‘Get Fuzzy’: ¿quién dijo que tener mascotas era fácil?

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Hace unos días, buceando en una librería, me hice con los dos primeros volúmenes recopilatorios de ‘Get Fuzzy’, de los cinco que ha publicado Astiberri en nuestro país. Se trata de una tira cómica creada por Darby Conley que lleva publicándose en periódicos de todo el mundo (menos de España, claro) desde 1999. En ella conocemos al joven creativo publicitario Rob Wilco que se las ve y se las desea para lidiar con sus dos mascotas: el perro bonachón y botarate llamado Satchel, y el gato Bucky, mascota todoterreno capaz de las más insospechadas fechorías gatunas.

Son muchas las tiras que tratan la complicada relación entre humanos y mascotas. Tenemos el ejemplo por excelencia de Garfield, y en una onda similar, pero con un puntito añadido de mala leche, la divertidísima ‘Ciudadano Can’ de Mark O’Hare. Ambas tiras son un buen referente de por dónde andan los tiros en ‘Get Fuzzy’, con su humor ácido, situaciones alocadas, líos a montones y personajes carismáticos. Contrasta así con el humor blanco de otras creaciones similares, como ‘Mutts’.

Pero si algo hace especial a ‘Get Fuzzy’ es el gato Bucky, que representa a la perfección el carácter de nuestros amigos los felinos. Durante la lectura me he partido sin parar de risa con las ocurrencias de este personaje, y no podía dejar de pensar en mi propio gato, con sus “furias nocturnas” y un montón de detalles más que te hacen pensar “¡ey, mi gato hace lo mismo!”. Sin duda, este es el principal encanto de las tiras relacionadas con animales: que te recuerden tu propia realidad, pero llevada al límite para potenciar el efecto humorístico.

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