‘Aniquilación’, fascinante y previsible

No creo estar afirmando nada descabellado si sentencio que ‘Ex Machina’ (id, Alex Garland, 2015) es una de las mejores películas de ciencia-ficción de la última década. La sorpresa que acompañó al tardío visionado de la primera producción de Garland como director es una sobre la que en su momento dije cosas como que “me había volado la cabeza” o que, en su clara adhesión hacia el minimalismo, “pocas veces en el cine tan poco había sido TANTO” —si alguno quiere leer la crítica que le hice en Blogdecine hace tres años, que se pase por aquí—. Dada la relación causa-efecto entre ópera prima portentosa y expectativas por las nubes para el siguiente filme de un realizador, muchas eran las esperanzas personales puestas en que ‘Aniquilación’ (‘Annihilation’, Alex Garland, 2018) iba a ser una de las citas más estimulantes, sólidas y sorprendentes de este 2018.

Reforzada dicha impresión hasta el paroxismo, por mor de las excelsas críticas que se podían leer en los días previos al estreno del filme en Netflix; no diré que la cinta protagonizada por Natalie Portman haya sido un chasco, un jarrón de agua fría sobre mis exacerbadas expectativas hacia ella, pero sí que, con afirmaciones de “opinadores” más o menos fiables que tachaban al relato de ciencia-ficción de Obra Maestra, poniéndolo a la cabeza del cine de género de los últimos diez años, esperaba muchísimo más de dos horas que si bien despiertan una completa fascinación en lo visual, dejan algo fría la percepción en lo que a la historia concierne.

Acercándonos a la incursión de un grupo de cinco mujeres en un área afectada de forma asombrosa por la presencia de un ente alienígena del que nada ha logrado saberse en los tres años que han transcurrido desde que llegó a nuestro planeta, es ‘Aniquilación’ una de esas historias en la que lo importante es el viaje, no el destino final. Lo curioso del caso, es el peso que Garland deposita en conseguir que éste quede inscrito en el mismo registro que aquellos finales de la ciencia-ficción que nos cogieron por sorpresa y entraron por derecho en la historia del cine como algunos de los mejores cierres que nos ha legado el séptimo arte —y estoy pensando, por ejemplo, en ese golpe asombroso con el que Franklin J.Schaffner dio punto y final a la magistral ‘El planeta de los simios’ (‘Planet of the Apes’, 1969)—.

Narrada con un ritmo letánico, paciente y preñado de una elegancia sublime en el hacer de Garland tras las cámaras, el encuentro entre lo cotidiano y lo extraordinario, el sueño y la pesadilla que vemos a lo largo de ‘Aniquilación’ resulta muchísimo más estimulante que el discurso de tintes pseudo-religiosos que puede intuirse en la historia de Lena y Kane —Oscar Isaacs—; un discurso cargado de mini-monólogos sin mucha personalidad que, como decía antes, van diseminando pistas demasiado obvias hacia cuál será el giro final con el que el metraje de paso a los créditos: esperable y predecible desde bien temprano en la proyección, la revelación hacia la naturaleza última de un par de personajes empaña, por obvia, un conjunto que se habría beneficiado sobremanera si Garland hubiera mantenido la conclusión original de la novela de Jeff VanderMeer, igual o más abierta que aquella de la que hace gala el filme, pero muchísimo más apropiada, al menos en opinión de este redactor, que la que rueda el cineasta británico.

Es más, tal y cómo se narra el último acto del filme, lo que nos propone Garland como último minuto de metraje está bastante “cogido con pinzas”, algo que no pasaba en la novela y que sólo podría encontrar justificación en la posible voluntad del realizador de no perpetuar ‘Aniquilación’ en la trilogía formada por ‘Autoridad’ y ‘Aceptación’. Apreciable por cuanto habla con firmeza del nadar contracorriente que el director y guionista parece querer enarbolar con su cine —si hay algo que ‘Aniquilación’ no es, eso es cine generalista…lo que explica, no cabe duda, la negativa de Paramount a hacerse responsable de la distribución del filme a nivel mundial—, el alejarse como lo hace del texto de VanderMeer no actúa tan a la contra del discurrir de una acción que, a todas luces, es prueba palpable y constante de las inmensas dotes de Garland como cineasta.

