‘Aquaman. La fosa’, mirar al abismo

Aquaman. La fosa

Repasada casi en su totalidad por mi compañero Mario —haced una búsqueda de ‘Aquaman’ o seguid los tags de Geoff Johns o del superhéroe para dar con todas las entradas que le hemos dedicado al rey de los mares— me toca a mi ahora dar un salto hacia atrás para en cierto modo refrescar por qué la nueva encarnación del personaje que DC nos presentó en 2011 como parte de las nuevas 52, era una de esas cabeceras a las que bien valía la pena dedicarle nuestra cuota de tiempo mensual.

Pero antes de eso, quisiera llamar la atención no tanto sobre el contenido, sino sobre el continente de estos seis primeros números de ‘Aquaman’. Práctica muy común en Estados Unidos —tan común como que allí es muy normal que una serie salga primero recopilada en rústica y después, si sus ventas y/o popularidad así lo justifican, dé el salto a cartoné…si es que no lo hizo directamente en dicho formato—, coleccionar hoy una cabecera en grapas cuando se dispone de la comodidad de un tomo es algo a lo que muchos lectores españoles no estarán acostumbrados. De ahí que la decisión de ECC de publicar este volumen en tapa dura sea digna de aplauso si, como resultaría deseable, es algo que poco a poco comienza a extenderse a otras series y termina convirtiéndose en algo tan recurrente como lo que Panini lleva tiempo aireando en sus Marvel Deluxe.

Trascendida esta pequeña pero necesaria digresión acerca de algo que servidor, como coleccionista de cómics en inglés desde tiempos inmemoriales, llevaba más o menos lo mismo reclamando para el mercado editorial patrio, cabría comenzar apuntando que ‘Aquaman’ presenta a Geoff Johns en piloto automático. Pero que nadie se me vaya a echar las manos a la cabeza por que el uso de dicha expresión suela asociarse con connotaciones negativas. De hecho, aclaremos, un Geoff Johns en modo automático es mil veces más guionista de cómic de superhéroes que cualquiera de los escritores que pululan por DC o Marvel en una de esas colecciones mensuales cuya existencia y perdurabilidad es un misterio a resolver.

Aquaman interior

Al calificarlo de tal modo, a lo que quiero referirme es a que ‘Aquaman’ tiene un buen puñado de los tics más identificables del estadounidense, sobresaliendo por encima de todos ellos la forma tan inteligente con la que el escritor suele tratar a los héroes del panteón de DC como una precisa mezcla entre los pares de dualidades realidad/fantasía y humanidad/deidad, dando como resultado unos personajes que son aquellos con los que hemos crecido sometidos a una pequeña vuelta de tuerca que les confiere una novedosa personalidad. Uniendo a dicha cualidad en estas páginas el coquetear con unos seres surgidos de las profundidades abisales que amenazan la vida de unos humanos que, en el arranque de la colección, no ven con buenos ojos a Arthur, lo que aquí podemos encontrar es, como poco, de una solidez soberbia.

Una cualidad esta última que también se asocia al espléndido trabajo que Ivan Reis realizaba en el primer año de la cabecera gracias a lo espectacular de sus composiciones y lo efectivo de su narrativa. Y si bien no cabe duda de quiénes han sido los nombres que más han influido en la concreción de su estilo gráfico —así, a bote pronto, apuntaría a Bryan Hitch y Carlos Pacheco— no deja de ser cierto que el brasileño ha sabido poco a poco ir puliendo sus defectos más visibles y lo más evidente de sus préstamos para cuajar una voz propia que lo ha llevado a primera línea de los artistas más valorados de DC. Este primer volumen de ‘Aquaman’ es una prueba magnífica de ello amén de una oportunidad excelente de acercarse a una historia con un sabor inconfundible a tebeo de superhéroes del bueno. Y que no os engañen con cantos de sirena, que no son tantos como parece.

Aquaman. La fosa

  • Autores: Geoff Johns e Ivan Reis
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: desde 15,90 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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