‘Bravo for Adventure’, Toth, maestro inigualable

A riesgo de resultar reiterativo en relación a las sentidas letras que le dedica Antoni Guiral al artista en las notas que dan cierre a ‘Bravo for Adventure’ creo que, no obstante, no hay otra manera que arrancar esta entrada que rescatando una de las más claras conclusiones a las que dicho texto apunta: que hablar de Alex Toth es hacerlo, no sólo de uno de los mejores artistas que ha dado este medio, sino también de uno de los que más influencia ha ejercido y sigue ejerciendo en todo aquel que quiera dedicarse a narrar historias utilizando las páginas con viñetas para ello. En este último sentido, resulta casi imposible medir la relevancia de un autor que durante sus más de cuarenta años de profesión tocó muchos palos, trabajó tanto para las dos majors como en proyectos destinados a algún sello independiente y, en ese esfuerzo constante al que siempre sometió su arte hasta depurarlo al máximo, nos legó algunas páginas que son historia viva del noveno arte.

Algunas de ellas las podemos encontrar, qué duda cabe, en la espectacular edición que Planeta Cómic —siguiendo el patrón establecido por el volumen publicado por IDW en su sello Library of American Comics— le dedicaba hace un par de semanas a ‘Bravo for Adventure’, un homenaje en toda regla hacia una época pasada, la del Hollywood de la edad dorada, con el que Toth pretendía rescatar la simplicidad y lo vibrante de las aventuras del Terry de Milton Caniff o de los héroes que Errol Flynn protagonizó en la gran pantalla. Tanto es así, que Jesse Bravo, el piloto que no se amedrenta ante ninguna amenaza y que es protagonista de las tres historias aquí recogidas —las únicas que llegó a producir Toth—, está modelado a imagen y semejanza de quien fuera comandante del séptimo de caballería, halcón de los mares, héroe de Sherwood o médico convertido en pirata que tendrá que decidir si volver a luchar por el país que le dio la espalda, y la forma en la que el artista estadounidense hace “moverse” a su héroe por las viñetas recuerda de forma inmediata al intérprete de la eterna sonrisa burlona.

Esa definición, que determina en no pocos aspectos por qué derroteros va a discurrir una lectura alegre y fácil que no se complica nunca en argumentos enrevesados, tiene traducción en un apartado gráfico que podríamos tachar como uno de los mejores trabajos de Toth: con su estilo en el cenit de limpieza y pulcritud formal, asistir aquí al despliegue que el artista hace, ya en la composición de página, ya en cómo se plantea cada viñeta y la transición de una a otra, ya en la capacidad para, con cuatro trazos, dibujar a sus “actores” —resulta increíble la primera aparición del Bravo adulto, en la página 6 del volumen, y ver cómo Toth era capaz de plasmar, sin más líneas de lo necesario, un parecido asombroso con Flynn—.

Rodeado de un claro regusto por el noir y un fuerte empeño por que la sensación del lector sea haberse trasladado al pasado y estar sentado en la pantalla de un suntuoso teatro del Los Angeles de los años treinta asistiendo a la premiere de alguna de las cintas de aventuras que tanto caracterizaron esa época previa a la Segunda Guerra Mundial, una primera etapa de la edad dorada de los estudios cinematográficos estadounidenses que aquí es reproducida con tremenda verosimilitud. Lástima que Toth, más allá de las páginas que conforman este imprescindible volumen, nunca retomara a un personaje que, de haber tenido más exposición, podría haber llegado a convertirse en un icono tan reconocible como lo fue ese magistral Zorro al que el artista llevó a tan populares cotas.

Bravo for Adventure

  • Autores: Alex Toth
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 112 páginas
  • Precio: 20,90 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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