‘Batman: Gritos en la noche’, la pesadilla del Hombre Murciélago

batman gritos

En los albores de su cruzada contra el crimen, el Hombre Murciélago investiga una serie de asesinatos cuya brutalidad ha alarmado a los ciudadanos de Gotham City. Atípico caso en manos de un James Gordon recién nombrado comisario del Departamento de Policía, que tendrá que lidiar con la responsabilidad inherente a su nuevo cargo… y con la dificultad de superar traumas del pasado.

Una de las más esperadas (al menos por mí) reediciones de material antiguo del Cruzado Enmascarado era este ‘Batman: Gritos en la noche’, cuya primera edición en español, hecha por Zinco, databa de hace más de veinte años. Publicada por primera vez en 1992, este prestigio unía los esfuerzos del histórico guionista Archie Goodwin (‘Batman’, ‘Spiderman’, ‘Lobezno’, ‘Manhunter’, ‘Star Wars’, y un largo etc.) con el excepcional talento pictórico de Scott Hampton, que hasta ese momento había ilustrado obras como ‘Tapping the Vein’ o el segundo volumen de la miniserie original de ‘Los libros de la magia’, pero sus obras más conocidas (como ‘Lucifer’) aun estaban por venir.

‘Batman: Gritos en la noche’
es una de las mejores historias autoconclusivas del mejor detective del mundo por varias razones. La primera: por el excelente trabajo que hace Scott Hampton al dibujo. Desde la magnífica ilustración que sirve de portada y contraportada, hasta la última viñeta que rebosa el sentimiento de Batman, ‘Gritos en la noche’ es una obra maestra del dibujo. La habilidad de Hampton para crear una atmósfera idónea para el desarrollo de una trama tan terrible como la que escribe Goodwin es fantástica. Y su estilo emparentado con la pintura clásica se alía con el carácter tenebroso de la historia. Predomina el negro de la noche y el azuloscurocasinegro de Batman. No se resiente en las secuencias de acción. Y es el mejor vehículo para los textos de Goodwin.

La otra razón: el guión de Goodwin. No voy a desvelar muchos secretos si os cuento un poco la historia; a fin de cuentas, lleva más de veinte años publicada, como hemos dicho. [ATENCIÓN: EL ANÁLISIS QUE SIGUE CONTIENE SPOILERS] La historia gira en torno a los malos tratos. Un tema muy espinoso que podría haber sido tratado con la moralina típica de los USA. En lugar de esto, nos encontramos con una lectura muy dura. Porque no encontramos soluciones fáciles en este cómic: el asesino es otro guardián como Batman. La parte oscura de un Batman precipitado al abismo. Vivió el infierno de los malos tratos e intenta acabar con esa lacra asesinando a los maltratadores. Pero las voces de aquellos niños maltratados siguen en su cabeza. Esos gritos que piden socorro, que piden justicia para quien apenas pueden defenderse, no pueden ser silenciados. La parte final de esta novela gráfica pone sencillamente los pelos de punta (yo ahora mismo los tengo sólo de escribir sobre ello): esa viñeta en la que McLean dice “Demasiados gritos. No puedo seguir. Tendrá que escucharlos otro” antes de descerrajarse un tiro me quedó grabada hace más de quince años cuando la leí por primera vez. Hoy, sigue teniendo la misma fuerza.

batman gritos 02No había soluciones fáciles, decía más arriba. Batman se sabe finito, y en esta ocasión, más desesperado y desesperanzado que nunca. Porque, como decía, McLean es Batman. Él también intenta proteger a los débiles, a los que menos pueden defenderse, y sabe que finalmente fracasará. Que no puede salvarlos a todos. Que es sólo un hombre. Y por eso, la última página, la última viñeta, resulta tan genial. Con un Batman, impotente, gritando a pleno pulmón entre las gárgolas, haciendo levantar el vuelo a los murciélagos: y sin embargo, es un grito mudo, como el de las víctimas. [FIN DE LOS SPOILERS]

Incluso la manera que tiene Goodwin de enlazar principio y final apelando a la naturaleza de los murciélagos y relacionándolo con los gritos del título es sensacional, o de trasplantar el conflicto principal a la piel del comisario Gordon, aunque no sé si un poco descaradamente. En todo caso, es el ejemplo de que en todas partes cuecen habas y de que los buenos también tienen sus esquirlas.

‘Batman: Gritos en la noche’ es una lectura dura. Deja con mal cuerpo, pegando un golpe bajo al lector, sacudiéndolo con la realidad. Aquí el malo no es un psicópata encerrado en el Asilo de Arkham ni un tío disfrazado de forma exótica. El malo puede ser cualquier padre, cualquier familiar. Ey, este tema es jodido, nos dice Goodwin. Y nos lo dice sin necesidad de moralejas, sin tener que aclarar lo que tenemos que pensar. Esto es así, ahora tú piensa lo que quieras.

Aún tratando un tema tan delicado, sigue siendo un cómic, y un cómic genial. Con investigación y acción. Una obra a redescubrir. Si no la tenéis ya, ahora es el momento con esta reedición que ECC ha hecho por el aniversario de Batman.

Batman: Gritos en la noche

  • Autores: Archie Goodwin y Scott Hampton
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96 páginas
  • Precio: 12,95 euros

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Josep Oliver @cisnenegro

Lector todoterreno, filólogo de vocación, actualmente profesor de Literatura en Secundaria. En esto del cómic he intentado tocar todos los palos: en el teórico, he escrito diversos artículos académicos; en el práctico soy coautor del cómic “El joven Lovecraft”, y como crítico y divulgador de cómic escribo en varias publicaciones. Mantengo el blog Cisne Negro desde hace más de diez años.

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