«Lucy y Andy Neandertal», la Edad de Piedra a golpe de viñeta

El cómic educativo es un recurso perfecto para despertar intereses en jóvenes lectores. Tras triunfar con «Darth Vader e hijo», Jeffrey Brown nos atrae a la vida en la dura Edad de Piedra de la mano de «Lucy y Andy Neandertal».

Brown nos narra con su estilo claro y ameno cómo era la vida diaria de los Neandertales, cómo cazaban, se relacionaban y creaban herramientas, a través de los ojos de los pequeños Lucy y Andy y su clan. Siempre a través de historias divertidas, donde las preocupaciones cotidianas no son muy diferentes de las que ocupan las cabecitas de peques de corta edad: quién se queda al cargo de la cueva cuando hay una partida de caza, o cómo pasar más rato con esa chica que tanto te atrae (pero que pasa de ti porque eres muy pequeño, y porque está pensando en otro más mayor).

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Jeffrey Brown, el encanto y los horrores de la vida en pareja

Jeffrey Brown

Jeffrey Brown lleva ya cuatro años dando rienda suelta a sus obsesiones sexuales y sentimentales y plasmándolas en cómics como Torpe o Inverosímil, que se han ganado, en poco tiempo, el respeto de muchos aficionados a las obras íntimas y al género del slice of life. Su estilo, tan primitivo como intransferible, le ha hecho reconocible muy fácilmente: cuando uno ve un cómic de Jeffrey Brown, ya es capaz de reconocer la mayoría. Y aunque su obra es aún corta, quizás sea uno de los nombres que más rápidamente está creciendo.

¿Hay razones para tanto? Pues, de momento, Jeffrey Brown tiene más aciertos que errores. Sus historias, casi siempre autobiográficas, se centran en el día a día de las relaciones de pareja. Construidas en torno a anécdotas o pequeños recuerdos del día a día, que generalmente no pasan de una página de cómic, defraudarán a todo el que espere de un tebeo grandes sucesos, acción a raudales o una trama construida como un reloj.

Aquí ocurre al contrario. Los tebeos de Brown son, en cierto modo, como las novelas de Raymond Carver: su fuerza reside, precisamente, en los momentos en los que, aparentemente, no pasa nada. Pero todos sabemos que, al final, las cosas que pesan en el amor, en las relaciones de pareja, no son los grandes momentos. Por mucho que las comedias románticas estén empeñadas en decirnos lo contrario: el «sí, quiero» o el primer beso no son más que el inicio de un montón de días donde la rutina, las malas o buenas respuestas, los reproches o los halagos, todas esas cosas, cuentan más que nada.

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