‘Bone. Coda’, en loor de un clásico

Si no recuerdo mal, y referido a ‘Bone’ mi memoria atina bastante bien, han sido ya cuatro las lecturas que a lo largo de los años le han “caído” al clásico —y no es una forma de hablar, es que referirse a esta obra en otros términos es imposible— de Jeff Smith. La primera, allá por finales de los noventa —’Bone’ había comenzado a publicarse en 1991—, después de haber descubierto casi de casualidad la serie por recomendación de alguna web de aquellos primeros años de internet, dejó anonadado al amante empedernido de ‘El señor de los anillos’ que siempre he sido, y las muchas influencias que en el transcurso de la historia se dejaban sentir hacia la obra de Tolkien no eran, ni de lejos, lo mejor que ofrecían unas páginas plagadas de personajes carismáticos, de aventuras alucinantes y de esa cualidad que siempre mantuvo ‘Bone’ de aludir a cualquier tipo de público de casi cualquier rango de edad.

Enganchado por completo y adquiriendo religiosamente a través de Previews las grapas bi-mensuales, toda vez la serie hubo finalizado en 2004 la segunda de esas cuatro lecturas que comentaba acaeció cuando a mis manos fue a parar la primera edición del ‘One Volume Edition’, un tomo de más de mil páginas en tapa dura y papel “biblia” que, firmado por el autor, devoré por cuanto mucho había que recordar de los comienzos de la historia que, en los seis o siete años que habían transcurrido desde aquél primer acercamiento, había quedado borroso. Aún más satisfecho con el trabajo de Smith de lo que había quedado a la finalización inicial de ‘Bone’, y aún más fascinado con la complejidad del trabajo del estadounidense por los muchos detalles que había desenterrado en esta segunda vuelta, deposité con esmero el voluminoso tomo en mis estanterías pensando que pasarían años hasta volver a él. Me equivocaba.

Sólo un año más tarde, Scholastic anunciaba a bombo y platillo el comienzo de la reedición de los nueve volúmenes de ‘Bone’ en un formato algo más reducido que el cómic-book, en cartoné con guardas y a todo color. Esto último, unido a las muestras que se pudieron ver, fue suficiente motivación para que me embarcara en la adquisición de todos ellos y en su posterior lectura, añadiendo el uso de la paleta cromática una nueva y emocionante dimensión a unas páginas que brillaban con más intensidad que nunca. Efectuadas todas ellas en inglés, faltaba en mi acerbo “bonesiano” acercarme a la obra de Jeff Smith en su traducción al español, algo que la edición de lujo en tres volúmenes que Astiberri publicó entre 2007 y 2009 hizo posible.

Y ahora, ocho años después de que finalizara aquella (pen)última aproximación a tan legendaria serie, es la editorial bilbaína la que propicia que por mi cabeza vuelva a rondar la idea de “¿por qué cuatro y no cinco?” gracias a la publicación de este ‘Bone. Coda’, un tomo aparecido al otro lado del charco en 2015 en el que encontramos dos partes muy bien definidas: la primera, un último relato a modo de epílogo en el que Smith parece decir el adiós definitivo a los personajes con los que vivió durante trece años y que el artista acompaña de un viaje por sus recuerdos de esa década larga en la que tanto cambió el mundillo del tebeo; la segunda, ‘Un complemento de Bone’, un repaso profuso y variado a lo que hace tan GRANDE a esta magna creación de narrativa gráfica. Una que el paso del tiempo sólo conseguirá magnificar y que, en su talante trans-generacional, pasará de padres a hijos convirtiéndose en algo más que meras viñetas impresas sobre una hoja de papel blanco. Por lo pronto, servidor está esperando a que mi hija tenga la edad adecuada para poner en sus manos el primer volumen de la serie y dar así el primer paso en un legado que, espero, nunca vea su fin.

Bone. Coda

  • Autores: Jeff Smith & VVAA
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 136 páginas
  • Precio: 11,40 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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