‘Flash: Punto Muerto’, más vivo que nunca


Venga, admitámoslo. Cuando ECC Ediciones comenzó a recuperar una etapa tan maravillosa como la de Mark Waid al frente del velocista escarlata, muchos fuimos los que pensamos si ocurriría lo mismo que la recientemente reseñada reedición de la JSA de Geoff Johns. Se trata de unos comics que han tenido todo tipo de críticas positivas, los aficionados están deseando tenerlas entre las manos pero, por una razón u otra, no termina de funcionar como debiera. Un fenómeno inexplicable pero que, desgraciadamente, se suele repetir muy a menudo en el terreno del Noveno Arte. Comprenderán entonces mi recelo a la hora de esperar la cadencia con la que aparecerías estos volúmenes, dudas que han desaparecido de golpe y tirón al ver que ECC se ha tomado la cosa bastante en serio y nos están llegando a las estanterías con una rapidez inusitada. Para todo aquel que no se lo termine de creer aquí llega este ‘Flash: Punto Muerto’, quinta entrega que está disponible y una sexta que ya asoma en el horizonte más cercano.

Y aquí estamos nosotros, disfrutando de las aventuras de una familia que, miren ustedes por donde, también son superhéroes. Ese es uno de los mayores logros de Waid, haber creado un ambiente familiar muy bien llevado por un grupo de velocistas compuesto por Jesse Quick, Max Mercury, Jay Garrick o Bart Allen. Ante esto, uno lo único que puede hacer es sentarse en su sillón más cómodo y dejarse llevar por el buen hacer del de Alabama. La primera saga que nos vamos a encontrar es la que da título al presente tomo y en ella nos vamos a encontrar con una situación bastante delicada para nuestros amigos ya que todos ellos pierden sus poderes excepto Wally West y la única pista que tienen sobre el asunto se reduce a la presencia de unos ninjas de la velocidad que cuando son derrotados terminan reducidos a polvo. Muy pronto saltará a escena Savitar, un peligroso enemigo obsesionado con la Fuerza de la Velocidad y que ha fundado una religión cuyos seguidores darán más de un quebradero de cabeza.

Seguimos con una de viajes en el tiempo. Un relato que llevará a Wally a perderse a través del tiempo, saltando por distintos momentos del futuro más lejano, algo que nos traerá a un nuevo velocista, John Fox, cuya misión consistirá en atrapar a Chillblane junto a Linda Park. Un torrente de buenas ideas y situaciones que ocasionó una alianza entre Waid y Brian Augustyn, guionista que llegó a la cabecera para formar tándem creativo con el primero ya que, gracias a esta serie, y a otras en la que también ejercía las labores de escritura, el hombre no daba para más. La pareja resultante consiguió que la calidad de Flash no solo no se resintiera lo más mínimo, sino que incluso subió algún que otro peldaño más. Si además cuenta con un grupo de ilustradores bastante involucrados en sus obligaciones pictóricas, el resultado no puede ser más adictivo. Gente como Óscar Jiménez, Paul Ryan, Humberto Ramos, Eduardo Barreto, Anthony Castrillo, Jim Cheung y Sergio Cariello hacen un trabajo bastante interesante dejando un muy buen sabor de boca entre los aficionados. Las buenas noticias son que esto no para y que, además, aún quedan por delante varias entregas más hasta completar esta mítica etapa. Y sí, podemos disfrutarla sin temor alguno.
[Grade — 9.00]

Flash: Punto Muerto

  • Autores: V.V.A.A.
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 456
  • Precio: 39,50 euros

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