‘Olympia’, el regreso de las alocadas ladronas de arte

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Regresa a escena uno de los combos más singulares del cómic franco-belga independiente: el formado por las jóvenes y alocadas Alex, Carole y Sam, unas ladronas de arte a las que conocimos en la primera entrega de sus peripecias, ‘La gran odalisca’. Dicho álbum sirvió también para que el afamado Bastien Vivès, en colaboración con Ruppert y Mulot, diera una vuelta de tuerca a las obsesiones recurrentes de su obra, haciendo convivir el retrato íntimo de las protagonistas con las dosis de acción más desenfrenadas. Una secuencia de la secuela que hoy nos ocupa, ‘Olympia’, ejemplifica muy bien la mezcla de géneros que caracteriza las aventuras de estas chicas. Hacia la mitad del álbum, nos encontramos con una serie de viñetas mudas en las que las chicas salen paseando por el parque, practicando escalada de riesgo, tomando algo tranquilamente en un bar, probando un rifle de francotirador… Un contraste con el que Vivès y compañía tratan de hacer una suerte de retrato generacional de tres jóvenes actuales, enriquecido por una trama donde el humor y la acción se dan la mano al más puro estilo James Bond.

La trama de este ‘Olympia’ arranca un año después de los acontecimientos del primer álbum. Carole ha desaparecido del mapa, harta del riesgo que conllevan los atrevidos robos que realiza junto a sus compañeras. Alex lleva un tiempo descarriada, sumida en una vorágine de drogas y fiestas hasta horas intempestivas, mientras que Sam es la única que parece seguir tomándose en serio su papel como ladrona de arte. Una de sus últimas operaciones no termina demasiado bien, y como resultado Alex y Sam se ven obligadas a aceptar un encargo de los chungos: robar tres cuadros (entre ellos, el ‘Olympia’ de Manet) del Petit Palais de París. Y como colofón, tendrán que convivir con un asesino a sueldo que se encargará de vigilar que cumplen con su cometido, un personaje con el que mantendrán las conversaciones más hilarantes de este volumen.

Son precisamente los diálogos, con ese sentido del humor tan ácido, uno de los principales puntos fuertes de este cómic. Por lo demás, los tres autores se han servido de los mismos ingredientes que tan bien funcionaron en ‘La gran odalisca’, si bien algo más atenuados. Por ejemplo, pese a que en ‘Olympia’ no falten secuencias de acción, no son tan frenéticas como antaño, y el tono general de la obra es más reposado. Además, salvo quizá en el caso de Carole, el retrato psicológico de las protagonistas queda en un segundo plano en esta ocasión. En cuanto al dibujo, sigue siendo tan dinámico y resuelto como en la anterior entrega, aunque un poco más apresurado en ciertos pasajes. Por todo ello, ‘Olympia’ no consigue superar a su predecesor, y más teniendo en cuenta que el factor sorpresa se ha perdido por el camino. Pese a todo, es una obra que cumple lo que cabía esperar de sus creadores, con un sentido del humor excelente, una forma exquisita de abordar el género de aventuras, y que además vuelve a demostrar que la acción no tiene por qué estar reñida con el desarrollo de los personajes. Por todo ello, si aún no conoces a estas tres peculiares ladronas, no dejes de buscarlas en tu librería más cercana.

Olympia

  • Autores: Vivès, Ruppert y Mulot
  • Editorial: Diábolo Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 130
  • Precio: 19,95 euros

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