‘Blueberry. Integral 1’, el WESTERN

Blueberry portada

Decíamos la semana pasada en la entrada de ‘Lydie’ que el ritmo de publicación diaria de la página y el tener que cubrir tanto terreno de novedades —y si mucho es el que intentamos cubrir, más es el que se queda sin hacerlo, lamentablemente— era el impedimento principal para que Fancueva pudiera dedicar parte de sus esfuerzos mensuales a mirar hacia atrás y dar cuenta de títulos esenciales del noveno arte. Agradecíamos entonces a Norma la oportunidad que nos facilitaba el poder verter nuestras opiniones sobre el magistral trabajo de Zidrou y Jordi Lafebre y tenemos que repetir agradecimientos hoy por cuanto tener la opción de, si quiera, aportar nuestro granito de arena a la inmensa montaña de lo que ya se ha escrito a lo largo de los años sobre ‘Blueberry’ es generador de tanta responsabilidad como expectación personal.

De hecho, las pocas líneas que conformarán esta entrada no empezarán a rascar en la grandeza del que podríamos considerar epítome del western en viñetas, y es por ello que a aquellos que queráis saber mucho más del personaje y de su calado que lo que aquí váis a leer, os recomendaría dos artículos que, en su combinación, cubren casi la totalidad de lo que habría que decir de ‘Blueberry’…salvo la experiencia personal de leerlo, claro. Uno, firmado por Jordi Canyissa y centrado de forma exclusiva en el personaje, el que aparecía en el número cinco de ese breve experimento que fue ‘Dolmen Europa’. El otro, el que Antoni Guiral escribía para la aún más breve vida que tuvo ‘NinthComic’, la revista sobre tebeo del viejo mundo que la editorial Ninth Comics lanzó en el corto espacio de tiempo que se mantuvo activa.

Lo que las páginas de ambos estudios dejan claro, y lo hacen de forma categórica, es que, para empezar, sin su implicación en ‘Blueberry’, el estilo de Jean Giraud es probable que no hubiera evolucionado de la manera que lo hizo hasta el punto de escisión que provocó el nacimiento de Moebius: sólo hay que asomarse a las páginas del integral que hoy ocupa nuestro tiempo —que, entre otras cosas, reproducen los colores originales del cómic tal y como apareció en la revista ‘Pilote’— para, en el breve espacio de tiempo que transcurre entre los primerizos titubeos de ‘Fort Navajo’ y las más asentadas formas de ‘Águila solitaria‘ —primer y tercero de los álbumes que aquí se incluyen— pueda observarse un cambio radical de estilo que, en las planchas de la última aventura, ya prefigura de forma evidente los derroteros por los que discurrirá Giraud en el futuro de la cabecera al tiempo que, de alguna forma, sirve de intuitiva y tímida mirada a lo que su alter-ego desarrollará en un futuro.

Blueberry interior

Centrándonos de forma exclusiva en ‘Blueberry’, hay que reconocer antes de nada, y hacerlo con la mayor de las diligencias, a la otra mitad de tan fundamental creación. Nos referimos, cómo no, a Jean-Michel Charlier, el guionista que insufló vida a las aventuras del teniente Mike Steve Donovan, el hijo de un sudista que terminará formando parte del ejército del norte durante la Guerra de Secesión estadounidense y que, entre otros, cruzará su destino con los de Gerónimo o Wyatt Earp. La voz de Charlier, responsable de veintitrés de los veintinueve álbumes de que consta ‘Blueberry’ —lo que, si las cuentas no nos fallan, se traducirá en un total de diez integrales—, es en estas primeras aventuras del personaje, determinante en lo que a la definición del antihéroe pendenciero, amante del juego, las mujeres y el alcohol que es Blueberry.

Ahora bien, alabando todo lo que podríamos alabar el trabajo de Charlier a los guiones, y como bien demuestran los dos títulos anejos del personaje a los que éste y Giraud apadrinaron, ‘Blueberry’ no sería nada sin la determinante presencia del dibujante. Un artista que, como comentábamos más arriba evoluciona al mismo ritmo que las páginas de la serie, dando saltos aquí y allí que conforman rápidamente su reconocible trazo tan temprano como en el 1967 en el que se publica ‘Águila solitaria’; un álbum éste en el que todo, desde los escenarios hasta la planificación de la página pasando por la definición de los personajes o las decisiones narrativas, habla de una madurez tremenda en un autor que, como cualquiera que se haya asomado alguna vez a ‘Blueberry’ sabe, llegará a alcanzar cotas de un nivel asombroso en la colección.

Pero de ellas, y de lo que la serie irá ofreciendo conforme vaya avanzando, os hablaremos conforme Norma vaya dando salida tanto a los tres integrales que ya hay publicados al otro lado de los Pirineos como a los otros seis que completaran tan espectacular edición: mayor en tamaño que los álbumes editados previamente por la casa catalana, con ese color que respeta el de las planchas originarias, un papel mate que da un punto vetusto que le viene como anillo al dedo a la lectura y jugosos extras iniciales, quizás el único pero que se le podría interponer a la edición es no haber hecho el esfuerzo de rotular de nuevo los bocadillos para acercarlos a la tipografía de su contrapartida francesa. Un detalle de nimia importancia que no empaña una edición que, al menos en lo que a este redactor respecta, esta llamada a sustituir a las tres decenas de los volúmenes que hasta ahora ocupaban mi tebeoteca.

Blueberry. Integral 1

  • Autores: Jean-Michel Charlier y Jean Giraud
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 168 páginas
  • Precio: 28,50 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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