia en la serie que durante algo más de tres años supo estar a la altura de las circunstancias previas, heredando de ella no pocas idiosincrasias y perpetuando en cierto modo el legado de Bendis y Maalev para goce y disfrute de los que habíamos caído rendidos a sus pies. Pero todo lo «bueno» tiene que acabar, y la marcha de Brubaker y Lark —y David Aja o Paul Azaceta de forma puntual—, recuperación de la numeración original de la serie mediante, daba paso a la incógnita que suponía la llegada de un Andrew Diggle que, acompañado por Roberto de la Torre, Marco Checchetto y otros, navegó como pudo por las tumultuosas aguas en las que le habían sido legadas por su predecesor, con un Daredevil como líder de la Mano y acontecimientos que desembocaran en ‘Tierra de Sombras’, el crossover en el que participaron los héroes más oscuros del Universo Marvel.

Pero, como siempre suele pasar, el ciclo de sombra en el que el héroe ciego llevaba envuelto desde hacía años —recordemos, por ejemplo, que la etapa de Bendis terminaba con el protagonista en la cárcel— necesitaba ser compensado de alguna manera y, para ello, acudían prestos a la tarea Mark Waid, Javier Pulido, Paolo Rivera y el enorme Chris Samnee. Poco valorada por aquellos que piensan que el alter ego de Matt Murdock debe siempre moverse entre tinieblas, lo cierto es que los casi cinco años que Waid se mantiene como escritor de ‘Daredevil’ —reinicio y volumen 4 de la serie incluidos— son toda una magistral demostración de que, en las manos correctas, un superhéroe admite cualquier tipo de tratamiento por muy opuesto que este pueda ser a lo que hasta entonces había conocido.

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Desafortunadamente para todos los que habíamos vibrado y disfrutado sobremanera con los planteamientos de Waid y las soberbias y espectaculares planchas de Samnee, la irrupción de las ‘Secret Wars’ y la puesta patas arriba del Universo Marvel que su conclusión plantea es la ocasión propicia para que Marvel, dejándose arrastrar mucho más de lo normal por la mentalidad empresarial de Disney —una mentalidad que, en última instancia, parece la responsable del pésimo estado de salud por el que pasa la Casa de las Ideas—, reinicie una vez más la serie, cambie de equipo creativo y, como reza el titular, devuelva a nuestro héroe a unas acusadas sombras que quedan puestas de relieve en la asombrosa reinvención que Ron Garney hace de su estilo de dibujo.

Influenciado por de alguna manera por Frank Miller —pero no el Miller de ‘Daredevil’, sino el de ‘Sin City’— tanto los planteamientos gráficos de Garney como la decisión de que Murdock se enfunde un traje negro o, por ende, la paleta de colores elegida por Matt Milla, refuerzan sobremanera el tono oscuro que este nuevo volumen de la colección adquiere con Charles Soule como capitán. El guionista de ‘Carta 44’ —una de las mejores series independientes que actualmente ven la luz al otro lado del charco— recupera para Murdock el anónimato del que Waid lo había sacado al revelar que él era Daredevil, cambiando su estatus de abogado defensor a fiscal del Estado de Nueva York, con todo lo que ello implica. Además, como si de Batman se tratara, Soule se saca de la chistera a un joven al que el Hombre Sin Miedo ha tomado como pupilo para, en los cinco primeros números recopilados en el volumen que hoy nos ocupa, enfrentarse a la terrible amenaza de Diez Dedos.

Por más que podamos añorar a Waid, es incuestionable que el sólido trabajo que Soule y Garney realizan desde el primer número, el cambio de «bando» del papel de Murdock como agente de la ley y la incógnita —a día de hoy todavía sin resolver— de qué habrá pasado en los ocho meses que Marvel se ha saltado entre el final de las ‘Secret Wars’ y el reinicio de las cabeceras de los principales héroes de la compañía, son engranajes más que suficientes para suscitar una valoración muy positiva de este quinto volumen de una serie que, además, es de lo poco que se salvaría de la quema de lo que el actual Universo Marvel ofrece mes a mes. Con esto en mente, ‘Daredevil’ resulta, hoy por hoy, una compra obligada para cualquier Marvel Zombie que se precie y que quiera evitar los muchos puntos infranqueables que cabe encontrar en el maremagnum de colecciones con el que la editorial abotarga las estanterías de las tiendas especializadas estadounidenses todas las semanas.

Daredevil: el Hombre sin Miedo 9. Chinatown

  • Autores: Charles Soule & Ron Garney
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 12,83 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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