‘Man-eaters v.1’, de gatas, estrógenos, menstruaciones y futuros no tan «ficcionados»

Decía el otro día a colación de ‘Little Bird’ que, aunque lo intento, no siempre consigo dar lectura a «todo» lo que se publica de interés al otro lado del Atlántico. Quizás me faltó matizar que en ese «todo» no se incluían ni la totalidad de lo que DC publica al cabo del mes —por mucho que su nivel de novedades se haya reducido ostensiblemente con respecto a años anteriores, sigue habiendo cabeceras que no me dicen nada— ni, por supuesto, la vastísima oferta de una Marvel que ha perdido completamente, y no es la primera vez que lo afirmo, el foco. Pero, y tampoco es algo que maticé del todo, en ese «todo» sí que pretendía incluir a la tercera casa en discordia en lo que se refiere a lo más llamativo que viene de tierras yanquis, una Image que dispara en infinitas direcciones y que casi nunca yerra en el tiro como bien demuestra esta propuesta tan sumamente ecléctica, arriesgada y diferente que es ‘Man-Eaters’.

Y es que, más allá de un mero cómic, lo que se plantean las autoras de esta fábula de tintes fantásticos es construir un mundo que se sienta como real —MUY REAL—, no escatimando en esfuerzos para, más allá de las viñetas, atiborrar las páginas de este primer recopilatorio de la serie que nos ofrece Astiberri de publicidad tremendamente ingeniosa y «currada» que refuerce, y de qué manera, el mensaje feminista que, a flor de piel, impregna toda la lectura: ya desde ese título fácilmente traducible por ‘Devora-hombres’, Cain, Miternique y Niemczyk dejan claro que esto no es un tebeo que vaya a atenerse a los esquemas del hetero-patriarcado, y bajo el planteamiento de una sociedad que ha tenido que aprender a vivir bajo la amenaza de que sus adolescentes femeninas se conviertan en letales depredadoras cuando les sobreviene su primera menstruación, edifican un lore plagado de mil detalles que, salvando su fantasiosa premisa, consiguen meternos de lleno y en modos muy realistas en una versión paralela de nuestro hoy en la que se ofrecen toda clase de productos con estrógenos para intentar evitar el fatídico ataque de una de estas gatas gigantescas.

Siendo su aparición una constante a lo largo de los primeros cuatro números de la serie, es no obstante en el quinto —último que contiene este volumen— el que abandona las medias tintas y apuesta firme tanto por explorar desde el realismo la sociedad que aquí se dibuja como por declarar sin atisbo de duda acerca de lo muy diferente de tan original proyecto: dándole forma de revista con multitud de artículos que giran en torno a la premisa que anima el conjunto, las autoras abandonan toda formalidad asociada al noveno arte y se abandonan al genial golpe de efecto que es no encontrar ni una puñetera viñeta a lo largo de 24 páginas que son toda una declaración de intenciones y que incluyen hasta unos recortables de «Sugerencias para el patriarcado». Si a lo que estas planchas comportan unimos el cliffhanger que nos deja la última página del número 4, huelga decir que, no sólo es que ‘Man-Eaters’ nos haya cogido por total sorpresa, es que estamos deseando saber qué más sorpresas tienen las autoras guardadas en la mochila y qué pasa y cómo discurre, a partir de aquí, la historia de Maude, su padre policía, las felinas ávidas de sangre y, por supuesto, la crítica directa y sin tapujos que es todo el conjunto hacia nuestra sociedad machista.

Man-eaters v.1

  • Autores: Chelsea Cain, Lia Miternique y Kate Niemczyk
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 128 páginas
  • Precio: 17 euros

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