‘Un fantasma’, tebeos desde la pandemia

Desde que comenzara esta situación que ha puesto patas arriba nuestras existencias, no es la primera vez que tenemos ocasión a asomarnos a un tebeo surgido a la sombra de la pandemia. Ya durante el confinamiento, os recordamos que Astiberri puso en marcha una brillante iniciativa con la publicación digital gratuita de tres volúmenes en formato antología que recogían muchas y muy diversas historias, algunas relacionadas con la COVID-19, otras no. También a lo largo del pasado 2020, Salamandra Graphic y Víctor Coyote nos ofrecían ‘Días de alarma‘, unas páginas en las que el artista, con desigual suerte, nos mostraba su personal recorrido por los ciento ochenta y tantos días de confinamiento domiciliario que tanto pusieron a prueba los engranajes de nuestra sociedad. También hemos tenido la opción de dar cuenta de algunas de las planchas de Flavita Banana a colación de la enfermedad o de ese ‘El Don‘ con el que Isaac Sánchez nos sorprendía a finales de año. Y ahora, cuando están a punto de cumplirse doce meses desde que el gobierno de nuestra nación decidiera/se viera abocado — táchese lo que no proceda— a meternos en casa para paliar los efectos de un virus que todavía tendría que cobrarse incontables vidas en los meses por venir, Arnau Sanz Martínez nos trae esta fabulación en clave de relato de ciencia-ficción de anticipación que es ‘Un fantasma’.

Cuando servidor escribía para Blogdecine —la actual Espinof—, se encargó de un especial de cine de ciencia-ficción en el que apunté, una y otra vez, que lo mejor que el género había dado durante el siglo XX en la gran pantalla siempre pasaba por un condicionante común: el reflexionar sobre la sociedad del momento en claves futuras. Y eso es lo que, precisamente, lleva a cabo Arnau Sanz en ‘Un fantasma’, una honda reflexión sobre nuestro mundo actual extrapolado a un futuro indeterminado en el que una pandemia ha arrasado la humanidad con la inestimable ayuda de una fuerza militar que sucumbió al miedo y diezmo a la población para evitar la propagación del virus. En ese futuro, el artista nos presenta a dos personajes en extremos opuestos del espectro: de una parte, a un sargento que hace lo que le ordenan con la esperanza de poder reunirse con su familia; por la otra, una joven que hace lo que tiene que hacer para sobrevivir a toda costa en un mundo hostil que tiempo ha dejó de ponerle las cosas fáciles.

Alternando la narración entre uno y otro, y saltando adelante y atrás en el tiempo, hay una elocuencia extrema en cómo Sanz va jugando con la información —y con el lector— para tenernos atrapados por las gónadas. Bien es cierto que, puestos a valorar sus maneras gráficas en relación a lo que nos traslada, se postula un desequilibrio notable por cuanto, aún bajo un manto de suma expresividad y de una personalidad considerable, su trazo es de marcado talante naïf y su narrativa algo encorsetada y rígida. Pero, si en otro proyecto estaríamos hablando de una dificultad insalvable a la hora de poder valorarlo positivamente, resulta cuanto menos curioso que en ‘Un fantasma’, la faceta visual que envuelve el relato ayude sobremanera a las espléndidas sensaciones que transmite este, y el halo de extrañeza que envuelve todo el conjunto juega muy en favor de que, a la postre, quedemos bastante fascinados por un tebeo que plantea no pocos trampolines para la reflexión y que logra, sistemáticamente, dejarnos epatados en todos y cada uno de los mismos.

Un fantasma

  • Autores: Arnau Sanz Martínez
  • Editorial:Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 120 páginas
  • Precio:16 euros

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