‘Belem’, canto a la mar, oda a la navegación

Belem

En el año y pocos meses que Yermo lleva en el mercado, muchas han sido las opciones de lectura que la editorial nos ha traído mes tras mes. Algunas, las menos, no servían para más que pasar el rato. Otras, el grupo más nutrido, venían a completar de forma espléndida el panorama editorial de cómic europeo publicado en nuestro país. Y después están las elegidas, esas lecturas que pasan a engalanar las baldas de nuestra tebeoteca y que mostramos con cierto orgullo a nuestros amigos coleccionistas describiéndolas como esas «joyas que ya estás tardando en comprarte». Vaya por delante que los cuatro álbumes que componen ‘Belem’, recogidos en otro volumen integral por parte de Yermo, pertenecen por derecho a éste último grupo, elevándose al tiempo como uno de los tres mejores títulos que la casa nos ha traído hasta el momento junto con ‘Leonor. La leyenda negra’ y ‘El trono de arcilla’ del que hablábamos anteayer.

Y si bien no soy muy amigo de establecer comparaciones entre obras de diferentes disciplinas artísticas —una actitud que tiende a relajarse si a títulos del mismo arte se refiere— al pasar las páginas de arrebatadora belleza y evocadora poesía que Jean-Yves Delitte compone para ‘Belem’ el recuerdo viajaba de forma recurrente tanto a lo que Patrick O’Brien tan bien supo trasladarnos en la saga de novelas centradas en el capitán Jack Aubrey como a lo que Peter Weir logró plasmar en la gran pantalla en esa obra maestra del séptimo arte que es ‘Master and Commander’: más allá de la obviedad que supone el que las tres se desarrollen en las aguas del océano atlántico y que la acción transcurra a bordo de un velero, si algo comparten la terna de ejemplares aventuras es un amor desaforado por el mar, por el arte de la navegación y por el particular código por el que se rige la vida en una embarcación. Dichos valores, que exudaban por los cuatro costados los párrafos de O’Brien y los fotogramas de Weir pasan aquí a acomodarse en las sublimes viñetas de un Delitte que se desvela ante nuestros ojos como, probablemente, el mejor artista que exista en la actualidad a la hora de dibujar barcos.

Puede que haya alguno que considere que dicha cualidad es algo nimio, pero eso se debe a un motivo bien evidente, el no haberse acercado a las planchas que Delitte nos regala aquí: ya no sólo es que los navíos que sirven de telón de fondo al relato estén dibujados con una precisión compulsiva que lleva al artista a reflejar en sus viñetas hasta el último cordaje; que a la hora de situar a éstos surcando los mares o fondeando en algún puerto, nos encontremos con unas estampas de una belleza que quita el aliento o que sus personajes queden caracterizados con inusitado realismo. No, lo que realmente extasía de las casi doscientas páginas aquí recogidas es la inequívoca forma en la que el autor nos traslada a otra época, la exactitud con la que viajamos más de un siglo hacia atrás en el tiempo y el modo en que, a poco que nos dejemos llevar, sentimos la sal en nuestro rostro y el sonido de las olas en nuestros oídos.

A estas cualidades —que por muy tontas que puedan parecer, son de difícil concreción en una página impresa— viene a sumarse la variedad de lo que el autor narra en los cuatro álbumes, pasando del relato de piratas que abre la lectura a aquél de corte costumbrista que la cierra, un ejemplo éste último de la grandeza que encierra el tomo: sin necesitar de insondables diálogos ni epopeyas grandilocuentes, lo mucho que llegamos a implicarnos en la vida de los marineros que protagonizan cada álbum habla mejor que cualquier otra razón de que Delitte ha realizado su trabajo a la perfección y de que, en última instancia, nos encontramos ante una de esas lecturas IMPRESCINDIBLES que todo amante del cómic debería hacer.

Belem

  • Autores: Jean-Yves Delitte
  • Editorial: Yermo ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 192 páginas
  • Precio: 38 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.