‘Las pobres aventuras de Jeremías’, Sattouf, en sus comienzos

No puedo afirmar que esté muy familiarizado con la obra de Riad Sattouf. Es más, creo que, al margen de ‘Mi circuncisión‘, que publicara Norma en su añorada colección Nómadas hace ya 12 años, no he tenido contacto alguno con los otros títulos suyos que han desembarcado por aquí como ‘Manual del pajillero‘, ‘Pascal Brutal‘ —a quien sí dedicó unas líneas nuestro antiguo compañero Jaime— o ‘El árabe del futuro‘. Y quizás por no estarlo, acaso porque el tipo de humor en el que se desenvuelve el francés no resuene en exceso con lo que a este redactor «le hace gracia», a saber si porque el día que le hinqué el diente andaba con el ánimo por otros derroteros; sea como sea, ‘Las pobres aventuras de Jeremías’ no es de esos tebeos que logren pasar el filtro al que suelo someter a todo lo mucho que, a lo largo del año, pasa por mis manos.

Eso no quita, por supuesto, para que sea incapaz de valorar aquello que de positivo sí encuentro en unas páginas que, no exentas de una considerable carga de bisoñez —hay, en los compases iniciales, cierta componente «fancinera» que el libro no comienza a perder hasta bien entrada la lectura—, tratan de alzarse con irreverente y fresca voz propia mirando en parte a las experiencias personales del autor para construir a Jeremías, un joven algo timorato, en ocasiones considerablemente lerdo, incapaz de aprender de la experiencia y cuyo éxito con el género femenino…en fin, digamos que calificar a lo que consigue de éxito es un eufemismo de cuidado. En ese tratar de nadar contracorriente, Sattouf logra, aquí y allá, apuntes que se mueven entre lo entrañablemente locuaz y lo decididamente cínico, y esa componente, aunque no sea constante, es la que resulta más rescatable de un conjunto que si no termina de convencer, es por agotamiento del resto.

Si hay una fórmula dentro del mundo del humor que nunca me ha terminado de convencer, en ninguna de sus posibles acepciones, esa es el chiste reiterativo que termina por arrancar la carcajada por su insistencia. Y en ‘Las pobres aventuras de Jeremías’ hay algo de eso: no en el sentido de contar una y otra vez lo mismo para que a la enésima ocasión nos haga reír, sino en el que por encima de toda la lectura sobrevuela inquieta la impresión de que, trascendido el capítulo inicial —que aún con su talante primerizo, es el que más me convence—, Sattouf no hace más que incidir una y otra vez sobre ese esquema que, insisto, tan bien puede llegar a funcionar dependiendo del lector. El conjunto queda a la postre como la mirada ácida y algo localista a un corpúsculo de personajes que por momentos recuerdan a los protagonistas de cualquier proyecto de Peter Bagge, esto es, bastante patéticos y que, más allá de la vergüenza ajena, no son capaces de inspirar la suficiente empatía como para llegar al lector medio.

Las pobres aventuras de Jeremías

  • Autores: Riad Sattouf
  • Editorial: Nuevo Nueve
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 25 euros

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