De paseo por el Japan Weekend. El entretenimiento que viene de oriente

Como los hemos echado de menos. Tras año y mucho pico de pandemia los salones y otras convocatorias relacionadas con el mundo del cómic y derivados vuelven poco a poco a nuestras vidas. Entre ellas, sin llegar a la veteranía del Salón internacional del cómic de Barcelona o el Expocómic de Madrid (permitidme el nombre, aunque su denominación haya cambiado en los últimos años más de una vez), una de las más populares es el Japan Weekend, una propuesta que ya lleva varios años recorriendo la península y que ha tenido lugar en Madrid los días 12 y 13 febrero.

Para aquellos que nunca hayan tenido oportunidad de acudir a ninguna de sus ediciones (que han tenido y tendrán lugar en ciudades como Barcelona, A Coruña, Valencia o Burgos) Japan Weekend, como su nombre indica, está dedicado principalmente al manga, anime y cultura japoneses, aunque siempre con un rinconcito para iconos del cómic y cine americanos (las sombras de Marvel y DC son alargadas) y los cada vez más populares éxitos que nos llegan de Corea como el K-Pop o la serie ‘El juego del calamar‘.

Tres pabellones de Ifema han albergado esta feria multidisciplinar. El primero destinado a los puestos de pequeños artistas cuyas ilustraciones, inspiradas muchas en series y videojuegos, se pueden adquirir no solo en papel sino también en forma de pegatinas y llaveros, o incluso dioramas, bustos y un largo etcétera. El segundo una completa zona comercial donde puede adquirirse casi cualquier artículo relacionado con el anime (y algunos que no, como un Funko de Peppa Pig. Y no se trata de una coña: realmente existe). A ellos se suma un tercero para actividades varias, como talleres, y escenarios para concursos y espectáculos, en el que también hay lugar para una sección dedicada a los videojuegos, con importante presencia de los productos retro y aquellos llegados del país del sol naciente. El texto sigue tras la galería.

Pero realmente en Japan Weekend hay lugar para casi todo. Para artes tradicionales como el origami (con presencia de la escuela museo origami de Zaragoza), para originales creaciones como cuadros de telas de kimono (obra de Elena Godoy) y hasta para la solidaridad (la siempre bienvenida Legión 501, sable láser en ristre). Y también para la lucha libre (que nos regaló un buen show que no carecía de una gota de nostalgia para aquellos niños que vivimos las mañanas de Pressing catch), las artes marciales y hasta para las uñas decoradas, algo que encaja perfectamente en un ambiente en el que el cosplay se ha hecho tradición, consiguiendo incluso la presencia de un puesto en el que arreglar aquellos desajustes que pueden sufrir los atuendos de los asistentes. Invitados como ilustradores, cosplayers, youtubers o presencias tan inesperados como el cantante del opening de Mazinger Z, Alfredo Garrido García, son la guinda de una feria cómo esta.

Si acaso se puede poner un pero es la minima presencia del manga. Frente al apabullante merchandising poca obra en papel podemos encontrar en sus pasillos (con honrosas excepciones como el puesto de la editorial Fandogamia). Pero los artículos que podemos encontrar demuestran como Dragon Ball sigue siendo el gran clásico de la cultura otaku en España. Otras como Naruto sigue teniendo gran popularidad, aunque los nuevos éxitos japoneses se abren paso con fuerza. Así se puede comprobar la enorme popularidad adquirida por Guardianes de la noche (conocida a nivel internacional como ‘Demon slayer‘, publicada en nuestro país por Norma) y la creciente de títulos como ‘Chainsawman‘ (se pueden encontrar hasta peluches de Pochita, su adorable secundario) y especialmente la muy recomendable ‘Tokyo revengers‘, que a pesar de contar con apenas tres títulos publicados por estos lares cuenta con gran aceptación entre los fans. Los omnipresentes Funko pop, figuras tan surrealistas como Pokémons culturistas o ese homólogo nipón de la bola sorpresa que es el gashapon tampoco faltan para alegría de los coleccionistas.

Los stands de Japan Weekend consiguen poner a prueba el autocontrol y el bolsillo del otaku de pro, pero también demostrar cuánto puede dar de sí la fascinación por la vertiente más popular de la cultura japonesa. Un acercamiento por la vía festiva a un imaginario que consigue fascinar, sumando a los clásicos de los 70, 80 y 90 nuevos animes de espíritu muy distinto, pero de parejo atractivo. Permaneced atentos. Si, como se suele decir, el tiempo lo permite y siguen en su línea, es muy posible que incluso podamos repetir antes de que acabe el año. Por suerte Japan Weekend es así.

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