Hablamos con Ricardo Esteban

Ha sido un comentario que hemos hecho en no pocas ocasiones cuando, ya sobre Dibbuks, ya sobre Nuevo Nueve, hemos hablado acerca de Ricardo Esteban: el que su personalidad inquieta ha supuesto un sello que marca a fuego el proyecto editorial que tenga bajo su mando. «Tengo un puntito de hiperactividad», nos confesaba el editor con una sonrisa de niño malo mientras hablábamos hace unas semanas en un café cerca de las instalaciones de Nuevo Nueve.

Y es que, a lo largo de su muy dilatada trayectoria profesional, Ricardo ha hecho de todo. «El otro día me comentaba un amigo que pronto tendríamos que celebrar mis 40 años de trabajo con el mundillo del tebeo.» Para el que se extrañe de tan abultada cifra, cabe aclarar que la mente detrás de la inequívoca personalidad de Dibbuks y Nuevo Nueve comenzó en esto de los tebeos «a comienzos de los 80 publicando el fanzine ‘Albanta‘. Éramos un grupo de amigos que nos sentábamos en las escaleras de Madrid Cómics para hablar de nuestras chorradas y, entre ellos, yo era el que tenía más inquietud por hacer algo, y de ahí nació aquél fanzine, uno de los primeros de cómic de España».

Pero Ricardo, que estudió psicología, tuvo primero un largo recorrido en la aplicación laboral de su carrera con la creación de una consultora de recursos humanos en la que llegaron a trabajar «hasta 30 personas. Pero el mundo editorial siempre me llamaba, de hecho, me metí en la publicación de una revista llamada ‘Training & Development Digest‘, que hicimos nuestra y, al modo del ‘New Yorker‘, ilustrábamos de cabo a rabo, dando un producto que era precioso, del que estoy muy orgulloso y en el que participaron muchos de los nombres que después acabarían publicando en las editoriales que dirijo. Pero llegó un momento en que empecé a deshacerme de peso de la empresa, y a venderla poco a poco. Y a gestionar algo diferente en mi carrera».

Y ese algo no fue otra cosa que Dibbuks: «Iba paseando un día por el barrio de Argüelles cuando, pensando en tebeos, y en qué poder hacer, me vino el nombre de Dibbuks, por aquello de dibujos y books». Ese fue el inesperado germen de un proyecto que tomaría forma en 2004 y que, durante más de 14 años, demostraría ese sello tan personal y definido que ha caracterizado a los productos que han contado con su respaldo, ya sean de producción propia como traídos del otro lado de los Pirineos u otros puntos del mundo: «Mi idea siempre ha sido ofrecer un producto de calidad que se acoja al tipo de línea que me gusta». Y a fe nuestra que en una u otra editorial eso es algo que siempre ha trascendido en primer lugar, agarrar un libro que sale de Nuevo Nueve (ahora) deja muy claro el compromiso de Ricardo para con sus criaturas.

De la muerte de Dibbuks y el nacimiento de Nuevo Nueve

«Malpaso había desembarcado en España con mucho ímpetu… y mucho dinero que gastar… y se acercaron a mí con la firme intención de comprar Dibbuks. Inicialmente no tomé en serio las intenciones del grupo, pero su insistencia y circunstancias como la muerte de Paco Camarasa (y todo lo que terminó provocando el que Edicions De Ponent no existiera como editorial de cara a sus herederos y acreedores) y el no querer que mi legado fuera ese, fueron factores decisivos en acceder a quedarme sólo con el 30% de la empresa y, condición que impuse clara, una total autonomía de la gestión de lo que fuera a hacer en el seno de la compañía».

Y durante un tiempo fue así, la editorial generaba beneficios, tenía sus cuentas saneadas y funcionaba como lo había hecho hasta entonces pero, como suele pasar cuando se trata con grupos empresariales, Esteban fue poco a poco viendo que las maneras de gestionar la editorial no casaban bien con su idea de lo que es una empresa cultural y más en el sector del libro. Pero, como ellos tenían la mayoría de la empresa, suena lógico que desearan imponer lo que ellos querían hacer con su sección de cómics del grupo. «Y es natural, pero yo no me sentía a gusto con esas formas de proceder. Me senté con la cúpula directiva y les dejé claro que, o nos dejaban seguir a nuestro aire, o me iba y… me fui, claro (risas)».

Pero la inquietud y el «puntito hiperactivo» de Esteban no iban a tardar en cuajar otro proyecto «tras dejar esta empresa, no pasó mucho tiempo antes de decidir que no quería abandonar el mundo editorial, que esto era lo que quería hacer de ahora en adelante». Y así fue como, tan sólo cinco meses después de abandonar aquél hogar al que tanto había dado, Ricardo Esteban se ponía al frente de Nuevo Nueve, un proyecto que, en sus palabras «responde a lo que siempre he querido hacer en el mundo del tebeo, editar productos de calidad que se ajusten a mis gustos y que, sobre todo, diviertan y entretengan, que de eso se trata». Y a fe nuestra que lo está consiguiendo.

Sello de CALIDAD

De hecho, es ese cuidado y mimo que Esteban y su equipo ponen en todo lo que hacen—«hay quien me dice, semana sí, semana también, que no entiende cómo sólo tres personas pueden sacar adelante lo que Nuevo Nueve publica»— lo que nos ha hecho decidirnos por ellos como acreedores del Premio Fancueva a la Mejor Editorial 2021: sólo en este año, hemos asistido a volúmenes como los de ‘Little Nemo de Frank Pé‘, ‘Hércules‘ o la soberbia edición de lujo del ‘Don Vega‘. Volúmenes que hablan por sí solos del compromiso de Nuevo Nueve con el material que publican y que, una y otra vez, hemos alabado por su extrema calidad. De hecho, al hilo de ‘Don Vega’, Esteban nos adelantaba que «el éxito que ha tenido la tirada de 100 ejemplares que hemos publicado del tebeo de Pierre Alary es el que va a dar alas a que nos metamos en la edición de al menos dos tomos de alta calidad al año bajo esos mismos parámetros».

Sin poder adelantarnos cuáles serán los elegidos para 2022, Ricardo sí que nos muestra orgulloso, poco antes de despedirnos, un jugoso PDF con todo lo que ya tienen en cartera para la primera mitad del año que comenzaba hace 10 días: «Intentamos trabajar con mucha antelación. Es más, ya tenemos en imprenta el material de marzo y pagado el papel para lo que sacaremos en abril y mayo, así que no me preocupa mucho todo lo que está pasando con el papel a nivel mundial, que estimamos no se prolongue más allá del verano que viene».

Terminando el rato que estamos con él en compañía de Jesús Moreno, el antiguo editor jefe de Sins Entido, y recorriendo el espacio de las oficinas que está dedicado a exposición, del que en ese momento cuelgan originales de Tony Sandoval (y a la publicación de este texto de Raúl Arias), y sabiendo que es esta otra vertiente «a la que quiero ir dedicando cada vez más esfuerzos para hacer de esto otra seña de identidad de Nuevo Nueve», nos despedimos de Ricardo con la certeza de que, sea lo que sea lo que le tenga reservado el futuro, a él y al proyecto en el que esté metido, ahí estaremos atentos para seguir trayéndolo a esta página.

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