‘Los Proyectos Manhattan’, HICKMAN…y con eso está todo dicho

Es denominador común a muchos guionistas que trabajan dentro y fuera de los constreñidos esquemas editoriales de las dos grandes majors pero, como quiera que hoy estamos hablando de Jonathan Hickman, centremos el argumento en él: no sé si colegiréis conmigo pero, analizando la trayectoria del escritor, se hace muy evidente que, aunque toda su tebeografía queda claramente marcada a fuego por su personal manera de entender las historias, hay dos vertientes muy separadas en el cómo el artífice de una de las mejores etapas de los ‘X-Men’ acomete sus trabajos. De una parte, tenemos los proyectos amparados por Marvel, esos que han llevado a Hickman a revolucionar los 4 Fantásticos, los Vengadores y los mutantes y que, perfectamente reconocibles gracias a la insistencia del artista en incluir esas páginas de texto cargadas de iconografía que tanto han llegado a caracterizarle, son mínima tangente a lo que estamos acostumbrados a leer dentro del Universo Marvel. Dicho de otra forma, sí, son Hickman 100%, pero hasta alguien con la fuerte personalidad del autor tiene que acoplarse a los engranajes de la maquinaria de producción de la filial de Disney.

Por la otra, no obstante, tenemos al Hickman libérrimo, al guionista que no conoce ataduras, que entiende la ciencia-ficción como pocos autores hoy en día dentro del noveno arte —y por pocos entendamos casi ninguno— y que, a lo largo de los años que hace que le descubrimos, nos ha volado la cabeza con cosas como ‘East of West‘, cualquiera de las historias que ya analizamos en el grueso volumen que le dedicó Panini hace unos meses, la inconclusa y fascinante ‘The Monday Murders—que, por favor, esperamos ver terminada algún día— o, sin duda, en el ejemplo de mayor paroxismo de sus formas, la ininteligible ‘Decorum‘, una cabecera amparada bajo el amplio ala de Image que, con un dibujo asombroso y espectacular de Mike Huddleston, deviene en una de las lecturas más frustrantemente incomprensibles que nos hemos podido echar a la cara. En este grupo estaría, por supuesto, esta ‘Los Proyectos Manhattan‘ que, tras ser publicada hace años por Planeta, ahora es vuelta a recuperar por la misma editorial en dos gruesos volúmenes que nos ofrecen la totalidad de la cabecera…hasta ahora, que Hickman ha prometido que habría más de la serie pero, si hay que creerle, ese más todavía está en gestación.

‘Los Proyectos Manhattan’ nace de una premisa bastante simple en apariencia, ofrecer una versión alternativa a la famosa e infame iniciativa de investigación y desarrollo del gobierno estadounidense que, desde su fundación en 1942, tuvo como objetivo la obtención de un artefacto explosivo capaz de inclinar de manera categórica el rumbo de la Segunda Guerra Mundial a favor de los aliados. La Historia está ahí para demostrar que el impulso comandado por Leslie Graves y que contó con Robert Oppenheimer como principal cabeza pensante obtuvo un éxito terrorífico que, cargado en la bodega del Enola Gay, arrasó Hiroshima y Nagasaki poniendo fin a la más terrible contienda que ha conocido la humanidad. Pero, como decimos, el interés de Hickman no es relatar los acontecimientos tal y como fueron —de hecho, si alguien tiene interés en conocerlos de cerca, que se asome a las magistrales páginas de ‘La bomba’— sino ficcionar, a lo bestia y como sólo él puede hacerlo, sobre un proyecto que, contando con las mentes más iluminadas de la época, habría implicado conflictos a escalas tan diferentes interdimensional o la intra-mental. Y tranquilos, que explicamos esto último —más que nada porque lo primero, la guerra interdimensional, se explica sola ¿no?.

Plagado de ideas locas y de conceptos que, cuando uno cree haberlos comprendido, se muestran instantáneamente esquivos y de mucha violencia, todo el épico entramado que levanta Hickman, y que implica a sabios de nombres tan conocidos como los de Albert Einstein, Enrico Fermi, Richard Feynman o Wernher Von Braun, gira no obstante en torno a Robert Oppenheimer y a un hermano gemelo que el científico nuclear tendría y que, completamente opuesto a él —tan opuesto como que es un psicópata canibal—, terminará dando pie al guionista a una salvaje y cruenta guerra fratricida entre la cabal personalidad del impulsor de los Proyectos Manhattan y las mil y una personalidades de su desquiciado hermano. Como podréis imaginar, máxime si habéis leído en alguna ocasión a Hickman, los resultados de dicho choque son de un nivel de imaginación que sobrepasa lo estándar.

De hecho, ese sobrepasar lo estándar es algo en lo que ‘Los Proyectos Manhattan’ incurre una, otra y otra vez: no hay página en la que Hickman no exponga alguna idea de esas de «volar la cabeza» del lector, y tan sólo con que, por ejemplo, os diga que Enrico Fermi es en realidad un extraterrestre capaz de mutar en una suerte de Hulk imparable, que Harry Daghlian, otro físico estadounidense, es reinterpretado aquí como un derivado del Doctor Manhattan de ‘Watchmen’, o que Yuri Gagarin y una Laika parlante comparten aventuras más allá de las estrellas —y no puedo precisar más, pero menudo cierre son éstas al segundo volumen—, creo que os podéis hacer una idea muy clara de por qué derroteros transita un tebeo que nunca da nada por hecho y que parece tener como único objetivo claro que el que a él se acerque no pueda anticiparse jamás a lo que va a encontrarse al pasar la página.

Y si eso es una cualidad de alto valor para el que esto suscribe —como ya he dicho en infinidad de ocasionesno me atrevería a tachar a ‘Los proyectos Manhattan’ de cómic sobresaliente por una sencilla razón: el dibujo de Nick Pitarra. No negaré, porque es imposible hacerlo, que el trazo suelto, exagerado y caricaturesco del artista no le siente como un guante a lo exagerado, caricaturesco y demencial del planteamiento de Hickman. Pero, asumiendo esto, es más un cierto alejamiento personal a sus formas gráficas lo que me produce constante rechazo y me lleva a pensar, una y otra vez, lo que este título habría podido llegar a ser en las manos de alguno de los artistas que han colaborado de manera recurrente con Hickman, léase, por ejemplo, Nick Dragotta, Tomm Coker o, puestos a soñar, ese grande que es Jerome Opeña.

Con todo, por supuesto, no quisiera que el párrafo anterior se malinterpretara como la señal que nos llevara a pensar que hay mejores opciones en el mundo de la ciencia-ficción del noveno arte que esta ‘Los Proyectos Manhattan’. A ver, los hay más redondos por virtud de su dibujo —sin ir más lejos, y quedándome en la órbita del guionista, servidor prefiere ‘East of West’—, pero eso no implica, necesariamente, que las ideas que manejan estén al mismo nivel que la baraja con la que Hickman cuenta aquí. Una baraja ambiciosa como la que más que, como hemos dicho, sorprende, impresiona, enloquece, aturde y, por supuesto, jamás deja indiferente. Sólo por eso ya merecería, y mucho, la pena aproximarse a tan brillante colección. Considerando que al margen de eso, hay mucho más que encontrar en sus mil páginas, tardando estáis en haceros con ella.

Los Proyectos Manhattan

  • Autores: Jonathan Hickman y Nick Pitarra
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: 2 vols. Cartoné
  • Páginas: 464/448 páginas
  • Precio: 45 euros c/u

Oferta

Artículos destacados

Deja un comentario

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar