‘Juana. La reina Virago’, los entresijos de la Historia superan a cualquier ficción

Aunque fui el primero en dejarse asombrar por los muchos y muy cruentos derroteros por los que fue avanzando la trama de la enorme ‘Juego de tronos—sí, enorme, incluida su temporada final, que a este redactor le encantó—. Y por más que, disfrutando sobremanera con ellas, soltara algún «hostia» con las salvajadas que hemos podido ver hasta ahora en la magnífica ‘Las 5 tierras‘; nunca debemos perder de vista que todo lo que George Martin o Lewelyn ponen en juego en sus creaciones tiene un referente directo y mil veces más salvaje en la Historia de la humanidad. Y, por no irnos por las ramas, que se lo digan a algunas de las protagonistas que, por el momento, han pasado por esta estimulante cabecera que es ‘Las reinas de sangre‘: un sobre-título común bajo el que Delcourt, en Francia, y Yermo, en la edición castellana, han ido recogiendo las ejemplares y muy agitadas vidas de Leonor de Aquitania, Isabel de Francia o Catalina de Medici en unos álbumes profusos, complejos y puestos en manos de los elevados virtuosismos gráficos de Carlos Gómez y Jaime Calderón.

Y ese es precisamente uno de los aspectos que no nos ha terminado de convencer, en la inevitable comparación, de este cuarto volumen de la serie que gira en torno a Juana, la que será llamada Reina Virago, el dibujo de Michel Suro: no nos malinterpretéis, el trazo del francés es correcto, pero demasiado esquemático para nuestro gusto; y su narrativa bastante clara, pero carente de algo de personalidad que la haga sobresalir, y, como podréis suponer, dichos rasgos son insuficientes para estar a la altura de dos predecesores que hicieron del mimo por el detalle, el gusto por la expresión de sus personajes y la puntual espectacularidad de la configuración de la plancha señas de identidad capaces de elevar a la categoría de imprescindibles cualquiera de los tres volúmenes previos —Gómez se encargó de los correspondientes a Leonor y Catalina mientras nuestro artista hacía lo propio con Isabel.

Comparados con ellos —y eso, que, como he dicho en alguna ocasión, aborrezco las comparaciones por lo injustas que pueden llegar a ser—, no sólo Suro tiene las de perder, sino también un France Richemond que no navega con la facilidad y fluidez de sus predecesores por el complejo mar de nombres, localizaciones y fechas que suelen terminar caracterizando cualquier tebeo historicista. De hecho, alguna vez he comentado como no resolver esa complejidad hace que se desarrolle en mi yo lector un instintivo rechazo a lo que se nos traslade en el tebeo de turno, y ‘Juana. La reina virago’ entra, no con los brazos abiertos, pero entra, en esa dificultad que establecen los muchos frentes que se abren ante nuestra mirada. De acuerdo, llegado el momento el relato se centra mucho más en Juana que en cualquier otro aspecto y, al hacerlo, despega considerablemente, pero hasta llegar a ese punto hemos tenido que transitar por una acción que dispersa el foco y que, intentando dibujar todo el trasunto geopolítico que llevó a esta mujer al poder, pierde por momentos el objetivo.

Juana. La reina Virago

  • Autores: France Richemond y Michel Suro
  • Editorial: Yermo
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 35 euros
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Juana: La Reina Virago
  • Richemond (Author)

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