El Caballero Oscuro, he visto la luz

El Caballero OscuroLas pistas estaban ahí. Las señales eran claras, pero me negaba a creer que Christopher Nolan hubiera triunfado donde unos fracasaron estrepitosamente y otros solamente habían conseguido un producto de entretenimiento que únicamente incitaba a comer palomitas, consumir refrescos y echar una risas muy puntualmente.

Pero ayer por la tarde vi la luz. Vi como un director de menos de 40 años, con sólo siete películas a sus espaldas, era capaz de dar una auténtica lección, no sólo de como adaptar un cómic a la gran pantalla, sino una lección de cine en toda regla. Una bofetada en la cara de gente como Tim Burton, Joel Schumacher (este se merecía una patada en los huevos), Bryan Singer e incluso Ang Lee. Un increible ejemplo de hacia dónde debe ir el cine actual y que ha demostrado que la calidad no está reñida para nada con la taquilla. Sí, he visto El Caballero Oscuro, y es una auténtica pasada.

Pero empecemos por donde hay que hacerlo. He de reconocer que al llevar unos pocos minutos la película en proyección, me sentí ínfimamente decepcionado. No es que la película empiece mal, para nada, solo que mi mente estaba condicionada por toda la parafernalia de halagos y récords de taquilla que había cosechado la película en USA. ¿Es este el grandísimo Caballero Oscuro?, pensé. Pero en ese momento no pude intuir lo que se avecinaba.

Tras pasar unos cuantos minutos, Nolan pulsa el botón del pánico, y es entonces cuando el espectador no se puede echar atrás. La tensión se adueña de la sala, y sus pobres ocupantes entran en Gotham City para contemplar todos sus horrores, sus luchas callejeras, su corrupción, su día a día y sobre todo su pánico. Un pánico provocado por un sólo hombre, el Joker.

Como bien dice mi compañero Alkar, esta cinta es del Joker, y el Joker es Heath Ledger. Hacía años que no veía un mimetismo de una calidad tan sublime como la de Heath Ledger. Y no refiero para nada al maquillaje. Ledger no hace un buen trabajo, sino una obra maestra de la interpretación que deja a la altura del betún, salve que me pese decirlo, al Joker de Jack Nicholson. Si Nicholson se inspiró en su día en el Joker de César Romero, aquel criminal que hacía soltar alguna carcajada, Ledger ha roto con todo ese arquetipo. Y es que el Joker de Ledger da auténtico miedo. Pero no sólo a los personajes que aparecen en pantalla, sino al propio espectador que tiembla al intentar adivinar que pasa por su enfermiza mente.

El Joker

De todos, quien más pugna por conocer dicha mente es Batman, en uno de los duelos más impresionantes entre héroe y némesis que me recordó sobremanera a uno de los capítulos más oscuros del cómic original, La Broma Asesina de Alan Moore. Cuando Batman y el Joker comparten escena, se palpa la tensión en el ambiente. Momentos en los que se contemplan los mejores momentos de este último, haciendo gala de su malévola manipulación.

Interpretativamente, Christian Bale sale perdiendo ante Ledger, pero es inevitable, Ledger se come la pantalla siempre que aparece en ella. Aún así, Bale realiza una labor correcta como Batman/Bruce Wayne, retomando el nivel que plasmó en Batman Begins, de nuevo, destacando ligeramente cuando se pone en la piel del millonario playboy.

Junto a Wayne, como siempre, encontramos a su inseparable Alfred Pennyworth, de nuevo bajo la piel del grandísimo Michael Caine, quien, a pesar de alejarse del personaje original del cómic, ha conseguido crear un nuevo Alfred mucho más versátil, a pesar de que en esta nueva entrega su protagonismo se ve algo reducido. Quien sí aumenta su presencia en pantalla es el Lucius Fox al que da vida otro grandísimo actor, Morgan Freeman. Es caso de Fox es otro claro ejemplo de un personaje reinterpretado por completo con respecto a su original, pero que gracias a los fantásticos guiones de estas dos entregas del nuevo hombre murciélago y a las enormes dotes de Freeman, ha conseguido encajar como un guante dentro de su nuevo marco.

Batman y el joker

Un personaje al que me alegré sobremanera que le dieran el protagonismo que se merecía, tanto en la anterior entrega como en esta, es Jim Gordon. Gary Oldman supera aquí su anterior interpretación, captando a ese personaje atormentado (más en el cómic que en la película) que es el comisario Gordon, considerado por algunos, entre los que me incluyo, la esencia del bien en Gotham. Personalmente, quien sale más mal parada, lo cual no quiere decir que realice un mal trabajo sino que es eclipsada por completo por el resto del reparto, es Maggie Gyllenhaal en el papel de Rachel Dawes. Aunque cierto es que mejora notablemente el trabajo realizado por su predecesora, la sosa Katie Holmes.

Pero si hay alguien que puede hacer amago de intentar compararse con la impresionante interpretación de Heath Ledger, ese es Aaron Eckhart dando vida a uno de los personajes más complejos del universo Batman (y de todo DC), Harvey Dent. Mentiría si no dijera que hubo momentos en que no sabía si el protagonista de la película era Harvey Dent o Bruce Wayne. Eckhart consigue darle a Dent un carisma impresionante desde el primer momento, consiguiendo encandilar al espectador con su mensaje que justifica todas sus acciones, y haciendo que por momentos estemos más pendientes y preocupados de él que del propio Batman.

Intentando resumir todas mis impresiones y reflexiones, he de decir que El Caballero Oscuro es la mejor película la mejor película de Batman que se ha realizado nunca, la mejor película basada en un cómic que se puede hacer, la mejor cinta de acción que he visto desde Terminator 2 y una de las mejores películas en general desde hace décadas. Un auténtico torbellino de emociones que se mete en el cuerpo y no sale hasta que uno lo ha digerido como se merece. Tanto como si os gusta Batman como si no, os interesa el cine de acción como si no, id a verla. El Caballero Oscuro gustará a los que busquen el buen cine.

En ZonaFandom | El análisis de Rodrigo Fernández

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