‘Animal’, magistral vivisección de la humanidad

Cuando hace tres años tuvimos la fortuna de pasear nuestra mirada y pensamiento por ‘Hoy es un buen día para morir’, afirmar que Colo nos dejó atónitos, maravillados, epatados, jodidos, derrumbados y estupefactos sería tan sólo comenzar a rascar sobre la superficie de la miriada de sensaciones y el cúmulo de reflexiones que se acumularon tras dar cuenta de 384 páginas a las que calificar de OBRA MAESTRA era lo mínimo que podía despacharse: demoledora y única, la variedad de lo que Jesús Colomina Orgaz ponía en jaque con su segunda obra tras la no menos asombrosa ‘De perro y huesos’, era la punta de lanza de un tebeo con el que, a través de la ciencia-ficción y el thriller de corte sociológico, se nos mostraba un autor preciso conocedor de los recovecos de la condición humana.

Y si alguno piensa que dada la superlativa altura a la que se colocaba ‘Hoy es buen día para morir’ —huelga decir que la obra se hizo con un puesto de manera inexcusable en nuestra selección de lo mejor de 2016—, podíamos hacernos una idea más o menos aproximada de lo que el artista Madrileño iba a ofrecernos en su siguiente incursión en el mundillo del noveno arte, que lo piense de nuevo. Sin ambages: estamos ante la que será una de las obras de mayor relevancia de este 2018, un volumen que, atención, debería hacer merecedor a Colo del Premio Nacional del Cómic que se conceda a finales de año y que, y aquí no hay duda posible, no sólo supera a los trabajos anteriores del artista, sino que se coloca como una de las lecturas más acojonantes de lo que llevamos de s.XXI.

¿Exageración? En absoluto. Los que me leáis con asiduidad sabéis que no soy muy dado a dejarme llevar por falsos laureles y que cuando recurro a sentencias tan categóricas para referirme a un cómic, una película o un juego de mesa, es porque estoy convencido hasta la médula de que la experiencia que comporta el título en cuestión es de las más elevadas que pueden hallarse en el medio artístico que sea.

Ya el planteamiento de ‘Animal’, postulado en una simple pregunta de la contraportada del volumen publicado por Dibbuks —»¿Serías capaz de renunciar a tu estatus de Ser Humano y asumir hasta sus últimas consecuencias?»—, es toda una reveladora declaración de principios que, cuidado, no hace sino arañar de manera somera sobre la vasta superficie en la que se extiende esta elocuente, cínica y reflexiva aproximación a qué nos hace ser humanos.

Planteada bajo una misma estructura recurrente que utiliza, hasta la página 183, un idéntico módulo básico de cuatro páginas, que Colo subyugue la narrativa a tan encorsetado patrón habla de manera contundente de lo «experimental» de ‘Animal’ pero, sobre todo, de lo mucho que arriesga el artista a que dicho experimento le juegue una mala pasada y la forma termine aplastando el fondo. Pero no es así, claro, y es tanto el fondo, y tan espectacular cómo la forma lo define, que resulta imposible no maravillarse ante el implacable ritmo que ésta imprime sobre aquél, y no será extraño descubrirnos consumiendo las páginas a una velocidad de vértigo mientras dicha sensación —la de vértigo— invade nuestros sentidos.

Hipnótico, el módulo básico con el que Colo arma un 90% de la lectura se apoya en un ritmo dos por dos, correspondiendo las dos primeras páginas a una secuencia de doce primeros planos de un mismo personaje y las otras dos a lo que, a modo de flashback, nos va trasladando la historia del anónimo y silente protagonista: un hombre que, sin que nunca sepamos los motivos por los que lo hace, resuelve dejar de ser humano; una decisión que genera un revuelo internacional espectacular, que implica a todos los estamentos de la sociedad que podamos imaginar y que sirve al madrileño para, a través de las «declaraciones» que se ponen en boca de esos personajes del primer compás de la cadencia, armar una suerte de «estudio del comportamiento humano» que no tiene desperdicio.

Recordando poderosamente a ‘Noviembre’ de Achero Mañas por esa estructura de falso documental sobre la que se vertebra la narración —huelga decir que por su talante, ‘Animal’ podría ser trasladado a cine sin casi cambiar ninguna acotación—, resulta especialmente poético que Colo decida enmudecer a su figura central y que todo lo que sobre él se afirma, a través de voces ajenas más o menos fundamentadas, más o menos casuales —no todos aquellos que son «entrevistados» ofrecen la misma calidad de reflexión acerca del protagonista—, sea lo que lo dibuje, sin que en ningún momento conozcamos de primera mano, por mediación de algún que otro soliloquio, qué pasa por la cabeza de tan peculiar individuo.

Contundente cual mazazo llegado ese falso ecuador de la lectura que se produce a veinte páginas del final, el cambio de la estructura base al que Colo somete su narración, sirve como espectacular cierre a la misma al tiempo que se establece —o así se nos antoja— como homenaje a su Madrid natal: donde hasta entonces la alternancia era de páginas, aquí se pasa a alternancia de viñetas, intercalando el dibujante entre imágenes de la capital española las reflexiones finales de todos aquellos que han ido alzando su voz a lo largo del volumen.

Fijando éstos últimos muchísimo más la clara impresión de esa singular personalidad cinematográfica que queda impresa a fuego en la condición secuencial de ‘Animal’, es el simbólico, evocador y amplísimo poso de reflexión que el volumen deposita en el lector lo que termina separando a tan mayestático tebeo de sus congéneres y lo sitúa, como decía al comienzo, como una de las obras fundamentales del tebeo universal del s.XXI: al abundar tanto y de manera tan locuaz en lo que gente de toda índole y estrato piensa sobre el protagonista, a lo que Colo nos va forzando, sin que casi nos demos cuenta, es a un doble proceso en el que, al tiempo que nos miramos y reconocemos en el espejo multifacetado del amplio espectro social que aquí se recoge, hemos de ir levantando intransferibles opiniones acerca de cómo afrontaríamos una situación tan imposible desde fuera y, sobre todo, desde dentro.

Ello provoca que nos maravillemos una y otra vez al observar hasta qué límites ha llevado el autor su precisa reflexión sobre el material que maneja y que, forzados a hacer nuestro el discurso que pone en movimiento el hombre que no quiere serlo, abandonemos la lectura sobrecogidos al vernos obligados a explorar los insondables y menos luminosos recovecos de nuestro yo.

Animal

  • Autores: Colo
  • Editorial: Dibbuks
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 204 páginas
  • Precio: 23,75 euros enAmazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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