‘Guardianes de la galaxia vol.2’, con CORAZÓN

Arriesgada, singular, única y un auténtico hito dentro del Universo Cinematográfico Marvel, la osada apuesta que fue hace tres años ‘Guardianes de la galaxia’ (‘Guardians of the Galaxy’, James Gunn, 2014) se saldó sin lugar a dudas colocando a la producción en el top 3 de lo que la La Casa de las Ideas ha ofrecido hasta ahora en su versión a 24 fotogramas por segundo, dándose la mano con la primera entrega de las aventuras de los Vengadores y con la segunda de las del Capitán América. Presentando a personajes ampliamente desconocidos para el gran público, entregando la dirección a un cineasta como James Gunn tan alejado del mainstream hollywoodiense y planteando dos horas de metraje marcadas por el humor y por la clara intención de hacer de Starlord, Gamora, Drax, Rocket Raccoon y Groot héroes tanto o más reconocibles y cercanos que cualquiera de los que habíamos conocido desde 2008, Marvel dio de pleno en la diana, y el quinteto de personajes y la forma en la que la cinta jugaba con ellos se alzaba como la baza más potente de una cinta sobresaliente.

Así las cosas, sería falsear la verdad si ahora afirmara que con tales antecedentes era el temor a que Marvel metiera la pata el que se anteponía a cualquier otro razonamiento cuando el viernes pasado acudí a la primera función de ‘Guardianes de la galaxia vol.2’ (‘Guardians of the Galaxy Vol.2’, James Gunn, 2017). Y lo sería debido a que, a estas alturas, si algo hay que marque cualquier acercamiento a una nueva producción de la compañía eso es la confianza —plena en según qué circunstancias— de que lo que vamos a ver es un producto medido al milímetro para satisfacer a los millones de fans que nos contamos como tales alrededor del mundo. Después entrarán consideraciones sobre la calidad del guión, la validez de la dirección, lo acertado de las interpretaciones o la funcionalidad de la música pero, como digo, a priori, cualquier producción Marvel cuenta con mi beneplácito.

Un beneplácito que en ocasiones se torna en insatisfacción —las dos entregas de Thor, la segunda de Iron Man—, en indiferencia —la inane ‘Ant-Man’ (id, Peyton Reed, 2015)— y que el viernes pasado se veía obliterado por una clara sensación: la de encontrarnos ante una propuesta que, superior a su predecesora —algo bastante complicado, para qué vamos a engañarnos—, la sustituye en ese podio del que hablábamos en el primer párrafo en virtud de diversos valores que hacen de esta segunda entrega una experiencia mucho más redonda y efectiva de lo que ya fuera la que vimos hace tres años.

No cabe duda que en favor de esa sensación juega el saber de qué “pie cojean” los cinco protagonistas, un soporte que Gunn usa con sabiduría en el guión para, bien seguir trabajando las sinergias que se crean entre ellos —la competitividad entre Starlord y Rocket, los coqueteos entre aquél y Gamora, lo entrañable de Groot, el sentido del humor sin dobleces de Drax— bien introducir algún que otro personaje nuevo con el que ampliar el ya considerable cosmos Marvelita. Entre ellos, no cabe duda, destaca para empezar el Ego al que encarna Kurt Russell derrochando su habitual carisma; pero no se quedan atrás ni el jefe de los Ravagers al que da vida Sylvester Stallone —¿planeará Marvel hacer algo con este Starhawk, el líder de los Guardianes originales?— ni la Ayesha a la que pone dorado rostro Elizabeth Debicki, la “mala” de ‘Operación U.N.C.L.E’ (‘The Man from U.N.C.L.E’, Guy Ritchie, 2015) cuya aparición en una de las ¡¡cinco!! escenas post-créditos que tiene el filme da a entender la futura introducción de cierto personaje cósmico de vital importancia…y eso por no hablar de lo que podrían resultar ser las apariciones de Stan Lee…fanservice…mucho fanservice.

También derivado del libreto de Gunn es lo mucho que trabaja el cineasta en aras de seguir insistiendo en el talante atípico de ‘Guardianes…’, algo que aquí se traduce en una estructura que, con dos épicas secuencias de acción como “sujeta-libros”, no tiene reparos en invertir todo su núcleo central en desarrollar tramas y en dejar respirar al motivo que vuelve a mover todo el trasunto: la familia, cuya relevancia aquí adquiere dimensiones de mucho más peso que en su predecesora por la aparición del “papi” de Starlord y lo que ello supone para ese personaje confeccionado a la medida de un Chris Pratt que, de nuevo, y como ya pasara en la primera parte o en ‘Jurassic World’ (id, Colin Trevorrow, 2015), se sale.

De hecho, son él y Michael Rooker los principales responsables de que ‘Guardianes de la galaxia vol.2’ llegue a emocionar como lo hace —y creedme que lo hace, que no os extrañe enjugar unas cuantas lágrimas durante el cierre de la proyección— y de que el titular elegido para la entrada no haya optado por expresiones como “mejor que la primera” o “espectacular segunda parte” o “los guardianes vuelven dándolo todo”, prefiriendo decantarme por el mucho corazón que James Gunn invierte para hacer de esta segunda parte algo más que una mera repetición de las fórmulas de la primera. De acuerdo que, según lo que queramos analizar, hay esquemas que se vuelven a utilizar, pero su nimia repercusión no hace sino poner de manifiesto que muchos han sido los esfuerzos aquí realizados para mejorar en todo, incluyendo en ese todo una dirección que gana muchos enteros con respecto a lo visto en 2014 y una música de Tyler Bates que también atesora buena parte de lo mucho que llega a nuestros corazoncitos el clímax de la acción.

Sabedores de que habrá ‘Guardianes de la galaxia vol.3’ y que la intención de los responsables del UCM es que tras la cuarta entrega de Vengadores todo de una suerte de viraje hacia un tono más cósmico, no podemos sino felicitarnos por saber que este quinteto tan fantástico que la productora ha conseguido montar seguirá dando guerra en algún confín de la galaxia y que allí habrá una cámara dispuesto a filmarlo todo para deleite de nuestras ansias de entretenimiento. Nuff’ said!!!!!

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario