‘Crisis en Tierras Infinitas’, la DC que fue y ya no volverá

Crisis en Tierras Infinitas poster

Por si el título no lo ha dejado claro, valgan estas primeras líneas como toda una declaración de principios acerca del ánimo del redactor que suscribe los párrafos que váis (o no) a leer a continuación. No me considero un nostálgico irredento, y sigo intentando mes a mes estar atentos a las novedades que se producen desde DC y Marvel y, al mismo tiempo, continuo leyendo algunas de las series que se publican en ambas compañías. Pero cuando has crecido leyendo los cómics fundamentales de los ochenta; has visto lo que las muertes, resurrecciones y universos alternativos de la década de los noventa trajeron consigo, has cambiado de siglo viendo como los personajes de siempre cada vez lo eran menos y has asistido con pavor a ciertos movimientos editoriales llamados a cambiar de forma radical el status quo de todo un universo para (obviamente) dejarlo otra vez igual, no te queda más remedio que echar la vista atrás, contemplar el camino recorrido y admitir, no sin cierta tristeza, que lo que el cómic de superhéroes vivió hace tres décadas es de todo punto IRREPETIBLE e INIGUALABLE.

Y no voy a hablar, porque sería meterme en camisa de once varas, de esos títulos puntales que redefinieron el panorama del tebeo yanqui hace tres décadas sino que voy a centrarme de forma exclusiva en esta maxiserie escrita por Marv Wolfman y George Pérez que, un año después de las ‘Secret Wars’ marvelitas, sirvió como inesperado pistoletazo de salida para los crossovers, macroeventos y demás movimientos editoriales que desde entonces se han convertido en el pan nuestro de cada año en el discurrir normal de las dos “grandes” productoras de cómics estadounidenses. Un pan que, bastante rancio hoy por hoy, venía ataviado hace treinta años de forma inequívoca (al menos en lo que concierne a ‘Crisis en Tierras Infinitas’) de una solidez a prueba de bombas, fundamentado en la imperiosa necesidad de la Distinguida Competencia de hacer algo con el gargantuesco batiburrillo de personajes que poblaba su incoherente universo; un batiburrillo derivado de la adquisición indiscriminada de multitud de personajes procedentes de otras editoriales pequeñas o de la incorporación a sus filas de algunos que, con el paso de los años, se habían salido inadvertidamente por los bordes del cosmos de sus publicaciones.

Pero los problemas a solucionar por los doce números que en principio estaban llamados a celebrar el cincuenta aniversario de la compañía no terminaban en la ingente cantidad de personajes, o las muchas fallas que, en términos de continuidad, uno podía encontrar revisando las cinco décadas de historia de DC, sino que también dimanaban (y de qué manera) de un Multiverso disgregado y caótico que había sido “construido” sobre la marcha y que planteaba no pocos quebraderos de cabeza a los guionistas a la hora de aproximarse a la escritura de una nueva aventura en la que alguno de los héroes de la casa tuviera que dar el salto a las muchas y muy diversas Tierras que componían la cosmología “decera”. Con todo esto en mente, tras un año de meticulosa planificación en la que muchas colecciones de la editorial fueron receptáculo para la aparición de el Monitor y sin casi ningún tipo de publicidad por parte de DC, abril de 1985 era el mes elegido para el arranque de ‘Crisis en Tierras Infinitas’. Como suele decirse, nada volvería a ser igual.

Crisis en Tierras Infinitas interior

En términos de lectura, la maxiserie debería haber sido el patrón por el que los eventos veraniegos tanto de DC como de La Casa de las Ideas se hubieran seguido cortando desde entonces: una lectura autocontenida e independiente que sí, tenía su repercusión en ciertos puntos de la geografía de la editorial, pero éstos eran tan insignificantes comparados con la escala de lo que Wolfman y Pérez ponían en jaque en las casi cuatrocientas páginas que componían su trabajo que afirmar que eran innecesarios es, como poco, quedarse cortos. Todo lo que el lector necesitaba saber para aprehenderse de la magnitud de lo que planteaba esta tabula rasa del Universo DC, comenzaba y terminaba en aquellos doce números que nos hicieron vibrar entonces y que hoy, casi treinta años después, siguen firmemente asentados como un hito de mucha mayor relevancia que todas las estúpidas Crisis que la editorial se ha sacado de la manga en los últimos tiempos.

De ello son ecuánimes responsables tanto un guionista que era íntimo conocedor de la compleja totalidad que arrastraba, antes de las’Crisis…’, el universo DC, como un dibujante en estado de gracia que, tras su paso por Marvel, daba aquí un salto evolutivo asombroso para convertirse por derecho propio en una de las figuras que mayor influencia tuvo en el cómic estadounidense durante la década que seguiría a la publicación de éstos doce números. La historia de Wolfman, capaz de entretejer acciones paralelas de forma asombrosa sin que el lector tuviera la sensación de perderse, es una perfectamente medida en la que los golpes de efecto (en forma de un par de muertes que nadie podía esperar) se unen a un ritmo frenético para acompañar a todo el panteón de la editorial en su lucha contra el Anti Monitor, un ser ávido de poder que pretende rehacer el Universo a su antojo viajando al inicio del tiempo.

Mientras los muchos acontecimientos que Wolfman plantea van llevándonos inexorablemente a las páginas de un número doce que es digno de encomio, lo que el trazo de Pérez consigue es recorrer TODA la historia de la editorial insuflando vida propia a una miriada de personajes que pocas veces habían lucido tan bien en las páginas de un tebeo. Su sentido de la narrativa y la capacidad para “meter doscientos cincuenta mil héroes en una sola página” son dos de los valores que convierten a ‘Crisis en Tierras Infinitas’ en ese hito del que hablaba antes. Un hito que SÍ tuvo impacto directo y REAL en la reconstrucción del panorama de DC, que supuso el reinicio en toda regla de la continuidad de la editorial y que sirvió como pie a nombres como John Byrne, Frank Miller, Alan Moore o el propio George Pérez para legarnos esas míticas cabeceras que fueron ‘El hombre de acero’, ‘El regreso del señor de la noche’, ‘Watchmen’ o la impresionante etapa de ‘Wonder Woman’ que controló el artista de ascendencia portorriqueña. Por todo ello, y por todo aquello que siempre se queda en el tintero, hablar de ‘Crisis en Tierras Infinitas’ es hacerlo, por derecho, de un momento de la historia del noveno arte que, desgraciadamente, es muy probable que nunca encuentre igual.

Crisis en Tierras Infinitas

  • Autores: Marv Wolfman y George Pérez
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 368 páginas
  • Precio: 32 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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2 Comentarios

  1. En mi estantería y bien orgulloso que estoy. Eso sí, descubrir que en el mundo DC pre crisis había vaqueros, soldados de la segunda guerra mundial, héroes pijameros replicados en mil tierras y demás hace que sea del todo pintoresco y un poco extraño de leer. Creo que de todas formas hoy lo releeré ahora que me ha picado otra vez el gusanillo. Porque otra cosa no, pero releíble lo es al 100%. Siempre descubres un detalle nuevo.

    • Y que lo digas (lo de los detalles), es un constante manantial de pequeñas apreciaciones que nunca te habías dado cuenta que estaban ahí. Ya me contarás que tal la relectura 😉

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