Las (pen)últimas «fechorías» de Millar

A la espera de que Netflix se decida a estrenar alguna de las producciones que tiene en gestación basadas en el acuerdo que le llevó a la adquisición del Millarverso. Y a la espera también de que el guionista salga del boquete en el que ande metido desde hace meses y anuncie algún nuevo proyecto con el que continuar deleitándonos a sus muchos seguidores; dos son las historias que, a día de hoy, suponen las penúltimas muestras que el escocés ha dado de ese cosmos plagado de buenas ideas que es su tebeografía: la segunda parte de ‘Crononautas‘, una de sus más locas, divertidas y mejor dibujadas miniseries, y ‘Space Bandits‘, nueva incursión del guionista en la vertiente estelar de su particular universo que, hasta ahora, ha dado como resultado historias tan imprescindibles como ‘Empress‘ o ‘Starlight‘ y tan prescindibles y poco afortunadas como ‘Sharkey‘.

Ya dijimos, cuando hablamos de ella hace unos meses que ‘Sharkey Cazarrecompensas‘ era un desliz en toda regla dentro de la tebeografía de Millar —y aquí cabría apostillar, a lo que dijimos entonces, que esa tebeografía incluye tanto lo que está dentro del Millarworld como lo que está fuera— y añado, ahora con cierta distancia desde su segunda y última lectura que, a ojos de este redactor, se queda a tan considerable distancia del resto del maravilloso grupo de relatos que hemos podido leerle al guionista que, en contra de toda regla asociada al «completismo» por el que me suelo regir en según que esquinas de mi tebeoteca, es el único volumen de este rincón del noveno arte que no guardo en mis nutridas estanterías.

Asumiendo que Millar se enmendaría de cara a su siguiente proyecto, y sin «guardarle rencor» alguno por tan fallido remedo de Lobo, recibí ‘Space Bandits’ como lo hago siempre con cualquiera de los volúmenes por él firmado, con los brazos abiertos y las ganas de pasarlo bomba. Y aunque no esté a la altura de otros puntos cardinales de su personal forma de entender el entretenimiento que supone el mundillo de las viñetas, es de recibo admitir que lo que ofrece esta miniserie protagonizada por dos criminales que buscan venganza contra la última tripulación que les traicionó, entretiene y divierte a manos llenas, sobre todo con las desopilantes ocurrencias que, marca de la casa, Millar pone en mano de un espléndido Matteo Scalera: el italiano y su reconocible y dinámico estilo suman enteros y sirven para cerrar una historia que, conectada con otro punto de la geografía «Milleriana» —tranquilos, que no revelaré cuál— apuntan a un posible crossover y alimentan la esperanza de que, en algún momento del futuro, nos encontremos con lo que muchos llevamos años reclamando, un evento que cruce los destinos de la totalidad del Millarverso.

Mientras eso ocurre —o no, que a saber si es algo que entra en los planes del escritor—, nos tendremos que conformar con proyectos como ‘Crononautas 2’, una de las pocas continuaciones que Millar ha llegado a producir de sus criaturas —las otras serían, por si alguien no se acuerda, las que conocieron ‘Kick-Ass‘ o las que nutren la saga de ‘Jupiter’s Legacy‘— y una que, además, se presentó a través de una maniobra comercial digna de la personalidad inquieta del escritor: en lugar de ofrecer los cuatro números que la conforman mes a mes, el guionista publicitó a bombo y platillo que la segunda parte de las aventuras de sus bravucones viajeros temporales se publicaría de golpe y, además, directamente en formato digital.

Y así fue como, en octubre del año pasado, pudimos asomarnos a lo que fuera que Millar les tenía deparado a Corbin Quinn y Danny Reilly, esos temerarios científicos que, ya en las primeras páginas de esta su segunda ronda, demuestran seguir atesorando todo lo que les hizo grandes en la primera: presa de un ritmo endemoniado y con diálogos chispeantes que sólo hacen abundar en el carisma que ya les conociéramos, los personajes de Millar se embarcan en una aventura que tiene el futuro como tiempo principal y la utopía que aquél es como McGuffin con el que tenernos entretenidos hasta decir basta.

Vale que nada de lo que se nos cuenta aquí pueda equipararse a la enorme sorpresa que supuso la miniserie original, pero eso no quita para que la lectura sea tan endiabladamente entretenida como su predecesora y que, aunque echemos en falta, y mucho, al insigne Sean Murphy, lo que el similar estilo que gasta Eric Canete consiga esté a la altura de las circunstancias y deje un sabor espléndido en el paladar de este impenitente seguidor del escocés. Ya sólo queda esperar que Panini nos traiga los tres números que conformaron, a principios de años, la anhelada segunda parte de ‘American Jesus‘ para, entonces sí, estar en situación de preguntarnos ¿dónde te metes, Mark Millar?

Crononautas

  • Autores: Mark Millar y Eric Canete
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 128 páginas
  • Precio: 15,20 euros en [amazon text=Amazon&asin= 8413345448]

Space Bandits

  • Autores: Mark Millar y Matteo Scalera
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 168 páginas
  • Precio: 18,05 euros en [amazon text=Amazon&asin= 8413346193]

Artículos destacados

Deja un comentario

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar