‘Flash de Mark Waid: Velocidad Terminal’, cuando el entretenimiento no descansa


Ayer mismo hablábamos por aquí de la etapa de Flash en la que Geoff Johns insuflaba nuevos aires al corredor escarlata más famoso del Noveno Arte, unos tebeos que siguen sorprendiendo y agradando a día de hoy y que rivalizan, en cuanto a aceptación y cariño entre el fándom, con los firmados por otro peso pesado en esto de los superhéroes. ‘Flash de Mark Waid: Velocidad Terminal’ es una nueva entrega de otra etapa mítica y querida que ECC Ediciones está recuperando en unos gruesos volúmenes, unos tomos que están haciendo felices a muchos aficionados que esperaban estos tebeos con muchísimos ganas. Quizás no sean obras maestras pero son ese tipo de lectura que, desde la primera página, se ve que están hechos con mucho cariño y amor por los personajes, se nota que el guionista se encontraba a gusto en la cabecera y todo lo que salía de ahí era material de primera en cuanto a entretenimiento se refiere.

Por supuesto, como no podía ser de otra manera, las aventuras que nos vamos a encontrar aquí son bastante sencillas, eran otros tiempos para hablar de ciertas complejidades, pero llenas de acción y buenas intenciones. Waid, un artesano de la continuidad, sabe muy bien las posibilidades del personaje y conoce a la perfección todos los secundarios con que cuenta a su disposición, además de una galería de villanos que, en buenas manos, suponen una de las partes más importantes de las historias, desde El Amo de los Espejos a Mongul, pasando por Magenta o El Demonio Rojo. “Velocidad Terminal” es un arco argumental mítico, una saga de las que ha resistido el paso del tiempo a la perfección, una historia que cuenta con Barry Allen y Wally West, con las consecuencias de Hora Zero muy presentes y una situación nada cómoda para el velocista. El guionista rescata del olvido a Max Mercury, un personaje basado en Quicksilver de Quality Comics, para que ejerza de mentor del veloz grupo que está intentando acabar con Kobra.

Y no se preocupen que hay más, mucho más: Impulso, Jesse Quick, Linda Park como rehén, carreras para salvar el amor de su vida, la aparición de la Speed Force, una fuente de energía ilimitada, viajes al futuro, Billy Batson (Shazam), sabotaje industrial…Lo dicho, en este grueso volumen no queda sitio para el aburrimiento. Se completa con la inclusión de Inframundo Desencadenado, un relato de cierta importancia para todo lo que tiene que ver con los adversarios de Flash. Todo esto se refiere a los guiones de Waid, si nos centramos en la parte gráfica, tendremos que comentar una situación bastante curiosa ya que, tras la llegada de Carlos Pacheco a la cabecera, le sucederían otros dos españoles recién llegados al mercado norteamericano como son Salvador Larroca y Óscar Jiménez. Aquí se fue plantando la semilla de lo que se está viviendo actualmente en los Estados Unidos, colecciones punteras donde multitud de compatriotas nuestros dejan constancia de su buen hacer a los lápices. Una nueva muestra de lo bien que se puede hacer un tebeo de superhéroes si se usa la cabeza de manera adecuada, poniendo toda la carne en el asador y tratando con respeto y cariño a los personajes con que cuenta. Queremos más.
[Grade — 8.50]

Flash de Mark Waid: Velocidad Terminal

  • Autores: V.V.A.A.
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 496
  • Precio: 41,50 euros

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