‘Almóndigas del espacio’, cambio de aires

almondigas del espacio

16 años desde que descubriéramos su talento a través de la conmovedora historia de la pequeña tortuga Chunky. 12 años desde nos conquistara a todos con ese bellísimo relato autobiográfico de amor que fue la magistral ‘Blankets’ —un volumen que le valió el amplísimo reconocimiento de la totalidad de la industria gracias a los Eisner y los Harvey que logró acumular. 11 años desde que viajáramos de su mano a Francia, Barcelona, los Alpes o Marruecos. Y cuatro, los que nos separan de la ambiciosa ‘Habibi’, la última novela gráfica de ese soberbio artista que es Craig Thompson. Un nombre que siempre ha logrado sorprender con cada nuevo proyecto y que ahora, con ‘Almóndigas del espacio’ ha cambiado totalmente de registro para ofrecernos una aventura que supone su primera incursión en la ciencia-ficción y también en el mundo de los cómics a todo color.

A éste último respecto, y antes de entrar a analizar de forma pormenorizada lo que las 320 páginas de ‘Almóndigas del espacio’ dan de sí, hay que aplaudir —y mucho— el asombroso tratado que el insigne Dave Stewart ha dado a las planchas dibujadas por Thompson. No es que sea algo que nos sorprenda sabiendo los nueve Eisner —el último de ellos lo ha ganado en la última edición de los premios este mismo año— que trufan hasta el momento la trayectoria del colorista gracias a sus trabajos en ‘A.I.D.P’, ‘Fatale’, ‘Abe Sapien’, ‘Hellboy’, ‘The Goon’, el ‘Conan’ de Kurt Busiek y Cary Nord o ‘The Massive’: impresionante se mire por donde se mire, la labor de Stewart en el tebeo que hoy nos ocupa aporta a las ya espectaculares páginas de Thompson algo que hasta ahora éstas no habían conocido, y la declaración de intenciones que ello supone en cuanto a la aparente voluntad del autor de separar ‘Almóndigas del espacio’ de sus títulos más “serios” es de una elocuencia extrema por parte del artista estadounidense.

Y es que por más que, como veremos un poco más abajo, algunos rasgos de sus obras previas sigan perviviendo en esta aventura espacial, si algo deja claro la lectura de esta espléndida novela gráfica es la radical reinvención a la que Thompson se ha sometido para regalarnos un relato que es puro entretenimiento desde la primera a la última página y que, como no podía ser de otra manera en el artífice de ‘Blankets’ y ‘Habibi’ cuenta con su mejor baza en unos personajes a los que se les toma cariño de forma instantánea. Y al frente de ellos, ese arrollador dechado de carisma que es Violet Marloche, una niña despierta, curiosa, perspicaz y aventurera que, ante la desaparición de su padre —un camionero espacial que se dedica a trabajos de desguace y traslado de chatarra por el cosmos— resuelve reparar una pequeña nave y echarse a las estrellas en busca de su querido progenitor.

almondigas del espacio interior

Pero no creáis que las virtudes de los personajes comienzan y acaban en Violet. Antes bien, ella sólo es la antesala del genial trabajo que Thompson realiza con sus padres —dos personalidades contrapuestas que se hacen fuertes en explotar de manera brillante los arquetipos que solemos asociar a los papás y las mamás—, con el inesperado amigo que encuentra en Elliot, ese pollito tímido de mente brillante, con el belicoso y entrañable Zacchaeus o con el resto de secundarios que trufan la trama y que componen el perfecto telón de fondo sobre el que desarrollar una historia que no para y que, más allá de su ritmo frenético, es un prodigio de imaginación como pocos han podido leerse este año provenientes del otro lado del charco.

Una imaginación que, por supuesto, mucho tiene que agradecer a las increíbles composiciones de Thompson —arriba tenéis una de las muchas planchas con las que el artista nos deja boquiabiertos a lo largo de la lectura— en un trabajo que, en ese alejamiento del que hablábamos antes de sus proyectos previos, traza una nueva dirección en el recorrido del artista: manteniendo la superlativa capacidad para romper la viñeta tradicional y jugar con el espacio en blanco de la página a placer, no encontramos aquí los complejos entramados que, por ejemplo, caracterizaban ‘Habibi’, y en esa mayor “simpleza” narrativa, Thompson encuentra nuevos modos con los que continuar explorando los límites de su forma de hablar a través de la secuencialidad.

Ahora bien, decía tres párrafos más arriba, que si bien es la ruptura la que caracteriza de forma mayoritaria a ‘Almóndigas en el espacio’, y la originalidad de lo que aquí se plantea supone un acusado quiebro en el sendero hasta ahora recorrido por Thompson —uno más, cabría decir, considerando lo mucho que también separaba a ‘Habibi’ de ‘Blankets’— hay sitio en esta space opera para disquisiciones similares a las que el autor ha hecho en el pasado sobre la familia, la amistad y los extremos hasta los que estamos dispuestos a sacrificarnos por nuestros seres queridos. Su protagonismo en el transcurso de la acción no es tan acusado como lo fuera en el pasado, pero es incuestionable que ahí permanecen y que, en última instancia, sirven de apoyo para hablar de la genialidad de un artista irrepetible. Si sólo podéis leer un cómic americano en lo que queda de año, que no os quepa duda, ese debe ser ‘Almóndigas en el espacio’.

Almóndigas del espacio

  • Autores: Craig Thompson
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 320 páginas
  • Precio: 25 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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