‘Asilo Arkham: Año uno’, popurrí de villanos

A poco que uno lleve cierto tiempo leyendo tebeos de superhéroes de alguna de las dos majors, comienza a notar cierta recurrencia en los planteamientos a largo plazo de DC o Marvel. En lo que a esta reseña respecta, dicha recurrencia tiene que ver con el que, cada cierto tiempo, ya sea en alguna serie regular, ya en algún evento … [seguir leyendo]

‘Los Muertos Vivientes Vol 25: No Hay Vuelta Atrás’, Old Man Negan

Nuevo volumen de Los Muertos Vivientes y, las sorpresas, siguen sin ser demasiadas. Nada negativo, la colección ha llegado a tal punto que cada nueva entrega supone una lectura interesante, adictiva y entretenida a partes iguales, sin que Kirkman parezca que se esfuerza demasiado. ¿Es eso justo? Un guionista que parece ir en piloto automático y sigue entregando mes tras … [seguir leyendo]

‘Hellblazer de Paul Jenkins Volumen 2’, exquisitez británica

Me viene a la memoria cuando estos tebeos cayeron en mis manos por primera vez. Las aventuras de John Constantine, por lo general, estaban protagonizadas por fantasmas, demonios y demás elementos sobrenaturales que daban bastante “mal rollo”, así que verlo envuelto en tramas artúricas con elementos anarquistas, pues…no era lo que uno podría esperar. Pero rectificar es de sabios y … [seguir leyendo]

‘Los Muertos Vivientes vol.22: Un nuevo comienzo’, hasta que Kirkman quiera

Al César lo que es del César. La colección ideada por Robert Kirkman alcanza su volumen 22 cuando la anterior saga, aquella que prometía un cambio brutal de todo lo que conocíamos hasta ahora, nos dejaba con una sensación bastante agridulce. A “Guerra sin cuartel” le quisieron dar tanta importancia que hasta la serie pasó a ser publicada quincenalmente mientras … [seguir leyendo]

‘Codeflesh’, el cobrador del frac

Mezclar el noir con los superhéroes suele dar buenos resultados. Ahí tenemos obras como el ‘Incognito’ de Brubaker y Phillips, el ‘Marvel Knights: Daredevil’ de Bendis y Maleev, e incluso el ‘Watchmen’ de Moore y Gibbons, todos ellos cómics que combinan el pijameo con el patrulleo de gabardina, la exploración de los rincones oscuros de la psique humana, la ambientación … [seguir leyendo]

‘Los muertos vivientes’ somos nosotros

Los Muertos VivientesCreo que estaré permanentemente en deuda con mi compañero P. Roberto J. por darme el empujón definitivo con sus recomendaciones y aventurarme a comprar (algo complicado en tiempos de crisis) los dos primeros números de ‘Los Muertos Vivientes’. Ahora me insulto a mi mismo por no haberme atrevido antes a empezar esta desgarrante colección.

Y es que creo que caí en la trampa de las primeras apariencias, trampa preparada para cualquier ser humano y en la que solemos caer con facilidad. No soy muy fan del género zombie, sí, lo siento, parece ser requisito indispensable para todo friki es que guste de esta clase de historias sea en el formato que sea. Pero personalmente, los despellejados comecerebros nunca han sido de mi agrado salvo en la saga Resident Evil.

Pero calificar a ‘Los muertos vivientes’ como una historia de zombies es un grave error, de ahí la trampa mencionada antes, y es que los zombis aquí simplemente son un detonante para que prenda la auténtica trama latente y universal para todo buen relato que se jacte de serlo, el ser humano y su relación con el resto de sus semejantes.

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Así es el proceso de creación de una página de Los muertos vivientes

Antes y después

Los muertos vivientes es una de las obras más interesantes que nos ofrece el mercado yanqui en la actualidad. No voy a empezar a enumerar ahora todas sus virtudes, pero sí quiero dejar claro que como fan incondicional de la serie, me interesa mucho todo lo relacionado con ella, incluido el proceso de creación. Por eso me llamó mucho la atención el artículo que encontré en la web de Comic Monsters, en donde el dibujante Charlie Adlard explica el proceso de creación de una página.

Como ejemplo, Adlard escogió una página del número 56 (en EE.UU. acaba de salir el 53, y yo cada vez me muerdo más las uñas por el siguiente). Desde el principio, quiere dejar claro que su trabajo para Los muertos vivientes es una excepción dentro de sus trabajos, en el sentido de que tiene que simplificar al máximo el proceso creativo para conseguir terminar cada mes las 22 páginas y la cubierta de rigor (así que habrá que echarle a Kirkman la culpa de los retrasos que hay a veces en la publicación).

Lo primero de todo, lógicamente, es leer el guión y después hacer un esbozo a lápiz de la página. Adlar decidió abandonar el formato habitual del A3 para dibujar sobre un papel del mismo tamaño que tiene el comic-book definitivo. De esta manera, además de ganar tiempo, Adlard asegura quedar más satisfecho con el resultado final, ya que así todos los detalles y las líneas que añade durante el proceso de entintado no se pierden durante los procesos de reducción e impresión.

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