‘Las calles de arena’: el laberinto de la existencia

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Tras el éxito cosechado con ‘Arrugas’ Paco Roca se había puesto el listón muy alto para su siguiente obra, lo que sin duda propiciaría las temidas comparaciones. Pero el autor valenciano ha salvado muy bien la papeleta, no sólo por volver a ofrecernos un cómic de calidad, sino porque con ‘Las calles de arena’ ha cambiado completamente el registro anterior para, eso sí, seguir reflexionando sobre sus inquietudes y transmitiendo sus ideas al lector.

Este nuevo álbum nos sumerge en un pequeño universo surrealista y onírico que la crítica ha relacionado con los descritos por Borges, Kafka o Cortázar en sus libros. La historia comienza cuando el protagonista, un joven poco amigo de las responsabilidades cuyo nombre no nos es desvelado, compra en una librería una estatua a tamaño real de Corto Maltés. Entonces recibe una llamada de su novia, que le recuerda que habían quedado para ir al banco y el pobre tiene que echar a correr como un loco para llegar a tiempo.

Para acortar el camino, decide atajar por las callejuelas del barrio antiguo, y ahí es donde empezará su odisea. Sin comerlo ni beberlo, se encontrará en una laberinto urbano del que no será capaz de salir y acabará dando con sus huesos en el misterioso Hotel La Torre, en donde conocerá a los personajes más insólitos que se puedan imaginar.

Entre ellos, nos encontramos individuos tan peculiares como el explorador agorafóbico o el hombre que duerme en un ataúd en espera de que le llegue la muerte. Todos ellos forman el principal encanto de la narración y también los mayores motivos de reflexión de cara al lector. Aunque sus casos sean diferentes, todos coinciden en que su indecisión les impide cumplir los sueños y objetivos que tienen marcados.

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El protagonista participa en un principio como simple observador de esta extraña realidad, en la que los habitantes de las calles de arena (que así llaman al barrio) esperan a un Godot que nunca llega, como en la obra de Beckett. También percibimos aquí la influencia de los textos de Kafka, quien sumergía a sus personajes en situaciones carentes de toda lógica ante las que no podían hacer otra cosa que dejarse llevar por los acontecimientos y tratar de cumplir tareas imposibles.

A pesar de este envoltorio onírico, la historia nos conduce irremediablemente a nuestra realidad; no en vano, Paco afirma haberse inspirado en gente de su entorno para crear a los personajes y sus situaciones. Y ese es el principal reto que ha tenido que afrontar el autor en el cómic, que ante este derroche de imaginación el lector pudiera sentirse identificado y conmovido, lo que sin duda fue una de las claves del éxito de ‘Arrugas’.

Gráficamente, ‘Las calles de arena’ también es una preciosidad. Paco ha mantenido un estilo similar al de su anterior obra, heredero de grandes autores como Hergé; pero también ha echado mano de la pintura surrealista, principalmente para construir los escenarios, que pueden pasar por primos hermanos de los inquietantes laberintos que dibujaba Escher.

El cómic español sigue vivo, señores, y a un nivel envidiable. Me alegra también comprobar que en un país en el que siempre hemos tirado mucho por el realismo en cuestiones artísticas, también hay hueco para grandes historias llenas de imaginación y mensaje. En ese sentido, si sumáis a ‘Las calles de arena’ las recientes ‘Cuaderno de tormentas’ y ‘El último gran viaje de Olivier Duveau’, obtendréis un trío difícilmente superable.

Ficha Técnica

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* Título: Las calles de arena
* Autor: Paco Roca
* Editorial: Astiberri
* Formato: Cartoné // 104 páginas // color
* Precio: 15 euros

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