Thanos, el villano ambiguo

Ya lo dije, y me extendí bastante al hacerlo, cuando hablamos de él hace cosa de poco más de un año con motivo del estreno de ‘Vengadores: Infinity War‘: si algo conseguía la cinta dirigida por los hermanos Russo, y lo conseguía a manos llenas, era presentar a un Thanos cuyas motivaciones, por muy descabelladas que nos pudieran llegar a parecer, eran perfectamente comprensibles, derivando dicho proceso de entendimiento de los porqués de sus ansias de acabar con la mitad de la población del universo, en una inusitada empatía para con el titán loco. Pero lo que no dijimos, porque quizás no venía a cuento, era que lo que los cineastas conseguían con el personaje en la gran pantalla no era ninguna novedad para la contrapartida impresa del poderoso «villano» imaginado por Jim Starlin.

Y es que si algo ha hecho el escritor y dibujante en todas y cada una de las ocasiones en las que Thanos ha formado parte de alguno de sus proyectos cósmicos —y no han sido pocas, ya lo sabéis— es humanizarlo hasta el punto de convertirlo en el antagonista de los superhéroes que genera más simpatías en el fandom y al que, sin dudarlo ni un momento, muchos elegiríamos como el mejor «malo» de cuántos han hollado los millones de páginas impresas salidas de la Casa de las Ideas desde los años 60…ahí es nada.

Buena muestra del carisma irresistible que desprende el gigante violáceo no es, simplemente, lo que podemos encontrar en estas páginas que hoy nos acompañan, sino el hecho de que Marvel, año tras año, siga renovando su confianza en Starlin y, sin entrometerse mucho en lo que éste tenga a bien componer —o al menos esa impresión da desde fuera—, deje hacer y deshacer al guionista con tramas cuya escala es cada vez más desproporcionada y loca. Pero, seamos francos por un instante: si te acercas a una historia de la vertiente cósmica del Universo Marvel, ¿no es precisamente esa escala fuera de todo orden lo que en el fondo vas buscando?

Si la respuesta es afirmativa —y no me creería que no lo fuera, la verdad— os puedo asegurar que lo que ofrece tanto ‘La primera nueva trilogía’ como, sobre todo, lo que podemos ver en las páginas de ‘El conflicto del infinito’, está llamado a superar con creces vuestras más descabelladas expectativas: gargantuesca como ella sola, la desbordante épica que ofrecen tanto unas como otras llega a niveles capaces de dejarnos «tarumba», ya que, tan pronto estamos tratando de una conversación —una de esas sesudas, pseudo-filosóficas e ininteligibles que tanto gusta Starlin de cultivar— entre unos pocos personajes a bordo de una nave o en algún paraje perdido de algún mundo imaginario, como saltamos al encuentro de algunas de las entidades cósmicas del Universo Marvel o nos encontramos a un Thanos que cambia las leyes mismas de la física elemental o a un Warlock que rehace el cosmos entero a su antojo.

Con esos mimbres como sustrato sobre el que ir adicionando capas y más capas de ideas, acciones, líneas argumentales, personajes y objetivos, parece todo un hito que a Starlin nunca se le vaya de las manos el trasunto y que sea la sensación de control la que impera en una u otra historia. Un control que marca perfectamente las etapas por las que ha de ir discurriendo el relato y que, a título personal, convence mucho más en la novela gráfica dibujada por Alan Davis que en ese viaje, a veces emocionante, a veces inane, que nos plantea ‘La primera nueva trilogía’ con sus muchos vaivenes y sus, en ocasiones, poco atractivas paradas.

Indudablemente, en esa peor percepción viene en ayuda que ni el muy irregular trazo de Starlin —resulta hasta cómico observar como el mismo personaje cambia por completo de configuración facial de una viñeta a la siguiente— ni lo muy correcto de un sorprendente Ron Lim puedan compararse con la magnificencia de un Davis que configura las mejores páginas de ‘La primera nueva trilogía’ antes de dar un constante do de pecho en ‘El conflicto del infinito’, segunda novela gráfica que continua la historia comenzada por ‘Los hermanos del Infinito’ y que, tal y como se cierra, deja la puerta abierta a una conclusión de esas capaces de desencajar la mandíbula al más pintado. No hay que decir pues que esperamos impacientes esa ‘Thanos: el fin del Infinito’ y que, por el alto grado de entretenimiento que suponen, os recomendamos sin reservas cualquiera de los dos volúmenes que hoy han ocupado nuestro tiempo. ‘Nuff said!!!!

Thanos. La primera nueva trilogía

  • Autores: Jim Starlin, Alan Davis y Ron Lim
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 499 páginas
  • Precio: 34,15 euros en

Thanos. El conflicto del infinito

  • Autores: Jim Starlin y Alan Davis
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 120 páginas
  • Precio: 16,15 euros en

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