‘No te vayas sin mí’, evocadora belleza

Tan enamorados como nos habíamos quedado después de que ‘Laura Dean me ha vuelto a dejar‘ pasara por nuestras vidas como una apisonadora, fue saber que Astiberri iba a publicar el siguiente proyecto de su dibujante, la española-americana Rosemary Valero-O’Connell, para que nuestra imaginación se excitara sobremanera anticipándose a lo que fuera que la autora nos ofreciera en 128 páginas que, a priori, ya se nos antojaban demasiado breves y claramente insuficientes para saciar el hambre que su forma de narrar y plantear la página nos había dejado con la que elegimos como una de las mejores lecturas del 2019 en el mundillo estadounidense. Y así ha sido, nos hemos quedado con ganas de muchísimo más. ¿Es eso algo negativo? Al contrario, si de algo queremos dejar claro que habla es del inconmensurable talento que, ya como autora completa —la citada ‘Laura Dean…’ ostentaba guión de Mariko Tamaki— gasta Valero-O’Connell.

Para los que, desde el año pasado, nos hemos ido acercando puntualmente a todo lo que Tillie Walden ha ido publicando —y nos referimos, claro está, tanto a ‘En un rayo de sol‘ como a ‘¿Me estás escuchando?‘—, sorprende que, en su primer periplo solitario, Valero-O’Connell eche mano de una deriva similar a la de su compañera de profesión y, asomándose a los vergeles de la ciencia-ficción y la fantasía, nos ofrezca tres relatos independientes en un libro que, editado con sumo primor por los chicos de Bilbao —que han respetado hasta la reserva dorada de ciertos elementos de portada que ya tenía la edición original de ShortBox, la editorial británica que respaldó este proyecto financiado a través de Kickstarter— rezuma elegancia, belleza y evocadora poética por sus cuatro costados.

Ya su cubierta, una pequeña obra de arte en sí misma que da para un considerable rato de admiración —y, por qué no, de «babeo»— es claro preludio de aquello que nos vamos a encontrar en unas páginas que no pueden empezar mejor con ‘No te vayas sin mí’, el relato que da nombre a todo el volumen: con trazas que, de así quererlo, podrían llevarnos a la Chihiro de Hayao Miyazaki, la narración inicial sigue a dos amantes que se aventuran en un pueblo fantástico en un plano de existencia diferente al nuestro y en el que la moneda de cambio son las historias que uno cuenta sobre sí mismo corriendo el peligro de, al hacerlo, perder la memoria.

El planteamiento daría, por sí sólo, para mucho más; no de las treinta páginas en que se desarrolla, sino de la totalidad del volumen. Un argumento éste que, no pudiéndose aplicar a ‘Con amor, con ternura’ —el relato que, de nuevo cargado de una capacidad evocadora singularmente portentosa, es de esos que está medido al milímetro para ocupar lo que debe ocupar, ni más ni menos—; sí que es de exacta caracterización de ‘Lo que queda’, otras treinta páginas portentosas en las que Valero O’Connell se mueve de la fantasía a la ciencia-ficción con la tripulante de una nave espacial atrapada en ella mientras tiene que copar con que el vehículo en el que habita esté impulsado por los recuerdos de otro tripulante.

Se hace muy evidente, leyendo ambos relatos, de la obsesión de la autora por los recuerdos y la permanencia de los mismos, pero es tan fino y delicado el hilo utilizado para coser cada uno, que resulta harto complicado poder buscar ulteriores concomitancias más allá del claro interés de Valero-O’Connell por remover algo dentro de nuestro yo más ancestral y emocional. Eso que se remueve provoca una conexión inmediata con lo que se nos plantea, y caer rendido sin remedio a los pies de estas páginas es tan sencillo como inevitable.

Por si alguno echa en falta mayores referencias al dibujo y planteamiento gráfico de Rosemary Valero-O’Connell, no tiene más que atender a la página que hemos incluido para apercibirse, primero, de su singular tratamiento cromático, que vuelve a insistir en la mezcla de gris y blanco con un rosa pálido muy expresivo; y, segundo, de la tremenda poética que atesoran unas planchas de las que casi se podría decir que pueden llegar a incitar cierto síndrome de Stendhal: la sublime riqueza visual y el mimo que cada plancha exuda, unido a un dibujo que, por su redondez y dulzura, derriba cualquier prejuicio que se encuentre por el camino, son argumentos más que suficientes para que ‘No te vayas sin mí’ se coloque arrasando en la parte alta del top de este 2020. Recomendable hasta decir basta es quedarse cortos…

No te vayas sin mí

  • Autores: Rosemary Valero-O’Connell
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 128 páginas
  • Precio: 15 euros

Artículos destacados

Deja un comentario

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar