‘Zaroff’, cazador o presa

Admitámoslo, nuestros razonamientos —o justificaciones— para hacernos con tal o cuál título son, en ocasiones, de lo más peregrinos. Todo vale como coleccionistas para que el cómic de turno, sea el que sea, termine formando parte de nuestra tebeoteca, y ya podemos estar agarrándonos de un clavo ardiente, que nos sentiremos satisfechos si, en nuestro fuero interno, consideramos que dicho clavo ancla perfectamente a la pared el marco en el que colocar el «tebeo X». Pongamos por caso este ‘Zaroff‘. A título personal podría aducir que la sola presencia de Sylvain Runberg, el guionista de la espectacular ‘Warship Jolly Roger‘ era más que suficiente para suscitar curiosidad y querer aproximarme a la lectura. Pero estaría mintiendo. No como un bellaco, pero si ocultando parte de una verdad que poco tiene que ver con Runberg y mucho con el reclamo publicitario que Norma incluye en la contraportada del álbum y que reza así:

(…) retoman al mítico personaje creado por  Richard Connell que sirvió de inspiración para películas como La presa o Depredador.

A ver, que uno no es de piedra. Y si le nombran, aunque sea de la forma más tangencial posible, a una de sus películas favoritas de ciencia-ficción de todos los tiempos, es inevitable que trastabille, se atribule y, balbuceante, no ponga reparo alguno en acercarse al personaje que inspirara una de las peores pesadillas a las que hubo de enfrentarse Arnold Schwarzenegger en la gran pantalla. Ufano pues, en parte porque siempre agradezco incorporar a mi acervo cuantas más referencias mejor de todos los puntos cardinales posibles de la cultura popular, lo que finalmente he encontrado en ‘Zaroff’ es, en cierto modo, una suerte de ejercicio en paralelismo al enhebrado por John McTiernan a 24 fotogramas por segundo, imaginando Runberg una aventura tropical en una isla inmisericorde en la que dos grupos, el liderado por el protagonista y aquél que quiere darle caza y muerte, se enfrentan sin darse cuartel mientras los decesos se suceden a uno y otro lado.

Como ejercicio de estilo, ‘Zaroff’ no llega mucho más allá, ni falta que le hace, es un cómic de escapismo puro y duro, de ese escapismo que tanto cabía encontrar en el cine de aventuras clásico y que aquí, pasado por cierto tamiz de mala leche algo ajeno a los patrones de lo que se rodaba en la época dorada de Hollywood, encuentra en la violencia descarnada y sanguinolenta su componente más contemporánea. Una violencia que es dibujada con maestría supina por François Miville-Deschênes, descubrimiento personal —no llegué a acercarme a ‘Reconquistas‘, el anterior proyecto del dibujante junto a Runberg— y artista que incorporar inmediatamente a la lista de dibujantes a los que seguir de cerca para no perdernos ninguno de los futuros tebeos en los que deje una impronta que gusta del detalle, que caracteriza con virtuosismo, que narra con imponente claridad y que se deja la piel en resonar épico cuando así lo requiere el relato. Y creedme cuando os digo que, aunque sea lo que es, y no vaya a dejar mucho más poso que el de un entretenimiento de primer orden, ‘Zaroff’ puede llegar a ser muy épico desde su pequeño foco.

Zaroff

  • Autores: Sylvain Runberg y François Miville-Deschênes
  • Editorial:Norma Editorial
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 88 páginas
  • Precio:22 euros

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