‘RUR’, leer el hoy desde el ayer

En circunstancias normales, un título como ‘RUR‘ no tendría que haber resonado en mi memoria como lo hizo, de manera inmediata, en cuanto vi su anuncio en la página de La Cúpula. Pero, claro está, mi memoria ha visto su acerbo aumentado considerablemente en los tres últimos años desde que entré a formar parte del equipo docente del colegio en el que imparto clases y, como profesor de Tecnología —y de Robótica e Informática—, cayó en mis manos la opción de escribir, diseñar y maquetar sendos libros de texto en inglés para dos de mis asignaturas. El proceso de investigación de un campo tan vasto de conocimiento como la Tecnología, hizo que, en los dos períodos de ocho meses que llevaron la concreción de dichos libros, tuviera acceso a cantidades ingentes de información, incontables multitudes de datos que, incluidos o no el producto final, terminaron, como decía, formando parte de eso que uno almacena a la espera, o no, de poder utilizarlo en algún momento. Y hete aquí que fue ver el título del cómic que hoy nos ocupa y recordar que, en un tema dedicado a la programación y a la robótica, había incluido una pequeña columna lateral hablando precisamente de la novela que ahora adapta Katerina Cupova como origen primero y temprano, allá por los años veinte del siglo pasado, del término robot —por si a alguien le interesa, viene derivado del vocablo checo «robota», que significa esclavo.

Sin haberme acercado a dicha obra para aumentar mi conocimiento sobre ese origen y cómo se trataba el asunto antes de que, décadas más tarde, Isaac Asimov lo perfilara por completo, resulta curioso hacerlo ahora de mano de un tebeo tan cuidado en lo gráfico como este y tan ecléctico en su argumento; algo que, sin duda, bebe directamente de la fuente ideada por Karel Čapek hace poco más de un siglo. Y es que, aunque su foco está en la eterna diatriba que siempre ha parecido rodear a las inteligencias artificiales acerca de ese «alma en la máquina» alrededor del que tantos escritores han formulado sus obras —y no hace falta apuntar aquí a Masamune Shirow y su más famoso manga, ¿verdad?—, el escritor checo trufaba su discurso de más disquisiciones que, en cierto modo, la contextualizan en las corrientes de pensamiento de comienzos del siglo pasado, versando, entre otras cosas, sobre la cuestión de deshumanización del trabajador dentro de la maquinaria de una gran fábrica. Vamos, lo que Charles Chaplin ponía en valor, como sólo él podía hacerlo, en la magistral ‘Tiempos modernos’.

Rescatando dicho argumento en unos tiempos la mar de adecuados por lo mucho de convulsión que, con respecto a los esquemas de trabajo tradicionales, ha removido la Pandemia y postulan, cada vez con más ahínco, las evoluciones de las inteligencias artificiales, Cupova estructura de manera tan pegada al escenario teatral sus páginas que, de cuando en cuando, no tiene rubor en situar la acción sobre las tablas de un escenario, subrayando así el carácter original del texto de ‘RUR’ en unos modos que suenan tanto a homenaje como a marco de aproximación honesto al hecho adaptado. Y aunque al pegarse tanto, hay ciertos instantes de la lectura que dejan regusto a añejo y a postulados que nuestra sociedad ya trascendió tiempo ha, otros, no obstante, se muestran de rabiosa actualidad y consiguen, junto al mimo que Cupova pone en lo gráfico, una lectura tremendamente recomendable.

RUR

  • Autores: Katerina Cupova y Karel Čapek
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 268 páginas
  • Precio: 32,5 euros
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R.U.R
  • Cupova, Katerina (Author)

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