‘Infierno embotellado’, regreso al lago de fuego

Hay obras cuyo disfrute nos generan la sensación de rozar el cielo. Otras nos hacen casi descender al averno. Pero eso no es precisamente una apreciación negativa cuando este infierno es vibrante, hermoso en su terribilidad, cuyo calor nos atrae tanto que cuando nos queremos dar cuenta estamos ardiendo entre sus llamas. Un microcosmos que nos genera una ligera sensación masoquista, del que queremos apartar la vista pero que no podemos evitar quedarnos mirando. La obra de Suehiro Maruo es asi, hipnótica y malsana, e ‘Infierno embotellado’, el título que ECC Ediciones recupera en flexibook cómo está haciendo con las de nombres como Junji Ito, no es ajena a esta tónica, con unas historias de corte muy distinto pero que es imposible dejen a nadie indiferente.

Maruo es un autor que uno debe consumir por su cuenta y riesgo. Su estilo, inconfundible, aunque trabaje con frecuencia basándose en historias originales o sobre guiones ajenos, se ama o se odia pero es pura carne de síndrome de Stendhal. ‘Infierno embotellado’ recopila cuatro propuestas que sin ser propiamente cuentos de terror consiguen crear más desasosiego que muchos cuentos de fantasmas. Veamos cada una de ellas de manera sucinta.

  • ‘Infierno embotellado’, la que da nombre al volumen, nos cuenta la historia de dos jóvenes hermanos náufragos, conocida a través de los mensajes enviados a través del mar en sus correspondientes botellas, que ven como su paso a la adolescencia se convierte en un descorazonador viaje hacia la tentación y la culpa, entre homenajes a esculturas tan conocidas como el Apolo y Dafne y alguna imagen doble que no desagradaría a algún surrealista.
  • La segunda, ‘La tentación de San Antonio‘, es prácticamente una actualización de la historia clásica con las desventuras de un sacerdote, que tras abandonar su iglesia para dar una vuelta ante la incomparecencia de fieles se enfrenta a los demonios del sexo y el retorcido humor de sus parroquianos más jóvenes. Una comedia negra con toques dalidianos en la que, sin revelar mucho, en contra de la costumbre del autor la sangre no llega al río.
  • Basado en un monólogo humorístico (rakugo) ‘Kogane-mochi ‘es un relato picaresco con una fuerte carga escatológica en la que la avaricia no sale precisamente bien parada entre el castigo humano y divino.
  • Por último ‘¡Pobre hermanita!‘ nos presenta a una de esas heroínas sufridoras a las que tiene acostumbradas su autor como Midori, la niña de las camelias o la protagonista de ‘El infierno de Tomino‘. Quizás la más dura del conjunto, ajena a justificaciones morales o matices cómicos esta es una de esas historias que ponen a prueba los escrúpulos del lector y, sin ser lo más destacable del conjunto es Maruo puro.

Cuatro fabulaciones de ambientación y tono muy distinto que sacan lo mejor del lápiz de su autor, aún siendo más de una de trama casi anecdótica y carecer de la introspección psicológica que sí nos presentan las obras largas de este mangaka. Historias en su mayoría de otros creadores, pero que comulgan con ese universo chocante y aterrador que es la bibliografía de Suehiro Maruo, su do de pecho llega en sus elaboradísimo dibujo, tendente al horror vacui y rico en referencias cultistas más o menos veladas. Su estilo realista pero grotesco (el personaje del hermanito de la última parte) que no se limita meramente a contar la historia, sino que dan un paso más allá con unas imágenes que nos hacen detenernos en cada página es sencillamente único, brillando especialmente en esa primera historia que consigue sumergirnos en un entorno tan hermoso como aterrador

Aunque no pueda considerarse una de las obras cumbres del autor y, salvando con mucho las distancias (no en vano hablamos de quién hablamos), suponga una de las más convencionales en su planteamiento, ‘Infierno embotellado’ sí es un título más que recomendable para los amantes del trabajo de un dibujante cuyo veneno se nos introduce poco a poco en el cuerpo hasta generar en el lector un estado de tolerancia pero también de dependencia. La belleza escatológica de sus mangas debería ser paladeada al menos una vez en la vida e ‘Infierno embotellado’ es buen caldo de prueba para empezar a descubrirlo. Queda a juicio del lector decidíi si está ante un mal sueño o una dulce pesadilla.

Infierno embotellado

  • Autores: Suheiro Maruo
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Flexibook
  • Páginas: 128 páginas
  • Precio: 18 euros
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