‘Gastón. Edición integral 1’, un genio llamado Franquin

Gaston portada

Ahora que Dib-buks se ha hecho con los derechos de publicación en España de TODO lo concerniente a Spirou y los amantes del personaje que André Franquin llevó a lo más alto nos frotamos las manos ante la perspectiva de tener por fin una edición como Dios manda de la longeva etapa que el dibujante belga dedicó al botones, su amigo Fantasio, la ardilla Spip, el Conde de Champignac, Zantafio o, por supuesto, ese infame villano llamado Zorglub, es Norma la que toma otra iniciativa GENIAL al traernos en cuatro volúmenes las más de mil tiras que el genial maestro del noveno arte dedicó a una creación propia en la que centraría por completo sus esfuerzos de forma ininterrumpida desde 1968, nueve años después de que viera por primera vez la luz, hasta 1982, año en el que una depresión lo apartaría durante veinticuatro meses de este singular inventor metomentodo que es Gastón Elgafe.

Un personaje que forma parte viva del legado de lo mejor que la BD francobelga nos regaló el siglo pasado y que gracias a los cuatro volúmenes que publicará la editorial catalana recibirá el trato que merecía después de las muchas y muy dispares incursiones con las que contaba hasta el momento en el mercado tebeístico patrio: directa traslación de los 19 volúmenes que la editorial Dupuis publicó en el país vecino entre 2009 y 2013, abrir éste primer integral y asomarse a las ocurrencias de Franquin es (re)encontrarse con un personaje que forma parte indisoluble de la formación comiquera de esa generación que creció con nombres de publicaciones como ‘Pulgarcito’, ‘Guai’ o ‘Fuera Borda’, tres cabeceras de las varias en las que aparecieron las páginas que el artista llegaría a simultánear en un momento u otro, ya con Spirou, ya con sus magistrales ‘Ideas negras’ —una obra ésta que, por cierto, conocerá una nueva edición por parte de ECC el próximo mes de agosto.

Colaborando codo con codo en los momentos iniciales de titubeante arranque del personaje con otro de esos nombres del tebeo francobelga que no necesita de presentaciones —el que no sepa quién es Jidéhem que investigue—, resulta curioso observar en el primero de los cuatro álbumes incluidos aquí como Franquin no tenía muy claro cuál terminaría siendo, no ya la relevancia de su creación, sino la forma última que adquirirían sus constantes tropelías. Un hecho éste que nos permite asomarnos a ingeniosas intervenciones del mismo en rincones de la revista Spirou hasta el momento en que se decide que aquél que había ido apareciendo aquí y allá sembrando el caos en el «orden» de la redacción de la revista, tenga un lugar definido en la misma con espacio para dos hileras de tres viñetas que, obviamente, el autor irá alterando a placer.

Gaston interior

Vale aquí la pena apuntar, por si alguno no lo sabe, que las aventuras de Gastón se integran siempre en el marco de la redacción de ‘Spirou’ en un alarde de mezcla entre realidad y ficción: contando entre el personal de la misma con un Fantasio que muy pronto se convertirá en blanco inadvertido de las inocentes trastadas del último fichaje de la cabecera, Franquin disuelve de forma constante la cuarta pared, ya para hablar de forma directa al lector a través de sus viñetas, ya para acercarnos con sutileza a algunas de las muchas idiosincrasias que caracterizan el espacio de trabajo en el que se gesta la mítica revista.

Haciendo gala de un humor que se acerca mucho más a lo que terminaremos viéndole en sus caústicas ‘Ideas Negras’ y que, en consecuencia, se aparta de forma paulatina de aquél que le habíamos conocido en ‘Spirou y Fantasio’, el trazo de Franquin no sufre como lo hacía en ésta una evolución radical desde sus titubeantes primeras páginas hasta las magistrales lecciones de arte secuencial que terminará impartiendo en las mismas. De hecho, debido a lo constreñido del espacio en el que debe mover sus pequeñas píldoras, Franquin reiventa en cierto modo la manera que tenía de contar historias para tanto aquí como en la citada ‘Ideas Negras’ reducir a la mínima expresión su narrativa y condensarla en un espacio que no por reducido resulta menos GENIAL.

A punto de cumplirse dos décadas desde su desaparación —el artista falleció en 1997— Franquin está más de actualidad que nunca gracias a la espléndida labor de recuperación que de su obra se está haciendo a éste lado de Los Pirineos. Una labor que, esperemos, se termine concretando en la publicación completa de la tebeografía de este insigne maestro del noveno arte que creó escuela y que cuyo estilo ha sido imitado hasta la saciedad. Por cierto, por si no ha quedado claro con tanta letra: ‘Gastón Elgafe’ es una lectura IMPRESCINDIBLE, así que ya estáis tardando en haceros con ella. He dicho.

Gastón. Edición integral 1

  • Autores: André Franquin y Jidéhem
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 192 páginas
  • Precio: 23,75 euros en

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