‘Mutafukaz vol.1’, inclasificable

Como quiera que mis intereses para con ‘Mutafukaz‘ giran muy poco en torno al tebeo y más alrededor de otros asuntos, voy a comenzar esta reseña dejando muy claro en las líneas que conforman el primer párrafo lo que me ha parecido esta primera entrega del trabajo de Run para, dedicar, los otros dos, a una digresión en toda regla. Avisados quedáis: Run, que ya habíamos conocido en su momento cuando se publicaron los cinco volúmenes de ‘Doggy Bags‘, se saca de la manga una ciudad llamada Dark Meat City ubicada en un desconocido país centroamericano —¿alguien ha dicho México?— en la que violentas pandillas, luchadores mediáticos y dos personajes centrales tremendamente variopintos pugnan por salir adelante entre la podredumbre, legiones de cucarachas y tiros por doquier. Con una estética a medio camino entre el europeo y el manhwa —el estilo del artista se me antoja mucho más similar al tebeo coreano que al nipón, a saber por qué—, un dibujo algo feista que desproporciona a sus personajes de manera consciente para enfatizar el carácter de exageración que campa a sus anchas por la lectura y una trama que, simple, queda envuelta en todo un rosario de mil apuntes diferentes, es obvio que ‘Mutafukaz’ hará las delicias de aquellos que disfrutaran ya de lo lindo con la citada ‘Doggy Bags’.

Dicho lo anterior, vayamos a aquello sobre lo que realmente me interesa departir: ¿qué ha pasado/está pasando con Dibbuks? Desde que Ricardo Esteban abandonara la casa que levantó con mucho esfuerzo e ilusión «poco» después de que ésta fuera adquirida por Malpaso, la editorial madrileña no parece levantar cabeza. Una circunstancia en la que la pandemia parece haberse cebado a conciencia y que ha provocado que, desde septiembre del año pasado hasta la aparición del ‘Mutafukaz’ del que hemos hablado arriba, los responsables de la una vez prolífica empresa, sólo hayan sido capaces de poner en circulación ¡¡dos volúmenes!!, el de ‘Spirou y los Soviets‘ y el que hoy hemos despachado con algo más de rapidez de lo habitual.

El temor claro desde el desconocimiento de la situación interna de la editorial era, obviamente, que en este mundo que la COVID-19 ha puesto boca abajo Malpaso no estuviera encontrando la manera de dar con una fórmula óptima para continuar con la actividad de Dibbuks, un temor que, para colmo, quedaba alimentado cuando, en enero de este año, saltaba la noticia de que la Argh! —la Asociación Profesional de Guionistas de cómic— había denunciado a Malpaso por unos saldos de tebeos que incumplían la normativa en la que puede llevarse a cabo tal práctica sin afectar los derechos de los autores. Sin que, hasta donde sabemos, eso se haya resuelto, la timidez con la que Dibbuks sigue «cuentagoteando» sus novedades no invita a pensar que la situación esté en camino de resolverse —en el momento de escribir estas líneas ya contamos en nuestro poder con el séptimo integral de ‘Spirou’ para contradecir tan negativas expectativas— y desde aquí sólo podemos desear que una casa que nos ha dado tantísimas alegrías, encuentre pronto tan ansiada mejora y que continúen con la labor que, a nuestros ojos, la hizo merecedora del Premio Fancueva a Mejor Editorial en 2017.

Mutafukaz vol.1

  • Autores: Run
  • Editorial: Dibbuks
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 96 páginas
  • Precio: 19,90 euros

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