‘Titú. El verano de las colinas infinitas’, de lo universal en lo personal

Por más que la literatura atesore incontables valores a la hora de suscitar la imaginación del que agarra un libro y pone voces, caras y escenarios a lo que el escritor de turno describe con mayor o menor habilidad, dichos valores, sometidos a ciertos matices, son igualmente asignables a las viñetas que tan majaretas nos vuelven en esta página. Y por no comenzar a poner ejemplos inagotables de tebeos cuya capacidad de evocación compite frente a frente con la de la novela más rica y desabrida en descripciones, centremos nuestra atención en lo que Chris Stygryt y Carlos Maiques consiguen con ‘Titú. El verano de las colinas infinitas‘, un relato de marcado corte biográfico —el Titú del título no es sino el escritor autor del guión— que, como reza el titular, evoca cualidades de amplio calado universal desde lo muy particular y personal de su condición.

A fin de cuentas ¿quién no ha vivido de pequeño un —o unos— verano de esos que se graba a fuego en nuestra memoria? Un verano en el que todo era posible, en el que los días amanecían siempre con la posibilidad de una nueva aventura tras la vuelta de la esquina. Un verano en el que el rigor de la estación importaba bien poco y en el que el sudor er una mera molestia cuando se sucedían las horas encadenando juego tras juego. Un verano en el que, como aquí sucede, algún familiar jugaba un papel fundamental en facilitador de descubrimientos. Un verano, en definitiva, que mientras vivimos, lo pasamos de la manera más entretenida e inadvertida posible pero que, cuando vuelve a nuestro recuerdo por algún resorte aleatorio de nuestra siempre activa memoria, nos embarga de emoción, dejándonos sentimientos antagónicos de añoranza y pesar, felicidad y tristeza.

Unas sensaciones que Stygryt captura con tremenda eficiencia desde esas páginas iniciales en las arenas de las playas de Normandía durante el desembarco del día D hasta ese enorme juego en el que todo es posible que sirve como antesala a la evocadora conclusión del volumen y que, en las sencillas planchas de Carlos Maiques, ven aumentadas sus virtudes de manera considerable por cuanto el trazo algo suelto y poco definido del autor español viene a reforzar la personalidad de ensueño/recuerdo lejano con la que su compañero de viaje preña esta bella y entrañable recuperación de un rinconcito de su infancia que, insistimos, en una intensidad que variará según el lector, se siente como la nuestra.

Titú. El verano de las colinas infinitas

  • Autores: Chris Stygryt y Carlos Maiques
  • Editorial: Dolmen Editorial
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 120 páginas
  • Precio: 16 euros

Artículos destacados

Deja un comentario

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar