‘Mi padre alcohólico es un monstruo’, días de sake y crisantemos

Lo que más me gusta son los monstruos‘ es una frase que, amén de dar título a uno de los recientes éxitos de la novela gráfica y ganadora de 3 Eisner, podría decir casi sin dudar cualquier fan del fantástico. Pero el concepto de monstruo, como nos ha enseñado por desgracia la historia de la humanidad, es terriblemente amplio, y no se aplica solo a esos iconos que tanto nos han alegrado muchos momentos de ocio. El monstruo, como nos anuncia el título del manga de Mariko Kikuchi, es un oficinista con traje y corbata, respetado por sus compañeros y querido por sus amigos. Simplemente un hombre. Pero un hombre que no necesita esperar a la salida de la luna llena para convertirse en una auténtica pesadilla para su mujer e hijas, incluso con la complicidad de aquellos que les rodean.

Mi padre alcohólico es un monstruo‘ es un cómic de carácter autobiográfico que puede llevar fácilmente al equívoco. Su estilo naif, que podemos ver desde su portada, con unas figuras humanas de sencillez casi abstracta, y en el que podemos encontrar más de una similitud con los apartes cómicos que encontramos en otros mangas, puede hacernos creer que estamos ante una mera comedia. Y más cuando a más de uno le viene a la cabeza ese borracho feliz que canturrea por la calle mientras regresa a casa con la corbata anudada en la cabeza y un paquete con sushi o pastelitos en la mano y a la que nos ha acostumbrado un puñado de series niponas. Pero la realidad que presenta es muy distinta: la de una persona que consigue no solo avergonzar a su familia, sino provocar que esta tome decisiones de las que no hay vuelta atrás.

Una historia en la que cada página supone un auténtico mazazo, mostrando cómo la autora, que desde el principio reconoce que siempre recuerda a su padre ebrio, comprueba como la aptitud de su padre afecta profundamente a su modo de vivir, incluso cuando no está con él, y como puede hacer acabe en una relación como la que vivió su madre. Un abismo del que solo parecen poder salvarla, aunque sea el poco, el manga, primero como evasión y como profesión después y el replantearse su propia existencia.

Fandogamia lleva tiempo apostando fuerte por los manga de carácter biográfico con obras que tratan temas como la sexualidad (‘Mi experiencia lesbiana con la soledad‘, de la misma Kikuchi) a la enfermedad (‘Acabe hecha un trapo huyendo de la realidad‘) pasando por el enfrentamiento a las convenciones sociales en un país tan encorsetado para determinados asuntos como es Japón (‘La novia era un chico‘). Mangas atípicos, de formato y estilo ligeramente distinto a los que nos han acostumbrado los grandes éxitos del cómic japonés. ‘Mi padre alcohólico es un monstruo’ es quizás uno de los más duros presentados hasta el momento, quedando como un curioso testimonio de la visión de la cultura del alcohol en Japón (sorprenden muchas de las reacciones del entorno de la protagonista) pero sobre todo como un drama familiar de numerosas capas. Un descenso que lleva su tiempo, que se recorre paso a paso durante más de 20 años, y del que cuesta apartarse. Puede que las palabras no rompan los huesos pero el dolor que provocan en el alma puede durar mucho más. Ante ello la catarsis producto de la creación puede ser un bálsamo más que eficaz: una obra como esta lo demuestra una vez más.

Mi padre alcohólico es un monstruo

  • Autores: Mariko Kikuchi
  • Editorial: Fandogamia
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 10 euros
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MI PADRE ALCOHÓLICO ES UN MONSTRUO
  • Kikuchi, Mariko (Author)

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