‘Vil y miserable’, provocativo pero sin mucho poso

P-Samuel Cantin - Vil y miserable - cubierta

Samuel Cantin ha escogido como protagonista de su segunda novela gráfica a un antihéroe cotidiano muy en la línea del célebre Ignatius Reilly. Un personaje misántropo y sin pelos en la lengua, al que le importa un pimiento así de gordo no encajar en su entorno ni entre la gente que le rodea. Pero en lugar de un estrafalario barrigudo y bigotón que vive con su madre, el protagonista de este ‘Vil y miserable’ es un demonio llamado Lucien que llegó a la Tierra tras un hilarante episodio que se nos cuenta hacia la mitad de la obra. Desde entonces trabaja en un peculiar concesionario de coches usados donde también venden libros de segunda mano. La vida de Lucien puede resumirse de esta manera: cumple su turno en el trabajo rodeado de compañeros a los que no aguanta, le cuenta sus tribulaciones a un psiquiatra que está todavía más desequilibrado que él, y una vez al año, coincidiendo con el Día de la Marmota, tiene ocasión de intentar aparearse con alguna hembra. Así es Lucien, y su creador comparte con nosotros su estrafalaria existencia durante tres días que ejercen como capítulos del cómic: Halloween, la Epifanía del Señor (aunque para nosotros sea más conocido por ser el día de Reyes) y el citado Día de la Marmota, que se celebra el 2 de febrero.

El autor hace gala en estos tres episodios de un sentido del humor muy ácido y provocativo —aunque a veces esa provocación resulte un tanto forzada—, con buena mano para los diálogos y un estilo de dibujo sencillo, completamente al servicio del guion, aunque bastante expresivo en algunos pasajes. Hay escenas muy divertidas en este volumen, como aquella en la que Lucien tiene una cita, o especialmente las protagonizadas por su psiquiatra. De hecho, una vez concluida y reposada la lectura, ese personaje me ha parecido mucho más divertido y carismático que Lucien, quien además tampoco consigue despertar la simpatía —o, cuanto menos, la complicidad— que debe generar un personaje de estas características. Pero el principal defecto de esta obra es que no cuenta con un hilo conductor que le dé la solidez suficiente al conjunto. Se limita a un puñado de situaciones más o menos divertidas, con diálogos más o menos hilarantes, que resultan entretenidas pero no dejan demasiado poso. ‘Vil y miserable’ tiene un tono y un sentido del humor que le hacen encajar muy bien en el catálogo de La Cúpula, pero no se cuenta ni de lejos entre las propuestas más interesantes que nos ha ofrecido la editorial catalana en los últimos meses.

Otra reseña en la Fancueva | ‘Vil y miserable’, un diablo muy humano

Vil y miserable

  • Autor: Samuel Cantin
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 152
  • Precio: 14,90 euros

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