‘La cosa del pantano. Cosecha roja’, un Vaughan menor

Sin paños calientes: adoro a Brian K. Vaughan…bueno, maticemos, no a él, sino a su obra, no nos vayamos a llevar a malentendidos. Tanto es así, que creo que dentro de lo mejor que DC, Marvel e Image han ofrecido a los lectores en las dos últimas décadas, el nombre del guionista de Cleveland está escrito a fuego: en La Casa de las Ideas, gracias a la genialidad que derrochó en ‘Runaways’; en Image, gracias a la genialidad que ha derrochado en ‘Paper Girls‘ y sigue derrochando, y de qué manera, en ‘Saga‘ y, en DC, gracias a la genialidad que derrochó en ‘Ex Machina‘ y a la maestría absoluta que representa la que, a mi parecer, es su mejor y más grande trabajo hasta la fecha, la inmensa ‘Y, el último hombre‘. Así las cosas, sería más o menos lógico inferir que, bajo el influjo del talento del autor, la objetividad ante cualquier cosa que lleve su firma desaparece en un plumazo cuando de este redactor se refiere. Más, para muestra de lo contrario, hete aquí el botón que hoy os traemos, uno de sus trabajos más tempranos y, casi sin atisbo de dudas, el que menos ha calado de cuantos suyos he tenido la oportunidad de leer.

A ver, por mucha bisoñez que se pueda identificar aquí, no deja de ser Vaughan, y hay instantes en los que se puede vislumbrar, aunque sea de forma muy fugaz, al futuro genio detrás de cualquiera de los títulos que hemos nombrado con anterioridad. Pero, en el conjunto de las 500 páginas que conforman este errático arco argumental que el guionista construye en ‘La cosa del pantano’, ese atisbo a lo que, poco después de su estancia en la cabecera, comenzaremos a ver de forma constante en ‘Y, el último hombre’ —que comenzará a publicarse tan sólo un año más tarde de la finalización de esta etapa que hoy nos ocupa—, resulta de todo punto insuficiente y hasta algo frustrante cuando, número tras número, es lo casual y poco cohesivo de la trama lo que caracteriza a las aventuras, no de Alec Holland —que aparece aquí y allá de manera muy, muy esporádica —, sino de la hija de éste con Abby Arcane, una Téfe Holland que acaba de despertar a su verdadera naturaleza como híbrido entre el verde y el rojo y que, definida aquí con un talante muy ambiguo y, por qué no decirlo, algo antipático, vivirá diversas aventuras en pos del hallazgo del árbol del conocimiento…sí, el mismo del que habla la Biblia.

Y aunque pueda parecer que dicha premisa es atractiva —que lo es, cuidado— el discurso de Vaughan le resta mucho de esa personalidad cuando, como decimos, no parece muy de su interés dotar de coherencia a un entramado que se resuelve a golpe de número independiente en el que Téfe se encuentra con éste o aquél personaje al que arruinar la vida utilizando sus poderes. Desafortunadamente, Vaughan no se rodea de un equipo artístico que al menos pueda suplir las carencias del guión con una pátina de belleza visual y, salvo las afortunadas intervenciones de Cliff Chiang —un proto-Cliff Chiang, cabría apuntar— o Cameron Stewart, no hay en estas 500 páginas nada realmente relevante que justifique un análisis más concienzudo por nuestra parte. Queda así este ‘La cosa del pantano. Cosecha roja‘ como un volumen para los amantes más recalcitrantes de la cabecera que Alan Moore, Rick Veitch y John Totleben llevaran a la gloria y que, seamos francos, no ha conocido desde la incursión de los citados artistas otro equipo creativo que haya sabido elevarla a la categoría que éstos consiguieron.

La cosa del pantano. Cosecha roja

  • Autores:VVAA
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 504 páginas
  • Precio: 42,50 euros
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