‘Cinema Purgatorio’, el séptimo arte según Moore y Cía

Una pequeña confesión para empezar: hacía “eones” que no me acercaba a un cómic firmado por Alan Moore, al menos a uno nuevo, que no hace tanto que tuve la ocasión de revisar su ‘La Cosa del pantano’. Y por “eones” entendamos los años que nos separan de la publicación original de los números que compusieron el segundo volumen de ‘La liga de los caballeros extraordinarios’, que vieron la luz de mano de Wildstorm hace la friolera de quince años. Lo sé, no merezco llamarme amante de los tebeos ni soy digno de escribir en esta página por haber pasado tres lustros sin abrir un tebeo del barbudo de Northampton, pero tengo una buena excusa, o eso creo: el que todo lo que el británico ha escrito de un tiempo a esta parte para la editorial Avatar parezca que se lo hayan pagado a dolar por palabra, y la presencia de tanto texto —que sí, lo sé, Moore nunca se ha caracterizado por su mesura— me abrumaba de tal manera que me impedía siquiera plantearme el hacer una intentona.

Pero claro, ahora llega ‘Cinema Purgatorio’ y, al constatable hecho de la menor presencia de bocadillos y cuadros de apoyo, se unen otros dos que han terminado provocando que sea este volumen editado por el sello Evolution Comics de Panini el que rompa la maldición que parecía pesar sobre mi “relación” para con la obra del artífice de tres de mis cómics favoritos de todos los tiempos…en la lengua de Shakespeare. El primero, el que junto a Moore aparezcan los nombres de Garth Ennis, Max Brooks o Kieron Gillen, escritores todos cuyas trayectorias sigo con desigual intensidad —mucha en el caso del primero, puntual en el del segundo, moderada en el del tercero— pero que cuentan con uno o varios títulos en sus tebeografías dignos de mención. El segundo, el que sea éste un cómic mediante el que sus autores homenajean otra de mis grandes pasiones, el cine, ofreciendo una mirada muy peculiar al séptimo arte a través de cuatro “producciones” diferentes que, partiendo de un género en concreto, se atreven a dar un paso más allá.

Así, Ennis se atreve con una “cinta” de terror con monstruos poco ortodoxos —en el primer número un vampiro quiere suicidarse exponiéndose al sol, por ejemplo—; a Brooks se le “va la pinza” con un relato de ciencia-ficción que cuesta seguir por su carga de cháchara y jerga sin sentido; Gillen nos ofrece una historia de la Guerra de Secesión americana en la que la batalla de Gettysburg se libra entre fuerzas ben diferentes y Christos Gage, el quinto en discordia, se aproxima al kaiju japonés con una trama que, sin robots gigantes, guarda ciertas concomitancias con el ‘Pacific Rim’ de Guillermo del Toro. Dibujados todos con bastante tino —me quedaría con el Gabriel Andrade de la “cinta” de Gage— es de recibo pensar que os estaréis preguntando, ¿y Moore?

No temáis, no me he olvidado de él, y si lo he dejado para el final es porque es el trabajo del escritor inglés el que merece mayores atenciones y el que provoca los mayores gestos de sorpresa a lo largo de las algo más de 180 páginas de que consta el tomo. Ello es debido a que, no podía ser de otra manera, Moore experimenta con este homenaje al cine mediante una mirada que juega a alterar de forma radical los desenfadados parámetros de la comedia muda de la década de los diez o aquellos de los seriales de aventuras del pasado siglo y a hacer que los personajes de una cinta histórica sean conscientes dentro de ella de tener otra vida como actores en la que, sin lugar a dudas, es la MEJOR historia de toda la lectura. Acompañado por un Kevin O’Neill que, como siempre, cumple, son los tres instantes en que Alan Moore asoma su espesa barba los que hacen merecedor de una lectura a un volumen muy, pero que muy curioso.

Cinema Purgatorio

  • Autores: Alan Moore et al.
  • Editorial: Evolution Comics
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 184 páginas
  • Precio: 17,10 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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