Unido a un diseño de producción sobrio y efectivo y a la labor de un equipo de efectos visuales que tan sólo se hace evidente en un par de instantes, mimetizándose con la realidad de los escenarios naturales para hacer del Área X ese lugar en perpetuo estado de transición entre el sueño y la vigilia, Garland no tiene en ningún momento prisa por acelerar el preciso y pausado avance de una acción que nos mantiene siempre alerta, insertando el director con extrema maestría ciertos terroríficos resortes que, generando tensión insoportable en el espectador, nos mantienen clavado a la butaca hasta cortarnos la respiración.

Ninguno de ellos funcionaría, no obstante, sin la eficacia que en términos generales reposa sobre el quinteto de mujeres protagonistas y, en particular, sobre una Natalie Portman que, sin duda, es lo MEJOR de todo el filme: la actriz, cuya naturalidad al colocarse frente al objetivo ha sido siempre incuestionable, explora aquí un registro complicado, que en ningún momento intenta ser amable con el público para que la identificación con el personaje sea sencilla y la implicación con la trama mucho más fácil; antes bien, es lo distante y hasta antipático de esa bióloga a la que da vida la actriz lo que consigue cautivarnos sin remisión, prueba inexcusable del indiscutible talento de la oscarizada intérprete.

‘Aniquilación’ no es, ni mucho menos, la obra maestra del género que quieren vendernos en muchos rincones de la red. Se queda, más bien, en una cómoda posición notable que la aleja, no obstante, de esos títulos como ‘Interstellar’ (id, Christopher Nolan, 2014), ‘Origen’ (‘Inception’, Christopher Nolan, 2010), ‘La llegada’ (‘Arrival’, Dennis Villeneuve, 2016) o la propia ‘Ex Machina’; películas que sí se alzan, y con una autoridad mucho más firme que la que ostenta el presente filme, como hitos imprescindibles de la ciencia-ficción contemporánea.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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2 Comentarios

  1. A ver, es de las películas más malas que he visto en lo que va de año. La historia está curiosa pero muy mal explicada, los diálogos son absurdos, los personajes son peor aún y no pintan nada, solo son relleno para que la protagonista no esté sola en la acampadam Pasan cosas sin sentido y el final es extremadamente malo. No lo digo porque no expliquen cosas al ser parte de una trilogía, es que lo que pasa es para matar al guionista.

    Sin más, Netflix coge lo que tiene Hollywood desecha.

    Si no llegan a meter a la Natalie Portman seguro que está peli no la vería ni Dios

    • No llegaría yo a afirmar que ‘Aniquilación’ es mala. Para poder hacer tal cosa sobre cualquier producción cinematográfica tienen que concurrir muchísimas circunstancias que ni se huelen en la cinta de Garland. ¿Errática? De acuerdo ¿Mal explicada? Algo de eso hay ¿Que sin Natalie no la hubiera visto nadie? Este mundo es muy grande y los aficionados al sci-fi somos abundantes XD

      Dicho esto, y sin estar muy de acuerdo con esa afirmación acerca de Netflix que tantas veces he podido leer en las últimas semanas, creo que el problema de ‘Aniquilación’ radica en querer ser ciencia-ficción de calado y morir en el intento. Y no es una cuestión de expectativas mal depositadas, es que al filme le faltan argumentos y le sobra cháchara inservible para poder llegar a los niveles de algunas de las cintas que cito al final del artículo.

      Lo que es seguro —o al menos lo es para servidor— se queda muy lejos de lo que esperaba de ella…algo que, cuidado, no hace mala a una película.

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