‘Anton York Inmortal’, de Eando Binder

Anton York

Eando Binder es el ¿pseudónimo? de los hermanos Earl y Otto Binder, que formando la palabra ‘E and O’ (E y O) obtienen su nombre artístico. En 1965 escribieron una novela sobre la inmortalidad y la atemporalidad que nada tiene que envidiar a la posterior ‘Tú, el inmortal’ de Roger Zelazny y que tiene un tratamiento de la historia similar a esa gran película que es ‘La Fuente de la Vida’.

Anton York Inmortal‘ es una obra difícil de encontrar, sobre todo porque en nuestro idioma sólo es accesible a través de Internet o buscando a tontas y a locas por librerías de viejo (la última edición en español conocida es de 1969 por Vértice), y es una pena porque la traducción es francamente horrible, haciendo que este libro parezca para niños y muy mal escrito cuando en el original no es del todo así.

Anton York es el hijo de un ilustre científico que ha descubierto/inventado el Elixir, una sustancia que ofrece la inmortalidad a quien la ingiere. No hace falta comer, ni respirar, ni tener necesidades fisiológicas. El Elixir da, en resumidas cuentas, la vida eterna y permite abolir cualquier tipo de dependencia física. La envidia es muy mala, y pronto York se gana numerosos enemigos, que se suceden a lo largo de los siglos, hasta que se revela cuáles son los antagonistas verdaderos: los Tres Eternos, un triunvirato mitológico que trata a los mortales como inferiores y manejan el mundo a su antoja como si fueran dioses grecorromanos.

Es ciencia-ficción de los años 60, con todo lo que eso conlleva. Un estilo austero, personajes planísimos (aunque se agradece el personaje femenino «con personalidad» que es Vera, la mujer de York), y una narración a veces bastante torpe, aunque destaca por su fluidez de vocabulario.

Lo mejor es que el libro cambia de registro varias veces. De hecho, varios capítulos parecen relatos que pueden considerarse una unidad temática. Pasamos de la historia de superhéroes, al thriller, a la space opera o el terror psicológico. Además, hay un tono hasta humorístico en la principal pregunta que se plantea en la novela: ¿qué hacer con tanto tiempo disponible? Así, Anton York es un arquetípico superhombre marveliano que ayuda a construir planetas y a «cuidar» del Sistema Solar, viajando por el espacio a placer.

El giro narrativo principal viene con la aparición estelar de Kaligor, una especie de cyborg que hace que el libro mejore muchísimo, dando una vuelta de tuerca e ignorando las típicas aventuras que han transcurrido anteriormente. Kaligor ha estado encerrado 20.000 años en una guarida subterránea. Como no puede morir, los Tres Eternos pensaron que la manera de neutralizarle sería mantenerle allí para que perdiera la cordura. En 20.000 años, a Kaligor le da tiempo de inventarse un universo paralelo, y está a punto de enloquecer cuando Anton York y Vera le rescatan, al chocar el universo de su mente con la realidad. Es una escena magnífica y que plantea una estupenda tesis sobre el solipsismo. ¿Somos nosotros fruto de un Kaligor que nos ha inventado por hastío o aburrimiento? Qué decir. ‘Anton York Inmortal’ gana dos o tres puntos sólo por el personaje de Kaligor, que es, faltaría más, mucho más interesante que el matrimonio protagonista. Lo que era un mediocre relato clásico de ciencia-ficción de repente se transforma en una reflexión inteligentísima.

Review Anton YorkLa edición que he leído incluye un relato adicional llamado ‘El secreto de Anton York’ que no tiene ningún interés, pero ‘Anton York Inmortal’ merece la pena leerlo, y viendo los malos momentos por los que pasa el género, merece la pena buscarlo. Una pena que los hermanos Binder no volviesen a repetir el éxito de esta extraña y original novela.

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